Cincuenta años al servicio de Panamá
Por: Gladys Navarro
de Gerbaud
En 1955 el movimiento de derechos civiles
se agitaba fuertemente en Estados Unidos y moría
Albert Einstein. Panamá, con menos de un millón
de habitantes y un presupuesto estatal de casi $44 millones
florecía, dando paso a su segundo cincuentenario
de historia independiente. Los días transcurrían
de otro modo: no había cable, ni celulares, ni internet.
Tampoco existían bancos panameños, excepto
los estatales. Definitivamente, eran otros tiempos.
Cinco décadas han

pasado
ya desde aquellos días de abril en los que un grupo
de empresarios panameños, vinculados a la entonces
Compañía General de Seguros, decidieron diversificar
su negocio, fundando el Banco General, el primer banco de
capital privado panameño en establecerse en el país.
Nunca imaginarían, esos visionarios, que aquel paso
que se iniciaba con tan solo una oficina de veinte empleados
y una inversión de $300,350 hoy sería una
empresa que reúne a más de 1,400 colaboradores,
que atiende a cientos de miles de clientes a través
de 36 sucursales y que cuenta con $2,626.50 millones en
activos.
Crecimiento sano y mucho más...
El crecimiento que ha tenido el Banco General a través
de estos 50 años es realmente impresionante, pero
lo es aún más la forma en la que se ha hecho.
Me siento en pañales ante una historia que involucra
haber sido pioneros en tantos aspectos importantes de la
banca en nuestro país: ser fundadores de la Bolsa
de Valores de Panamá (1990) y de Telered (1991);
ser el primer banco en repartir utilidades entre su personal
(1964); el primero en lograr alcanzar un balance de 1,000
millones de dólares (1995); el primer banco panameño
en ofrecer el servicio de Tarjeta de Débito (1992),
sin que ni siquiera existiera la red local que ahora brinda
esta facilidad; el primero en establecer horarios extendidos
de atención a sus clientes (1992); el primero en
obtener grado de inversión por parte de importantes
agencias calificadoras como
Standard Poor´s y
Fitch IBCA,
Duff & Phelphs (1997); el
primer banco local en ofrecer el servicio de Banca en Línea
(2000) y de Banca en Línea Comercial a sus clientes
(2002); y la primera empresa panameña en firmar el
Pacto Global de la ONU (2002), entre otros. Más aún,
en 1985 el Banco General patrocinó el estudio en
el que se basó la Asamblea Nacional para promulgar
la Ley de Intereses Preferenciales y fue el primer banco
en brindar hipotecas bajo la misma, promoviendo una expansión
considerable de la ciudad y, sobre todo, permitiendo que
muchos más panameños pudieran obtener su casa
propia.
Me
asombra, también, conocer el grado de planificación
y seriedad involucrados en este crecimiento ordenado, lo
cual ha resultado en una organización eficiente,
reflejo de una impresionante solidez. Establecer metas concretas
a corto y largo plazo, implementar los más modernos
avances tecnológicos y contar con una disciplina
corporativa sin precedentes han sido ingredientes fundamentales
de esta expansión. Por otra parte, la adquisición
de activos de Bank of America (1985), de BankBoston
(2005) y la fusión con Bancomer (1999) han marcado
hitos en el crecimiento del Banco.
Pero lo que más admiro del Banco General es que
ha sido una institución con unos pilares de excelencia,
honradez y sensibilidad social no negociables. Cada cajero
o ejecutivo lleva muy arraigada esa cultura de servicio
y mejoramiento continuo que tan bien hace sentir a los clientes.
Y cada uno de ellos realiza su labor sabiendo que en el
Banco General no hay tonos grises, pues la transparencia
y la ética personal y profesional son ingredientes
básicos en cada actuación. Eso no tiene precio.
Así me lo comentaba en una ocasión una cliente,
para quien lo más importante de su relación
con el Banco General era la confianza que le inspiraba su
gente. Por algo le llaman: "Sus Buenos Vecinos".
El capitán del barco
Año tras año el Banco General ha respondido
con creces a la confianza que cientos de miles de panameños
han depositado en la institución para construir sus
casas, guardar sus primeros ahorros o simplemente
para
tener un carro propio, hecho que enorgullece a todos los
miembros de la organización. Y aunque el éxito
de las empresas es uno compartido, ya que las metas se logran
cuando todos reman en una misma dirección, también
es cierto que en cada nave hay un capitán, un forjador
de sueños cuya tenacidad y personalidad usualmente
fluyen y enriquecen a los demás.
Este es el caso de una persona admirable, que por casi
tres décadas ha dirigido íntegra e intachablemente
los destinos de la empresa, un hombre generoso y amable,
apasionado por hacer de éste un mundo mejor. La historia
que hoy contamos quedaría incompleta sin los comentarios
de Federico Humbert, Presidente de la Junta Directiva del
Banco General.
¿Qué significa para el Banco General
cumplir 50 años?
El significado de cumplir 50 años nos lo dan
nuestros clientes, nuestros empleados, los accionistas que
son los dueños de la empresa y nuestro compromiso
con la comunidad que servimos.
En estas cinco décadas hemos hecho una gran diferencia
en el área de la intermediación financiera
al introducir un banco de capital panameño en una
plaza dominada por grandes bancos internacionales. Inicialmente
éramos una organización muy pequeña
ante la majestuosidad de los grandes transnacionales tales
como el Chase, el Citibank (antes First National City Bank,
mejor conocido entonces como el FIRST) y algún banco
de Europa. Yo por edad no estaba involucrado en Banco General.
Tuve que esperar unos 20 años para ingresar como
miembro de su Junta Directiva y unos años más
para presidirla. La historia se ha escrito que los bancos
panameños son los dominantes de la plaza en todos
los rubros de los Estados Financieros.
Cumplimos 50 años y no hemos variado el rumbo de
nuestra forma especial de hacer negocio: con integridad
y poniendo en práctica nuestros más altos
principios de ética. En nuestro banco no hay una
línea gris, que es tan popular en estos tiempos.
¿Cuál considera que ha sido el mayor
logro de la institución?
Nuestro mayor logro es habernos colocado y mantenernos
como la primera institución financiera en Panamá,
reconocida por la comunidad, por nuestros clientes y colegas.
De igual importancia es nuestra relación con todo
nuestro personal. Fuimos el primer banco panameño
en establecer un programa de compartir utilidades con nuestros
empleados y además hacerlos accionistas de la empresa.
A ellos le debemos lo que somos y adonde hemos llegado.
Aún antes de que el compromiso con la comunidad
fuera ni siquiera mencionado en nuestro país, ya
era un requisito en su vida y en la historia de la empresa.
¿Por qué y cómo se ha llevado esto
a la práctica en la organización?
El compromiso con la comunidad tiene diversos ribetes...
con el medio ambiente, con nuestros clientes, con las autoridades
y con los marginados. Algunos de éstos se encuentran
en textos, ensayos pero al final de cuentas es necesario
llevar ese compromiso, llamémoslo social, arraigado
en uno mismo. Mi arraigo cristiano me recuerda siempre que
somos administradores de los bienes que el Señor
nos ha encomendado.
¿A dónde ve al Banco General en diez
o veinte años?
Adonde vamos en el tiempo... con la velocidad que las
cosas cambian es algo muy difícil de predecir. Yo
quisiera que los que nos siguen los pasos vean un Banco
General manteniendo un rumbo siempre estable, ordenado crecimiento,
con reservas amplias, con expansión en otro tipo
de inversiones, especialmente financieras, y siempre haciendo
la diferencia.
El día a día
Formar parte de una de las organizaciones más sólidas
y reconocidas de nuestro país no es únicamente
motivo de orgullo y satisfacción, es una oportunidad
constante de aportar beneficios concretos a miles y miles
de personas que a diario requieren de sus servicios, hacen
uso de sus facilidades o, incluso, reciben significativos
aportes benéficos que mejoran
sus
vidas. Es ir más allá del negocio bancario
para establecer niveles de excelencia en todo sentido. Es
crecer profesional y personalmente, buscando superar las
metas con creces en cada paso del camino. Esto lo sabe de
primera mano Raúl Alemán, Vicepresidente Ejecutivo
y Gerente del Banco General, quien luego de 27 años
de trabajar en la institución conoce cada letra menuda
del libro y ha sabido practicar y contagiar esta excelencia
a los demás miembros de la organización.
Económicamente hablando: ¿Cuál
es la mayor fortaleza del Banco General?
Desde el punto de vista económico, los cuatro
pilares sobre los que descansa la solidez de la institución
son: a) Mantener altos niveles de liquidez y robustas relaciones
de capital, b) Mantener una cartera de préstamos
e inversiones de alta calidad, diversificada y con sólidos
niveles de reserva, c) Contar con fuentes de fondos (depósitos)
diversificadas y estables, y d) Tener operaciones rentables
con una diligente administración de riesgo.
¿Qué lo diferencia de otros bancos?
Yo pienso que Banco General, S.A. se diferencia de otros
bancos porque nuestro pensamiento empresarial ha sido diferente
y el mismo ha contribuido a través de los años
a crear una cultura corporativa que no ha estado arraigada
exclusivamente en los elementos financieros del negocio.
La transparencia con nuestros clientes, accionistas y suplidores,
la equidad con nuestros colaboradores y nuestro compromiso
social con las comunidades donde establecemos una sucursal
y con el país en general, han sido siempre elementos
importantes en el desarrollo y crecimiento del Banco a través
de los años.
De igual forma nuestra capacidad de comunicar una clara
visión de qué queremos hacer, cómo
lo queremos hacer y hacia dónde nos dirigimos, nos
ha permitido contar con un grupo de colaboradores claros
en su misión diaria de servir con excelencia al cliente
y muy comprometidos con los estándares que exige
la organización.
Lo anterior nos ha permitido ser una empresa con una
visión estratégica muy clara, con plena conciencia
de la gran responsabilidad que el negocio de ser custodios
de la confianza de nuestros depositantes nos impone, y centrados
en crear relaciones con nuestros clientes a largo plazo.
El Banco se ha destacado por tener un crecimiento sostenido
y calculado, y hemos aprendido a ser conservadores cuando
los tiempos lo requieren y agresivos cuando las correctas
oportunidades de mercado se nos han presentado.
Cifras motivadoras...
Muchas veces los números son un claro indicativo
de cómo se están haciendo las cosas y hacia
dónde nos dirigimos. En el caso del Banco General,
saber que en el 2004 solo en sus cajas los clientes realizaron
un promedio de más de 700,000 transacciones mensuales,
que se distribuyeron $3.5 millones en bonificaciones voluntarias
a los colaboradores y que se aprobaron 3,404 préstamos
hipotecarios residenciales, por más de $160 millones,
son prueba del importante aporte que a diario la institución
realiza a la economía del país.
Por otro lado, es motivador conocer el altísimo
nivel de responsabilidad social que ha mantenido la institución
desde sus inicios. No solo se ha logrado maximizar el retorno
de la inversión de quienes han confiado en la organización,
sus accionistas, garantizándoles la solidez financiera
de la empresa en todo momento. No solo se ha dado prioridad
a la motivación y desarrollo continuo del personal,
a través de constantes iniciativas de capacitación,
con fondos anuales de más de $500,000 destinados
a este propósito. También se ha mantenido
un compromiso constante con los miembros más necesitados
de la comunidad, a través de la ayuda voluntaria
prestada por los colaboradores del Banco General, mediante
diversas campañas sociales y, sobre todo, mediante
la creación, en 1996, de la Fundación Sus
Buenos Vecinos, brazo permanente del apoyo del Banco General
a la sociedad panameña. En el 2004, la Fundación
hizo donaciones por el orden de $1,239,135 a unas 100 organizaciones
sin fines de lucro dedicadas principalmente a niños
y ancianos marginados.
Una historia que seguirá escribiéndose...
Como lo expresó el señor Humbert recientemente:
“Celebramos 50 años de liderazgo, de consolidar
un banco de primera categoría en donde todas las
actuaciones se enmarcan en la transparencia, el servicio
al cliente, la innovación y la responsabilidad social”.
Definitivamente muchas cosas han cambiado desde el primer
día en que el Banco General abrió sus puertas
en la sucursal de Avenida Cuba, pero la síntesis
de lo que es: una empresa seria, reconocida por el trato
amable de su gente, por sus principios éticos inquebrantables
y por su solidez, una institución al servicio de
Panamá y de los panameños, eso jamás
cambiará.
Cifras
significativas de Banco General y subsidiarias: (año
2004)
Utilidad Neta: $65,930,609
Patrimonio: $368,537,020
Rendimiento sobre Patrimonio Promedio (ROAE):
18.56%
Rendimiento sobre Activos Promedio (ROAA): 2.60%
Liquidez: 45.59% (efectivo, depósitos
e inversiones / total de depósitos y
obligaciones) |
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