Las
joyas y su buen mantenimiento
Por: Alida Fábrega de Ansin
Las joyas han sido compañeras de la mujer y del hombre desde tiempos inmemoriales.
Han sido símbolo de riqueza, de belleza, complementos del atuendo personal,
amuletos para la suerte y reflejos de tendencias religiosas, entre otras cosas.
Para la mayoría de las personas, algunas piezas de joyería son
de uso diario. Por ende, sufren un desgaste que se refleja en su falta de brillo
(las piedras que se ven opacas), se rayan (anillos de matrimonio y cadenas
marcadas) y otros deterioros que experimenta la pieza, haciendo que la misma
pierda su belleza y, en algunos casos, su valor. Por lo antes dicho, queremos
brindarle algunos consejos prácticos y sencillos para preservar sus
piezas en óptimas condiciones y que las pueda disfrutar al máximo.
¿Qué debo usar para limpiar las joyas?
En general, lo más sencillo de utilizar para la limpieza del 90%
de las piezas de joyería es una solución de agua tibia y
un detergente líquido suave (de lavar ropa) en
una proporción
de tres partes de agua por una de detergente líquido. Esta
solución jabonosa
se coloca en un recipiente profundo de cristal o cerámica
clara que pueda albergar cómodamente las piezas, cubriéndolas
en su totalidad. Las piezas inmersas en la solución se deben
dejar reposar por un par de horas para que la solución penetre en las
ranuras y afloje las partículas que se hayan acumulado.
Si las piezas que se van a limpiar poseen muchas piedritas que podrían
soltarse, se aconseja utilizar un pequeño colador que sirva para recoger
cualquier elemento que se afloje, por más pequeño que éste
sea. Adicionalmente, se puede utilizar un cepillo de cerdas muy suaves
o una brocha de maquillaje para ayudar a la limpieza, pero esto sólo se recomienda
en artículos de joyería cuyas engarces estén firmes. Una
vez la pieza ha sido limpiada, debe ser secada con un paño suave y mucho
esmero para evitar que la humedad quede atrapada en alguna parte pequeña
de la joya.
Aparte del simple uso de la solución jabonosa, como la alternativa
más sencilla para limpiar la mayoría de las prendas, existen
otras tres variantes, algo más sofisticadas, que pueden resultarle útiles
si desea lograr un resultado aún más efectivo:
- Solución jabonosa hirviendo: Este método
consiste en utilizar la solución jabonosa , pero hirviendo.
Si bien este método
es muy efectivo debe hacerse con mucho cuidado, aumentando la temperatura
de forma gradual para evitar que las piedras engarzadas en las joya se
rajen, pues los cambios extremos de temperatura pueden afectarlas. De
igual forma,
las piezas se deben dejar refrescar antes de enjuagarlas con agua de
la pluma y, luego, realizar un minucioso secado de las mismas.
El “water pick”: Existen en el mercado equipos
mecánicos
que nos ayudan en nuestro trabajo, como el “water pick”, utilizado
en la limpieza de los dientes. El mismo puede ser un buen aliado,
pues la fuerza del chorro de agua que sale mecánicamente nos ayuda
a remover ciertas suciedades que son más difíciles de sacar
con las cerdas de un cepillo. Ojo: las piezas que van a ser limpiadas con
este proceso deberán
ser de oro o plata y, si poseen piedras, éstas deben estar muy firmes
para evitar ser afectadas por la presión del agua (que puede ser
jabonosa o natural).
- Máquinas de ultrasonido: Las máquinas
de ultrasonido para uso doméstico también se encuentran
en los comercios y son una buena alternativa. Aquí el proceso
de limpieza es similar, excepto que se ayuda y hace más rápido
ya que las ondas ultrasónicas
viajan con velocidad a través de la solución jabonosa y,
en un menor tiempo, logran penetrar en todas las ranuras, resultando
en una
limpieza más rápida y sencilla. Las joyerías poseen
estas máquinas para uso comercial, más potentes que las
versiones de casa.
El cuidado particular de cada joya...
Aunque hemos indicado los métodos utilizados para la limpieza y cuidado
de las joyas en general, consideramos importante y muy útil referirnos
por separado a la forma como se deben tratar las diferentes clases de prendas.
Las perlas...
Estas hermosas aliadas lucen elegantes de la mañana a la noche, por
su versatilidad y gran utilidad. Un collar de perlas es una pieza indispensable
para una mujer. A continuación algunos consejos para su cuidado:
- Es imperativo revisar el broche del collar, al igual que el
hilo a través del cual han sido insertadas las perlas, antes de
ponérselo. Se sugiere, para mayor seguridad, usar un collar con
las perlas anudadas individualmente para evitar – en caso de que
se rompa el collar – que no rueden todas y se extravíen, lo
que haría más difícil la reconstrucción del
mismo. Este hilo se debe cambiar una vez al año, si el collar es
utilizado con frecuencia, o cada dos años, si su uso es moderado.
No se aconseja dejarlo más tiempo porque nuestro clima hace que
el hilo se debilite y cualquier tirón puede “atentar” contra
la seguridad de sus perlas.
- Es importante colocarnos esta pieza de joyería después de
habernos maquillado, utilizado el rociador de cabello y el perfume, pues
todas estas sustancias son nocivas para las perlas ya que interactúan
con la capa de nácar y van, poco a poco, matando su brillo.
Las
perlas se deben limpiar con un pedazo de tela de pana cada
vez que se usa el collar y éste se debe guardar en una bolsita de tela (seda o terciopelo preferiblemente) o
en una cajita con algodón, para evitar que las perlas se rallen y se pierda el nacarado que las caracteriza.
- Para una limpieza más exhaustiva de las perlas es recomendable
una solución de agua con un jabón muy suave (como
el usado para lavar los platos). El collar se debe enjuagar y
secar muy bien antes de
guardarse, siendo ideal dejarlo sobre una toalla toda
la noche. Estos consejos se aplican, de igual manera, para los
aretes, pulseras, broches y sortijas
de perlas.

Las piedras preciosas...
Los diamantes, rubíes y zafiros son piedras preciosas fuertes. La belleza del diamante, en particular, estriba en su brillo único,
por lo que se sugiere limpiar la pieza de diamante cada vez que se
vaya a utilizar para que esté impecable. Ya sea que estas piedras
preciosas estén montadas en oro o platino, pueden ser limpiadas
con la solución jabonosa antes descrita o con productos
químicos
más fuertes que hayan sido preparados para la limpieza de joyas.
Estos se pueden obtener en los comercios y en las joyerías.
Cabe señalar que la esmeralda es una piedra preciosa
también,
pero mucho más delicada. Sólo se recomienda
limpiarla con una solución de agua y jabón, similar a la utilizada
para la limpieza de las perlas.
Otras gemas...
Existen otras piedras comúnmente utilizadas
en aretes, collares, broches o anillos. Nos referimos a la aguamarina,
el topacio, la turquesa,
el coral, el lapislázuli y el marfil. Todas ellas pueden ser
limpiadas con la solución jabonosa descrita anteriormente.
En el caso del marfil, la limpieza incluso puede ser realizada con
alcohol,
debido a su gran resistencia.
Joyería de plata...
Para las piezas de joyería de plata
se puede utilizar una solución de algunas cucharadas de jugo de limón con una cucharada de
sal, revolviendo bien. Se debe incorporar la pieza, moviéndola
en la solución, y podrá observar el cambio rápidamente.
Recuerde enjuagar la pieza y secarla muy bien.
Para aquellas personas que poseen alguna joyería de plata tejida
o aquellas carteritas o monederos de plata tejidos, heredados de las
abuelitas, les recomendamos lo siguiente:
- Coloquen una olla con agua en la estufa, añadiendo ¼ taza
de detergente líquido suave y un pedazo de papel de aluminio,
en el fondo de la olla, y enciendan la hornilla.
- Coloquen la
pieza de plata sobre el pedazo de papel inmerso en la solución jabonosa
y quédense pendientes, observando cómo obtendrán
una limpieza rápida y muy sencilla, versus tener que cepillar
con mucho cuidado todo ese delicado tejido que con los años
se debilita.
- También hay que enjuagar y secar muy bien la
pieza una vez se extraiga del agua jabonosa.
Los relojes...
Sus relojes también deben ser sometidos a una limpieza con
frecuencia ya que están expuestos a golpes y su uso es continuo.
Sugerimos:
-
Leer y obedecer las recomendaciones que ofrecen los fabricantes.
No sumerja su reloj si éste sólo indica ser resistente
al agua.
- Cambie las baterías de su reloj con frecuencia para evitar
que el ácido de las mismas se derrame y dañe la máquina.
- Si la correa de su reloj es de cuero, límpiela con algún
producto de cuero para evitar que se manche o reseque.
- Si nota usted alguna rajadura en el vidrio, llévelo a un
relojero de inmediato porque ésta - no importa lo pequeña
que sea - puede ocasionar desperfectos importantes en el reloj.
- Utilice un cepillo y una solución de agua jabonosa para
limpiar las correas de metal o plástico.
No queremos terminar nuestro escrito sin antes sugerirle,
además
de su mantenimiento constante, la visita anual a su joyero de
confianza, quien será la persona que se encargará de
supervisar y atender nuestras joyas de forma profesional, haciendo
limpiezas profundas si son necesarias, apretando engarces débiles,
reforzando cierres, re-insertando collares de perlas, corales,
turquesas. Señores y señoras: disfrutemos del uso
de las joyas pero seamos responsables del valor, la belleza y
la alegría que una bella alhaja puede producir. ¡Usémoslas
con garbo y, sobre todo, muy limpias!
Fotos: Irene Chamorro, 180 Grados.
Lo que no debe
hacer con sus joyas: |
-
Nunca lave sus joyas en el lavamanos o fregador
de la cocina pues alguna pieza se puede desprender
y escurrirse por el sumidero.
-
Evite lavarse las manos o lavar los platos con sus
anillos puestos.
-
Evite tener sus anillos puestos al
utilizar artículos
abrasivos o con cloro.
-
No limpie sus joyas si no está segura de sus piedras,
la firmeza de su monte (en el caso de aretes y anillos)
o el material de que están compuestas.
-
Nunca utilice una joya cuya procedencia no le sea
familiar y que no haya sido limpiada previamente,
pues una joya sucia puede producir alergias y/o infecciones
en la piel.
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