Si bien
aquellos depósitos de placas que producen
una obstrucción mayor del 70% en las arterias
coronarias requieren de algún procedimiento
invasivo para eliminar la obstrucción, el
tratamiento de la enfermedad coronaria debe ser enfocado
tanto a prevenir que se acumulen los depósitos
de grasa, como a impedir la formación del
coágulo trágico que conduce al ataque
al corazón. Ahora existe una innovadora forma
de hacerlo.
“Atacando” el
ataque al corazón
Por: Dr. Sergio Solís
La vida es hermosa, especialmente en estos tiempos en
que la tecnología nos permite desarrollar más
eficientemente nuestro potencial productivo, ampliar nuestros
intereses, disfrutar de los resultados de nuestros esfuerzos
y ser testigos de nuestro legado. No poder alcanzar nuestros
objetivos porque nuestra vida ha sido truncada abrupta
y tempranamente por enfermedad o muerte es, realmente,
una tragedia.
En la actualidad, la principal amenaza a la que nos enfrentamos
es la enfermedad coronaria, que produce el ataque al corazón.
Enfermedad coronaria es el término que utilizamos
para referirnos a los depósitos de grasa en las
arterias que nutren al corazón. Estos depósitos
de grasa (o placas ateroscleróticas) empiezan a
acumularse desde nuestra niñez, lentamente, hasta
que en algún momento llegan a ocluir totalmente
la arteria, impidiendo el flujo de nutrientes, dando como
resultado el ataque al corazón (infarto del miocardio).
Cuando estos depósitos de grasa obstruyen más
del 70% de la arteria, se manifiestan como dolor de pecho
o dificultad para respirar en el esfuerzo. Mientras la
arteria no esté totalmente ocluida, el corazón
se mantiene vivo y su función va declinando a medida
que la obstrucción se hace más grave.
Hay diferentes métodos para detectar una obstrucción
coronaria, algunos de ellos invasivos y otros no. Aparte
de explicar cómo funciona cada uno de ellos, enfatizaremos
los principales aspectos de una novedosa forma no invasiva
de diagnosticar irregularidades en las arterias para prevenir
y “atacar” los ataques al corazón antes
de que éstos ocurran.
Dentro de los métodos no invasivos más comúnmente
utilizados para detectar una obstrucción coronaria
encontramos las pruebas de esfuerzo. Su objetivo es provocar
que el corazón manifieste que el flujo de sangre
no es suficiente para suplir sus requerimientos en la actividad
física, lo que sugiere la presencia de una obstrucción
significativa de las arterias coronarias (más del
70%). El esfuerzo que se le impone al corazón se
logra mediante la actividad física (en la caminadora
eléctrica o bicicleta) o mediante fármacos
intravenosos.
En las pruebas de esfuerzo la manera de detectar que existe
insuficiencia en el flujo coronario se logra mediante un
electrocardiograma, que mide los impulsos eléctricos
del corazón en la prueba de esfuerzo convencional;
el ultrasonido, que detecta anormalidades en la contracción
del corazón durante una ecocardiografía de
esfuerzo; o mediante moléculas radioactivas, que
identifican anormalidades en el flujo de sangre durante
las pruebas de medicina nuclear (sestamibi, talio). Para
que se manifieste la insuficiencia en el aporte de flujo
sanguíneo es necesario que el depósito de
grasa produzca una obstrucción mayor del 70% de
la arteria.
La mitad del los casos de ataque al corazón ocurren
en arterias con estos grados de obstrucción. Sin
embargo, en la otra mitad de los casos de ataque al corazón,
el depósito de grasa obstruye 50% o menos de la
arteria, cuando de forma súbita, inesperada y rápida
produce un coágulo (que llamaremos coágulo
trágico) que lleva esa obstrucción del 50%
a una de 100% (oclusión total) de la arteria en
segundos.
Como inicialmente ese depósito de grasa obstruía
tan sólo 50% o menos de la arteria, no es posible
identificarla mediante las pruebas de esfuerzo. Esta es
la razón por la que es posible que usted haya escuchado
de algún paciente, desconcertado al haber sufrido
un ataque al corazón, a pesar de haber pasado exitosamente
una prueba de esfuerzo.
No todos los depósitos de grasa tienen la misma
capacidad de producir un coágulo que lleve a una
oclusión total de la arteria. Aquellos depósitos
con una composición alta en grasa y baja en tejido
fibroso son los que mayor capacidad poseen. Este tipo de
depósito de grasa los llamamos placas blandas y
constituyen el peor enemigo de la cardiología.
Son de todos ampliamente conocidos los factores de riesgo
que conducen a la formación de estos depósitos
de grasa: el colesterol, tabaco, diabetes, hipertensión
arterial, historia familiar; y de sus contribuyentes, la
obesidad y la inactividad física. El aumento de
estos factores favorece la formación de placas blandas
y su capacidad de formar el coágulo trágico.
Como señalamos, nuestra capacidad de identificar
placas blandas a través de las pruebas de
esfuerzo es limitada, ya que las mismas sólo son útiles
para los casos en que las placas obstruyen 70% o más
de la arteria. En este caso, se tendría que recurrir
a un tratamiento invasivo para su corrección, a
través de la angioplastía y stent (procedimiento
que desobstruye la arteria a través de una malla
de metal) o de una cirugía de bypass (cirugía
de corazón abierto).
Para identificar cualquier obstrucción, por más
pequeña que sea, actualmente contamos con tres opciones:
el cateterismo cardíaco, la imagen
de resonancia magnética (MRI) y la recién estrenada tomografía
computada (CAT Scan) del corazón.
El cateterismo cardíaco es un procedimiento invasivo
por medio del cual un cateter es insertado en una arteria
de la pierna y dirigido lentamente hacia el corazón.
Una vez allí, es posible visualizar las placas blandas
con instrumentos o técnicas para ver las arterias
por dentro: la angioscopía coronaria y el ultrasonido intravascular.
La imagen de resonancia magnética (MRI) es un procedimiento
no invasivo que permite obtener imágenes tridimensionales
del corazón. Aunque su uso tiene ventajas específicas
como la ausencia del uso de radiación y de yodo,
fundamental en algunos pacientes, las imágenes obtenidas
no enseñan en forma consistente las arterias coronarias.
Para realizar este examen los pacientes deben permanecer
por 4 ó 5 horas dentro de una máquina, sosteniendo
la respiración por más de 30 segundos intercaladamente
para obtener cada imagen.
La tomografía computada (CAT Scan) del corazón
es la novedad en el mundo de la medicina moderna. La impresionante
evolución tecnológica que ha tenido esta
técnica en los últimos años nos permite,
en forma no invasiva, visualizar cualquier tipo de obstrucción
en las arterias coronarias, identificar las placas blandas
y, posiblemente, el riesgo que enfrentamos de sufrir un
ataque al corazón.
Por décadas la tomografía computada (CAT
Scan) ha sido utilizada para obtener imágenes de
estructuras corporales como el cerebro, pulmones, órganos
intraabdominales y pélvicos. Sin embargo, la resolución
temporal no permitía obtener imágenes de
estructuras en movimiento como es el corazón latiente.
Recientemente se desarrolló una tecnología
que permite adquirir imágenes
muy rápidamente
y con ello visualizar las arterias coronarias muy claramente.
Esta tecnología de CAT Scan de 64 cortes
modulados por EKG permite obtener imágenes en cualquier persona,
de forma no invasiva. Como es tomografía computada
(a diferencia de la resonancia magnética), no existen
contraindicaciones en personas con marcapasos y no hay
problemas de claustrofobia.
Este método utiliza radiación, similar a
la utilizada en los procedimientos invasivos como el cateterismo,
y un medio de contraste de yodo, por lo que las personas
alérgicas a esta sustancia deben ser premedicadas
para evitar una reacción. Para realizar una tomografía
computada (CAT Scan) del corazón el paciente deberá ser
premedicado una hora antes del procedimiento para bajar
su frecuencia cardíaca. Luego de esto, el examen
para obtener las imágenes toma aproximadamente 10
minutos.
A diferencia de las otras técnicas no invasivas
con las que contamos en cardiología, las cuales
identifican obstrucciones graves, el CAT multicorte (64)
permite visualizar cualquier grado de obstrucción
(leves, moderadas y graves). Esto nos permite aplicar tratamientos
oportunos con el propósito de evitar que las obstrucciones
progresen y resulten en infarto del miocardio o en tratamientos
invasivos.
El corazón es un órgano maravilloso que
debemos cuidar. La mejor manera de hacerlo es mediante
una dieta adecuada y el ejercicio físico. Además,
contamos con la ayuda de potentes medicamentos para mantener
los factores de riesgo bajo control, algunos de los cuales
actúan directamente sobre las placas blandas, disminuyendo
su capacidad de formación del coágulo trágico.
La vida es hermosa. Existen tantas razones para vivir
bien y vivir más. Ahora es posible identificar más
claramente a nuestro enemigo, la enfermedad coronaria,
y tenemos las armas necesarias para derrotarlo antes de
que empiecen sus amenazas.
El Dr.
Sergio Solís es cardiólogo intervencionista
con una especialización en medicina vascular.
Recientemente completó un entrenamiento y
certificación en angiografía coronaria
por tomografía computada en Forsyth Medical
Center, North Carolina, Estados Unidos.
Métodos
para detectar problemas del corazón
No invasivos:
| Prueba de esfuerzo |
Electrocardiograma |
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Ecocardiografía (ultrasonido) |
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Moléculas radioactivas |
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| Imagen de resonancia
magnética (MRI) |
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| Tomografía
computada (CAT Scan) |
Invasivos:
| Cateterismo |
Angiografía |
| |
Angioscopía |
| |
Ultrasonido |
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Tratamiento
para problemas del corazón
Con obstrucción menor
del 70% en arterias coronarias
Dieta, ejercicios, no fumar y medicamentos óptimos
Con obstrucción mayor del 70% en arterias coronarias
Angioplastia y Stent
Cirugía de Bypass
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