Tres almas en comunión con
la naturaleza
Por: Julieta de Diego de Fábrega
Hay muchas teorías acerca de cómo una persona logra alcanzar
el éxito. Tradicionalmente, la respuesta que salta a la mente es "con
trabajo duro y persistencia". Cierto que estos ingredientes son indispensables
para que todo proyecto llegue a feliz término; sin embargo, no podemos
dejar por fuera un tercer elemento, el que no se considera técnico,
pero que, sin lugar a dudas, genera la chispa que pone a funcionar los
motores del alma: amar lo que uno hace.
Alfonso Jaén Conte, Kathryn Herold González-Revilla y Raúl
Arias de Para se levantan cada día ansiosos de llegar a sus puestos
de trabajo. El vínculo común entre estos tres personajes
es su amor por la naturaleza, el cual se ha traducido en exitosos proyectos
de ecoturismo y conservación.
Alfonso Jaén – Heredero de Nomé
Me encuentro con Alfonso en el Restaurante Tinajas y conversamos arrullados
por los susurros del agua que corre por la pared, recordatorio quizás
del Chorro del Tavidá, lugar donde está desarrollando su último
proyecto. Las tierras del Cacique Nomé conocen bien a Alfonso,
pues ha pasado gran parte de su vida recorriendo las montañas
que un día fueran el hogar del conocido jefe indio.
Hasta los doce años Alfonso vivió en Penonomé y aunque
a esa edad se trasladó a Panamá para realizar sus estudios
secundarios, cada verano la familia volvía a pasar los tres meses
de vacaciones en una casa a la orilla del río en Churuquita. Esta
experiencia marcaría la vida de Alfonso para siempre. A esa corta
edad empezó a desarrollar lo que él llama "amor a la
tierra", que luego se convirtió en amor a la patria.
Jaén estudió trece años para ser jesuita y es quizás
esta formación la que ha hecho de él un hombre con gran profundidad
de pensamiento. Su sencillez al conversar no es indicativo de la gran cantidad
de conocimientos que alberga su cerebro. Allí, junto a la filosofía,
la sociología y la teología, se acomoda información
sobre ecología, preservación y desarrollo sostenible.
Su primera incursión en Chiguirí Arriba fue en 1975, fecha
en que adquirió una finca y, asesorado por su gran amigo Stanley
Heckadon, decidió sentarse a esperar que los pastizales se regeneraran
hasta convertirse en una réplica del bosque que una vez fueron.
El proyecto funcionó y gracias a su paciencia hoy encontramos en
el área un inventario interesante de especies nativas.
En la misma región, abrió la "Posada del Cerro La Vieja" y
en sus alrededores introdujo gran variedad de especies botánicas.
Su proyecto más reciente es "La Cabaña del Tavidá",
ubicada en los alrededores del Chorro de ese nombre. En este ambiente,
mucho más rústico que el de la Posada, usted puede aprovechar
las facilidades que Alfonso ha instalado o simplemente acampar en una tolda.
Desde allí tendrá oportunidad de realizar diversas actividades
relacionadas con el ecoturismo.
Alfonso no sólo dedica tiempo a sus proyectos, es también
presidente de la Asociación Red de Reservas Privadas de Panamá,
fue presidente de la Cámara de Turismo de Panamá y participa
activamente en congresos internacionales de conservación de los
recursos naturales. Definitivamente, Alfonso está en paz con la
vida.
Kathryn Herold González-Revilla – Una madre aventurera
Kathy es madre, arquitecta, profesora universitaria, instructora de instructores
y, ante todo, aventurera, en el buen sentido de la palabra, por supuesto.
Su cuerpo parece estar diseñado para esto y ella le da buen mantenimiento.
Es su principal herramienta de trabajo. La pregunta que salta a la mente
es qué hizo que esta joven cambiara su vida de profesional tradicional,
por una que implica despertar a las tres de la madrugada para cruzar
el país, de océano a océano, por algún sendero
recién descubierto.
Nos cuenta Kathy que un día se preguntó: "Si tuviera
toda la plata del mundo y el tiempo no fuera problema, ¿qué haría
con mi vida?". La respuesta no tardó en llegar y fue así como
Herold convirtió lo que hasta ese momento había sido una
afición en su "modus vivendi". Kathy vende "manejo
de experiencias".
Los títulos que tiene Kathy llenarían muchas páginas
de esta revista, así es que sólo digamos que está plenamente
calificada para lo que hace. A través de su creación, "Panama
Explorer", Kathy organiza toda clase de excursiones y su preocupación
principal es la seguridad. Sus guías lo saben y gustosos actualizan
sus conocimientos cada vez que la jefa lo considera necesario, recibiendo
entrenamientos intensos en forma constante.
En el mes de enero, Kathy inauguró en el Valle de Antón
un pequeño hotel que bautizó con el nombre de “Crater
Valley”. El nombre surge porque resulta ser que el Valle, como todos
lo conocemos, es el tercer cráter más grande del mundo y
el más grande habitado. En este lugar usted puede hospedarse o puede
llevar a sus hijos a que disfruten de la pista de "aventuras" que
Kathy ha instalado allí. Un factor que impresiona es que todo el
personal que labora allí es del lugar. Además, se nota que
están muy motivados, conocen lo que hacen y contagian al visitante
de su energía.
A pesar de que Kathy es una persona sumamente ocupada, podemos leer entre
líneas que su principal proyecto de vida son sus hijos, quienes,
desde muy pequeños, la acompañan en sus expediciones y, además,
en sus ratos libres tienen un puesto dentro de su organización.
Saber dónde va a estar Kathy mañana es imposible, pues bien
podría estar reconociendo senderos o montando bicicleta, bajando
rápidos en el Río Grande, lanzándose de una cascada
o conversando con su mamá sobre la instalación del vivero
en "Crater Valley". Lo que sí sabemos con seguridad es
que anda feliz, haciendo exactamente lo que le gusta. Le pregunto: "Kathy,
eres vegetariana, no consumes licor, haces yoga, te ejercitas... ¿Cometes
algún pecado?" "Bueno", me contesta, "bailo
pegado".
Raúl Arias de Para – Desde la Torre de las Aves
El perfil de Raúl Arias se identifica plenamente con el del "Canopy
Tower", una vieja estación de radar que Arias transformó en
un albergue para observadores de aves. La organización "Victor
Emanuel Nature Tours", una de las más reconocidas en la disciplina
de observación de aves, la recomienda como uno de los mejores sitios
del planeta para esta afición.
Raúl comulga plenamente con la teoría del científico
Edward O. Wilson, quien en su libro "The Biophylia Hiphotesis" manifiesta
que el amor a la naturaleza es un factor genético inherente a todos
los seres humanos.
Igual que nuestros personajes anteriores, Raúl ha trabajado en
distintas profesiones, pero lo que le pone una sonrisa en los labios es
manejar una empresa de ecoturismo.
Raúl adoptó esta profesión casi por casualidad, al
ver que el Chorro del Macho, ubicado en su propiedad en el Valle de Antón,
estaba sufriendo por el abuso de los visitantes, empezó una campaña
para proteger este recurso turístico y logró involucrar a
la gente de la comunidad. En un viaje de vacaciones a Costa Rica, visitó un
canopy ride y logró que el propietario viniera a montarle uno en
el Valle. Entrenó a personal local y, poco a poco, se fue dando
cuenta que este tipo de actividad no sólo ofrece empleo, sino que
además contribuye a la protección de los recursos naturales.
Por otro lado, el área del "Camino del Oleoducto", en
la antigua Zona del Canal, siempre atrajo a Raúl y así empezó a
buscar un lugar para desarrollar otro proyecto. La búsqueda no fue
fácil pero, definitivamente, estaba escrito que Raúl tendría
su albergue en el área. Negociaciones fueron y vinieron, y la espera
fue larga, pero la vieja torre de radar construida por los norteamericanos,
ahora con enormes ventanas, recibe cada año cientos de visitantes
que a todas horas tienen la oportunidad de observar aves que no existen
en ningún otro lugar del mundo.
Poco a poco, Raúl ha ido adquiriendo conocimientos sobre ornitología
pues cuando hace algo le gusta hacerlo bien, y mal podría atender
observadores de aves si él no sabe nada al respecto. Su mercado
es el mundo y la observación de aves es una de las aficiones más
populares que existen, por lo que Arias espera que, en veinte años,
esté haciendo exactamente lo mismo que hace hoy: disfrutando de
su trabajo.