Salimah
Aga Khan – La princesa de las Aldeas SOS
Por: Julieta de Diego de Fábrega

La inminente llegada de una princesa a la Casa Hogar de Aldeas SOS, en la provincia
de Colón, opacaba la preocupación que las amenazas de lluvia hubieran
podido causar en sus residentes. Después de todo, una princesa es una
princesa y tanto los niños como sus "mamás" la esperaban
ansiosos.
Finalmente el anuncio. ¡Llegó la Princesa! Los corazones de los
niños casi se oían latiendo de emoción, mientras revisaban
la formación de la calle de honor que tenían preparada para recibirla.
Es obvio que Salimah Aga Khan está acostumbrada a las cámaras
y a los eventos públicos. Es una mujer delgada y elegante que se conduce
con suavidad y que se toma muy a pecho su trabajo de embajadora de las Aldeas
SOS.
Su primera experiencia con esta organización fue durante la inauguración
de la primera Aldea SOS en la Polinesia Francesa. El concepto le impresionó mucho
y siguió de cerca a la institución, por lo que en el año
2000 fue nombrada como la primera Embajadora Internacional de las Aldeas.
Este cargo implica viajar extensivamente por el mundo visitando los hogares
de SOS. En diciembre pasado la gira incluyó México, El Salvador
y Panamá. La historia personal de Salimah Aga Khan puede compararse
con un cuento de hadas. Hija de un militar británico, Salimah creció en
India. Nos comentó que sus padres eran personas con una mentalidad muy
abierta y que siempre la instaron a "ver a su alrededor". Esto
la llevó a convertirse en una persona con una agenda social intensa.
Los tres hijos de Salimah Aga Khan, Zahra, Rahim y Hussein, todos adultos
ya, han sido igualmente expuestos al concepto de justicia social y Salimah
opina que el deseo de ayudar es algo que llevan en sus genes. La princesa comulga
cien por ciento con el concepto de las Aldeas SOS pues, a través de
sus visitas, ha podido comprobar el cambio drástico en los niños
que allí residen.
Para comprender un poco mejor cómo funciona esta organización
benéfica a favor de los niños sin hogar, debemos saber que hay
cuatro elementos que son esenciales en las Aldeas SOS. El primero de ellos
es "la madre", una persona entrenada en el cuidado y desarrollo
físico y emocional de niños, figura principal en cada una de
las casas. Ella es responsable de fomentar un ambiente cordial entre los niños
a su cargo, respetando en todo momento las raíces étnicas y sociales
de sus hijos. "Los hermanos", son aquéllos que comparten
una misma casa y, en el caso de hermanos biológicos, se mantienen juntos. "La
casa", trasciende las instalaciones físicas y se convierte en
hogar. Allí madre e hijos comparten responsabilidades y, por supuesto,
experiencias de vida. "La aldea", que si bien puede verse como
un conjunto de casas, es una comunidad bien integrada, desde donde se promueve
una integración profunda de sus residentes con la comunidad.
El evento que nos llevó a la Aldea-Hogar de Colón fue la inauguración
de instalaciones, adecuadas gracias a la contribución monetaria del
Banco General por medio de la Fundación Sus Buenos Vecinos, y nos permitió evaluar
de primera mano el compromiso y dedicación de los directivos de Aldeas
SOS.
La donación del Banco General sirvió para instalar un salón
de estimulación precoz con capacidad para cuarenta niños, para
el remozamiento del salón de kinder, así como para la construcción
de un bohío para recreación. Impresiona el orden y el buen mantenimiento
de los cuales son objeto todas las instalaciones.
La Princesa, como invitada de honor, fue objeto de múltiples atenciones
por parte de los pequeños, en cuyas caras podíamos ver que, más
allá del abandono y del sufrimiento, había esperanza de optar
por una educación y un futuro promisorio, en un ambiente netamente familiar.
Salimah compartió con nosotros que con cada visita a una Aldea reafirma
que "las madres", aquellas personas que día a día
tienen la responsabilidad de velar por el bienestar de los niños que
allí residen, son sus verdaderas heroínas. Su rol de Embajadora
le ofrece la oportunidad de hacer algo que verdaderamente le gusta, pero reconoce
que son las personas que trabajan en las aldeas las que se merecen todas las
alabanzas.
La Princesa reconoce que su labor como embajadora es sumamente útil
para la organización de las Aldeas. Sin embargo, manifiesta que se siente
más cómoda con el lado privado de la caridad. Tiene que vivir
con esa dualidad, pero su fe en el proyecto va más allá de sus
preferencias personales. Lo que sí es obvio es su fidelidad hacia los
niños. Luego de los actos protocolares y a pesar del cansancio de la
apretada agenda que había manejado durante la semana de su visita a
Panamá, la Princesa visitó cada una de las casas. Su interacción
con los niños era natural y cariñosa, a pesar de la barrera del
lenguaje. El calor y la humedad no parecían afectar el buen humor de
la Princesa.
Repartió una buena dosis de besos y abrazos y era evidente que estaba
disfrutando el cariño de los niños que la seguían a todas
partes invitándola a conocer su hogar. Salimah Aga Khan lleva aproximadamente
nueve años involucrada con el proyecto de las Aldeas SOS. Nos contó que
en ese tiempo ha tenido la oportunidad de visitar algunas aldeas varias veces.
Lo que más le impresiona es el cambio que tienen los niños gracias
al programa. He visto niños tristes entrar a las Aldeas y, un año
después, encuentro niños sonrientes, "eso es lo que me
motiva en mi trabajo como embajadora", concluye, "la transformación
positiva de los niños".
Es indiscutible que la Princesa es una convencida que un ambiente "familiar" estable
y el acceso a igualdad de oportunidades, especialmente en lo que a educación
se refiere, es una fórmula ganadora. Esperamos que vuelva a visitar
a nuestros niños de las Aldeas SOS y a este país que, como ella
bien dijo, le abrió sus puertas para mostrarle lo mejor de sí.