Marzo 2004  
 
 
Tiraje Tarifas Anunciantes
Cuerpo y Alma 
Viviendo a Plenitud
                     
Respuestas rápidas para situaciones inesperadas

En ocasiones nos encontramos en circunstancias en las que nos preguntamos qué debemos hacer. Me refiero a accidentes que ocurren a diario o durante actividades recreativas familiares. Quiero compartir con ustedes una serie de guías prácticas que les ayuden a resolver un problema, de manera fácil y rápida, mediante diversos tratamientos.

¿Qué hacer en caso de quemaduras?

  • Para las quemaduras superficiales, que sólo enrojecen la piel, lo mejor es bañar la piel con agua fresca y colocarle alguna crema humectante (por ejemplo, de aloe vera), además de protegerla para evitar profundizar la quemadura. El acetaminofén debe ser suficiente para controlar el dolor.
  • Con respecto a las quemaduras de segundo grado, aquéllas en las que se crean ampollas, la regla general es lavar la superficie con mucho cuidado para quitar cualquier suciedad, aplicar una capa muy ligera de una crema de antibiótico y no romper la ampolla, ya que su contenido es completamente estéril. Si la ampolla se rompiese, entonces es recomendable quitar la piel muerta de la misma, para que no se acumulen suciedades y no se infecte el área por debajo de ella. Si la ampolla o las ampollas suman un área mayor que la palma de la mano deben ser vistas por un médico.
  • Las quemaduras de tercer grado son aquéllas que involucran toda la profundidad de la piel, caracterizadas por una textura como de cera, acompañadas o no de ampollas y, curiosamente, no dolorosas, ya que los pequeños nervios de la piel se queman junto con la superficie. Lo recomendable es limpiar el área y aplicarle una capa de pomada o crema de antibiótico y cubrirla hasta que pueda ser evaluada por un médico, algo esencial en estos casos.

¿Qué hacer en caso de torceduras?
Las torceduras de las extremidades, sobre todo las del tobillo, muñeca, codo, hombros y dedos, ocurren cuando los ligamentos de una de éstas articulaciones se estiran de sobremanera y, en ocasiones, se rompen. La severidad de la lesión puede ser evaluada fácilmente con el grado de dolor, hinchazón, cambio de color de la piel sobre la articulación y la dificultad para utilizar la articulación adecuadamente, ya sea imposibilidad de apoyar el pie o caminar, o de doblar o mover la articulación de un dedo, el codo o la muñeca, en la forma usual.

  • Lo primero es visualizar la articulación completa para descartar la posibilidad de fracturas, que se vería con deformación obvia del área.
  • Tratar de colocar la articulación en una posición neutral y colocarle bolsas de hielo, por 20 a 30 minutos cada 3 a 4 horas, para aliviar el dolor y disminuir la hinchazón.
  • Elevar el miembro afectado colocando una almohada o un cabestrillo.
  • En ocasiones, se puede envolver la articulación afectada con bandas elásticas teniendo el cuidado de no estrangular la extremidad y comprometer el flujo sanguíneo.
  • Si, en el transcurso de las horas siguientes a la lesión, los tejidos por debajo de la torcedura cambian de color, se ven muy hinchados, la sensibilidad del área se ve afectada, o el dolor persiste o incrementa, es recomendable la evaluación inmediata de un médico.
  • Es importante mantener la extremidad en reposo y usar muletas o un cabestrillo para inmovilizar la extremidad. Los medicamentos antiinflamatorios son de gran utilidad inmediatamente después de la lesión para disminuir el grado de hinchazón y el dolor consecuente.

¿Qué hacer si me muerde un animal doméstico?

  • Lavar el área con agua y jabón; aplicar presión, si hay sangrado, con una toalla o una gasa estéril; y elevar el área de la lesión por encima del nivel del corazón, para disminuir el sangrado y la hinchazón.
  • Evaluar la profundidad de la mordida para determinar si hay lesión de otras estructuras como vasos sanguíneos, músculos y nervios.
  • Si el sitio de la mordedura es profundo o los bordes están separados más de 2 a 3mm, es prudente la evaluación de un médico para determinar si necesita un cierre con suturas.
  • La aplicación de ungüentos antibióticos es recomendable 1 ó 2 veces al día. Las mordeduras, tanto de perros como de gatos, muy frecuentemente se infectan.
  • Es importante conocer el estado de vacunación del animal, así como el status de la vacunación contra el tétano de la persona afectada por el mismo.

¿Qué hacer en caso de dolor abdominal?

  • Cuando éste es el primer o único síntoma: no comer alimentos sólidos, mantener a la persona en reposo y ofrecer líquidos claros y fríos a tolerancia.
  • Aún cuando los vómitos sean frecuentes, parte del líquido ingerido se queda y se absorbe. Es bueno dar líquido en pequeñas cantidades a intervalos cortos de tiempo.
  • En caso de que el dolor abdominal vaya incrementando o se agudice súbitamente, y si se asocia con fiebre, es necesaria la evaluación por un médico.
  • Hay que tener cuidado con los medicamentos que quiten el dolor o que paralicen la función intestinal pues éstos pueden enmascarar y demorar el diagnóstico de un proceso infeccioso agudo, como lo es la apendicitis.
Por: Dr. Alberto Navarro
Cirujano

Recuperar los valores

Los últimos años, la sociedad occidental del bienestar ha dado a luz a un nuevo tipo humano, mucho más informado, con mayor acceso a la últimas tecnologías y con unas perspectivas amplias en cuanto al progreso. Esto, que sin duda es bueno, no debería preocuparnos si no fuera porque esta naciente forma de ser viene con una carga añadida: la del materialismo y el hedonismo.

Y es que, hoy por hoy, muchos hombres, eclipsados por el poder del dinero y movidos por la rueda del consumismo, se han impuesto como única meta el alcanzar el éxito; caiga quien caiga. Hombres de pensamiento débil, convicciones sin firmeza y asepsia en sus compromisos, cuya filosofía de vida es la permisividad y el pasarlo bien a toda costa. En definitiva, con un gran vacío moral que, a la larga, les conducirá a ellos y a los que les rodean a una insatisfacción de fondo y una existencia sin un norte.

Soluciones a una vida "light"
En contrapartida, para los que quieran algo más que una vida insulsa sin códigos éticos ni crecimiento personal, está la opción de replantearse lo que uno realmente necesita para ser feliz, y encumbrarse hacia esa meta. No es fácil, no. Pero tampoco imposible.

Para ello, lo primero -y como si de una terapia psicológica se tratara- es intentar descubrir cómo somos realmente y analizar cómo ha sido nuestra vida. ¿He actuado con honestidad a lo largo de mi trayectoria?, ¿Impera el cariño y respeto en mis relaciones?, ¿Qué importancia le confiero a la familia?, ¿Soy solidario y lucho por un mundo más justo?, ¿Contribuyo de alguna forma a fomentar la igualdad en mi país?, son algunas de las preguntas que con objetividad habrán de contestarse.

Una vez analizado cómo ha sido nuestro devenir, conviene poner en orden una jerarquía de valores que nos haga superar la poca felicidad a la que nos lleva el arquetipo de hombre actual, tan "light" y siempre interesado por tener en vez de ser. Habrá de ser, pues, una escala en la que los conceptos de honradez, devoción a los familiares y justicia social dejen de ser más que eso, simples conceptos, e intenten formar parte de nuestra rutina diaria.

A partir de ahí, armarse de voluntad férrea y empeño inquebrantable para llevar a cabo estos propósitos. De esta forma, y como ejemplo, se podría intentar un trato más humano con la gente que trabaja a nuestro servicio (como las empleadas domésticas), dedicar más tiempo a los hijos, no fomentar la intolerancia y sí el respeto a las diferencias individuales, acabar con la crítica destructiva que impera en los coloquios habituales y participar activamente en alguna asociación benéfica.

Amor, trabajo y cultura
Y si, además de encontrarse a uno mismo e intentar iniciar un proyecto de vida más enriquecedor, nos servimos de ciertos medios, mejor aún.

Uno de ellos es el del amor. El amor hacia nuestros semejantes, compañeros de trabajo, naturaleza, amigos y, por supuesto, ese compañero de viaje que es la pareja. Porque vivir otorgando y recibiendo amor representa una promesa de felicidad, de llenar nuestras carencias emocionales y navegar por el mundo de una forma más coherente y comprometida.

Otro medio es el trabajo. Un trabajo digno y honrado que no sólo se dirija a un bien económico sino también a la realización de la persona. Que no pase por encima de los intereses de otros, que no vaya en contra de los ideales ni realicemos con amargura porque no refleje nuestra vocación real.

Y el último, la cultura. Esa ansia de saber más acerca de lo que nos rodea, de llenarnos intelectualmente, de informarnos con algo más que no sea la televisión. Que aspire fundamentalmente a la libertad (cuanto más sabemos menos influenciables seremos) y a hacernos más sensibles. Sólo a través de estos medios podremos entonces conjugar el progreso técnico con el humano.

Por: Alicia Rego
Psicóloga

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