Respuestas rápidas para situaciones inesperadas
En ocasiones nos encontramos en circunstancias en las que nos
preguntamos qué debemos hacer. Me refiero a accidentes que
ocurren a diario o durante actividades recreativas familiares.
Quiero compartir con ustedes una serie de guías prácticas
que les ayuden a resolver un problema, de manera fácil y
rápida, mediante diversos tratamientos.
¿Qué hacer en caso de quemaduras?
- Para las quemaduras superficiales, que sólo enrojecen la
piel, lo mejor es bañar la piel con agua fresca y colocarle
alguna crema humectante (por ejemplo, de aloe vera), además
de protegerla para evitar profundizar la quemadura. El acetaminofén
debe ser suficiente para controlar el dolor.
Con respecto a las quemaduras de segundo grado,
aquéllas
en las que se crean ampollas, la regla general es lavar la superficie
con mucho cuidado para quitar cualquier suciedad, aplicar una capa
muy ligera de una crema de antibiótico y no romper la ampolla,
ya que su contenido es completamente estéril. Si la ampolla
se rompiese, entonces es recomendable quitar la piel muerta de
la misma, para que no se acumulen suciedades y no se infecte el área
por debajo de ella. Si la ampolla o las ampollas suman un área
mayor que la palma de la mano deben ser vistas por un médico.
- Las quemaduras de tercer grado son aquéllas que involucran
toda la profundidad de la piel, caracterizadas por una textura
como de cera, acompañadas o no de ampollas y, curiosamente,
no dolorosas, ya que los pequeños nervios de la piel se
queman junto con la superficie. Lo recomendable es limpiar el área
y aplicarle una capa de pomada o crema de antibiótico y
cubrirla hasta que pueda ser evaluada por un médico, algo
esencial en estos casos.
¿Qué hacer en caso de torceduras?
Las torceduras de las extremidades, sobre todo las del tobillo,
muñeca, codo, hombros y dedos, ocurren cuando los ligamentos
de una de éstas articulaciones se estiran de sobremanera
y, en ocasiones, se rompen. La severidad de la lesión
puede ser evaluada fácilmente con el grado de dolor, hinchazón,
cambio de color de la piel sobre la articulación y la
dificultad para utilizar la articulación adecuadamente,
ya sea imposibilidad de apoyar el pie o caminar, o de doblar
o mover la articulación de un dedo, el codo o la muñeca,
en la forma usual.
- Lo primero es visualizar la articulación completa
para descartar la posibilidad de fracturas, que se vería
con deformación obvia del área.
- Tratar de colocar la articulación en una posición
neutral y colocarle bolsas de hielo, por 20 a 30 minutos cada 3
a 4 horas, para aliviar el dolor y disminuir la hinchazón.
- Elevar el miembro afectado colocando una almohada o un cabestrillo.
- En ocasiones, se puede envolver la articulación afectada
con bandas elásticas teniendo el cuidado de no estrangular
la extremidad y comprometer el flujo sanguíneo.
- Si, en el transcurso de las horas siguientes a la lesión,
los tejidos por debajo de la torcedura cambian de color, se ven
muy hinchados, la sensibilidad del área se ve afectada,
o el dolor persiste o incrementa, es recomendable la evaluación
inmediata de un médico.
- Es importante mantener la extremidad en reposo y usar muletas
o un cabestrillo para inmovilizar la extremidad.
Los medicamentos antiinflamatorios son de gran utilidad inmediatamente
después
de la lesión para disminuir el grado de hinchazón
y el dolor consecuente.
¿Qué hacer si me muerde un animal doméstico?
- Lavar el área con agua y jabón; aplicar presión,
si hay sangrado, con una toalla o una gasa estéril; y elevar
el área de la lesión por encima del nivel del corazón,
para disminuir el sangrado y la hinchazón.
- Evaluar la profundidad de la mordida para determinar si hay lesión
de otras estructuras como vasos sanguíneos, músculos
y nervios.
- Si el sitio de la mordedura es profundo o los bordes están
separados más de 2 a 3mm, es prudente la evaluación
de un médico para determinar si necesita un cierre con suturas.
- La aplicación de ungüentos antibióticos es recomendable
1 ó 2 veces al día. Las mordeduras, tanto de perros
como de gatos, muy frecuentemente se infectan.
- Es importante conocer el estado de vacunación del animal,
así como el status de la vacunación contra el tétano
de la persona afectada por el mismo.
¿Qué hacer en caso de dolor abdominal?
- Cuando éste es el primer o único síntoma: no comer
alimentos sólidos, mantener a la persona en reposo y ofrecer líquidos
claros y fríos a tolerancia.
- Aún cuando los vómitos sean frecuentes, parte del líquido
ingerido se queda y se absorbe. Es bueno dar líquido en pequeñas
cantidades a intervalos cortos de tiempo.
- En caso de que el dolor abdominal vaya incrementando o se agudice súbitamente,
y si se asocia con fiebre, es necesaria la evaluación por un médico.
- Hay que tener cuidado con los medicamentos que quiten el dolor o que
paralicen la función intestinal pues éstos pueden enmascarar y
demorar el diagnóstico de un proceso infeccioso agudo, como lo es la apendicitis.
Por: Dr. Alberto Navarro
Cirujano
Recuperar los valores

Los últimos años, la sociedad occidental del bienestar
ha dado a luz a un nuevo tipo humano, mucho más informado,
con mayor acceso a la últimas tecnologías y con unas
perspectivas amplias en cuanto al progreso. Esto, que sin duda
es bueno, no debería preocuparnos si no fuera porque esta
naciente forma de ser viene con una carga añadida: la del
materialismo y el hedonismo.
Y es que, hoy por hoy, muchos hombres, eclipsados por el poder
del dinero y movidos por la rueda del consumismo, se han impuesto
como única meta el alcanzar el éxito; caiga quien
caiga. Hombres de pensamiento débil, convicciones sin firmeza
y asepsia en sus compromisos, cuya filosofía de vida es
la permisividad y el pasarlo bien a toda costa. En definitiva,
con un gran vacío moral que, a la larga, les conducirá a
ellos y a los que les rodean a una insatisfacción de fondo
y una existencia sin un norte.
Soluciones a una vida "light"
En contrapartida, para los que quieran algo más que una
vida insulsa sin códigos éticos ni crecimiento personal,
está la opción de replantearse lo que uno realmente
necesita para ser feliz, y encumbrarse hacia esa meta. No es fácil,
no. Pero tampoco imposible.
Para ello, lo primero -y como si de una terapia psicológica
se tratara- es intentar descubrir cómo somos realmente y
analizar cómo ha sido nuestra vida. ¿He actuado con
honestidad a lo largo de mi trayectoria?, ¿Impera el cariño
y respeto en mis relaciones?, ¿Qué importancia le
confiero a la familia?, ¿Soy solidario y lucho por un mundo
más justo?, ¿Contribuyo de alguna forma a fomentar
la igualdad en mi país?, son algunas de las preguntas que
con objetividad habrán de contestarse.
Una vez analizado cómo ha sido nuestro devenir, conviene
poner en orden una jerarquía de valores que nos haga superar
la poca felicidad a la que nos lleva el arquetipo de hombre actual,
tan "light" y siempre interesado por tener en vez de
ser. Habrá de ser, pues, una escala en la que los conceptos
de honradez, devoción a los familiares y justicia social
dejen de ser más que eso, simples conceptos, e intenten
formar parte de nuestra rutina diaria.
A partir de ahí, armarse de voluntad férrea y empeño
inquebrantable para llevar a cabo estos propósitos. De esta
forma, y como ejemplo, se podría intentar un trato más
humano con la gente que trabaja a nuestro servicio (como las empleadas
domésticas), dedicar más tiempo a los hijos, no fomentar
la intolerancia y sí el respeto a las diferencias individuales,
acabar con la crítica destructiva que impera en los coloquios
habituales y participar activamente en alguna asociación
benéfica.
Amor, trabajo y cultura
Y si, además de encontrarse a uno mismo e intentar iniciar
un proyecto de vida más enriquecedor, nos servimos de ciertos
medios, mejor aún.
Uno de ellos es el del amor. El amor hacia nuestros semejantes,
compañeros de trabajo, naturaleza, amigos y, por supuesto,
ese compañero de viaje que es la pareja. Porque vivir otorgando
y recibiendo amor representa una promesa de felicidad, de llenar
nuestras carencias emocionales y navegar por el mundo de una forma
más coherente y comprometida.
Otro medio es el trabajo. Un trabajo digno y honrado que
no sólo se dirija a un bien económico sino también
a la realización de la persona. Que no pase por encima
de los intereses de otros, que no vaya en contra de los ideales
ni realicemos con amargura porque no refleje nuestra vocación
real.
Y el último, la cultura. Esa ansia de saber más
acerca de lo que nos rodea, de llenarnos intelectualmente, de informarnos
con algo más que no sea la televisión. Que aspire
fundamentalmente a la libertad (cuanto más sabemos menos
influenciables seremos) y a hacernos más sensibles. Sólo
a través de estos medios podremos entonces conjugar el progreso
técnico con el humano.
Por: Alicia Rego
Psicóloga