¿Sabía
usted que sus pensamientos y su actitud positiva podrían
ayudarle a vencer una enfermedad? Hay una estrecha
conexión entre el cerebro, el sistema inmunológico
y la salud. Una nueva ciencia nos recuerda la importancia
de vigilar nuestro modo en enfrentar las vicisitudes diarias
y así mejorar nuestra calidad y esperanza de vida.
Psiconeuroinmunología:
nueva ciencia... ¡nueva esperanza!
Por: Carlos A. Leiro P.,
Ph. D., Transiciones
¡Qué bueno es tener amigos!
¿Qué
tal si te digo que tienes un grupo de "amigos"
que siempre están contigo, cuidándote, protegiéndote;
pero que ni los ves, ni los sientes, ni sabes quienes son?
No..., no son tus ángeles de la guarda... ¿Y
qué tal si te digo que de la forma como los trates
puede depender tu capacidad de hacer frente a un número
importante de enfermedades peligrosas o potencialmente mortales?
Sería bueno conocerlos... ¿verdad? Bueno...
Te presento a las células NK (del inglés "natural
killer"), las células T, las células
B y los "macrófagos", miembros del equipo
de tu sistema inmunológico, que están allí
-siempre- a tu servicio. Ellas son responsables de controlar
la invasión de bacterias, microbios, virus, hongos
y demás patógenos que entran todos los días
a nuestro sistema y además se encargan de controlar
la aparición de células malignas o cancerígenas
que usualmente ocurre dentro del cuerpo. Para tener una
idea de su importancia, basta decir que investigaciones
recientes han podido probar que una baja en la actividad
y en el número de células T, B y NK está
relacionada al desarrollo veloz de varios tipos de cáncer;
al contagio del SIDA (algunas investigaciones sugieren que
individuos con cantidades voluminosas de células
NK no se contagian de SIDA aun cuando hayan sido expuestos
al virus); al Síndrome de Fatiga Crónica;
la cicatrización de heridas; la hepatitis, y a un
sinnúmero de enfermedades y varios tipos de padecimientos
auto-inmunes.
¿Qué
es la Psico-neuro-inmunología?
A través de la Psico-neuro-inmunología (PNI),
oncólogos, biólogos, nutricionistas, neurólogos,
patólogos, psiquiatras y psicólogos están
explorando la conexión entre el cerebro, el sistema
inmunológico y el sistema endocrino, y descubriendo
cómo nuestro estilo de vida, y específicamente
nuestros pensamientos y nuestras emociones, pueden impactar
el curso y progreso de una enfermedad y, más
aún, hasta la vulnerabilidad que una persona tiene
hacia una enfermedad. Se ha descubierto que el estrés
y la ansiedad liberan hormonas y neurotransmisores necesarios
para el manejo de la situación riesgosa (cortisol,
adrenalina, noradrenalina, encefalinas, beta endorfinas),
pero que de "carambola"
ejercen un poderoso impacto negativo
en las células NT, T y B del sistema inmunológico
(nuestras "recién conocidas" viejas amigas...
¿recuerdas?), bajando su número e impidiendo
su trabajo. Aun cuando las interacciones entre unas y otras
son complejas, se puede decir que la principal influencia
es que mientras estas hormonas aumentan en todo el organismo,
la función de las células inmunológicas
se ve obstaculizada: el estrés anula la resistencia
inmunológica, al menos de una forma pasajera. Pero
¿si el estrés es constante e intenso esta
anulación podría volverse duradera...? La
respuesta: es muy posible que sí. Tal parece que
es de nuestro mayor interés cuidar bien de estos
"recién conocidos" viejos amigos.
Según la PNI, lo podemos hacer vigilando nuestro
modo de vida; respetando el descanso; cuidando la alimentación;
haciendo regularmente ejercicio moderado; practicando la
meditación; cuidando nuestros pensamientos y sentimientos,
y desarrollando actividades que nos dan una sensación
de serenidad, propósito, sentido, alegría
y tranquilidad.
Las lecciones de un grupo de mujeres "mastectomizadas"
Interesado en el tema de la PSI, y la interacción
entre actitudes, pensamientos y autocuración, en
el año 2002 realicé una modesta investigación
cualitativa, financiada privadamente, con mujeres sobrevivientes
de cáncer. Los directivos y psicólogos
del Instituto Oncológico Nacional (ION) apoyaron
nuestro interés y, con el concurso de varias enfermeras,
logré ponerme en contacto con un grupo de mujeres,
de entre 30 y 55 años, que tenían cinco o
más años de haber sido mastectomizadas
por cáncer de mama y que estaban gozando de buena
salud.
Conversar con cada una de ellas fue una experiencia transformadora
para mí. Me ayudó a entender el papel
de los factores psicológicos (como la personalidad
y la actitud general frente a la vida) en el desarrollo,
la progresión y, en algunos casos, hasta la posible
remisión de una enfermedad tan terrible como el cáncer.
Entre las cosas que ellas me ayudaron a descubrir estaban
las siguientes:
1. Aceptación frente a la
enfermedad no significa "rendición":
Todas las mujeres que entrevisté tenían un
alto grado de aceptación frente a la enfermedad.
Sin embargo, todas entendían lo potencialmente grave
que era y respetaban "la fuerza del enemigo",
pero sin dejarse amilanar por el peligro.
2. El humor frente a la adversidad
es una medicina potente: Como quien camina sobre
el filo de una navaja y tiene la entereza de mofarse del
asunto, las mujeres del grupo sabían hacer chiste
de su situación cuando era apropiado. Entre
algunas de ellas llamaban a la enfermedad con diferentes
sobrenombres, como burlándose con cierto cariño
de ella, ("el Canciller" le decían algunas)
y, entre todas, tenían la capacidad de reírse
de la adversidad -una de ellas contó riéndose
la vez que, en medio de un almuerzo de trabajo, el relleno
del sostén se movió de lugar y apareció
por encima de la blusa-.
3. La solidaridad y unión
frente al enemigo común es un bálsamo refrescante:
Las mujeres que entrevisté estaban involucradas con
otras mujeres en actividades de apoyo mutuo, asistían
a grupos de mujeres, labores voluntarias, etc. Algunas
estaban trabajando voluntariamente para conseguir que nuevas
medicinas fueran traídas para atender a los enfermos.
4. Una sólida vida espiritual
puede ser una muralla contra el curso de la enfermedad:
Rezar el rosario, participar en misas, meditar, leer la
Biblia, compartir la palabra de Dios y, sobre todo, tener
un diálogo constante con Dios, tal y como cada una
de ellas lo entendía, eran actividades comunes en
las mujeres del estudio. Interesantemente esto no
implicaba que no tuviesen momentos de duda, fatiga y hasta
enojo muy fuerte con Dios.
5. La "alquimia" emocional
transforma el dolor en esperanza: Estas mujeres tenían
la capacidad de transformar el dolor y la adversidad en
fortaleza y decisión. Incluso cuando su enfermedad
era acompañada con frecuencia de dolor, de momentos
de duda y angustia muy fuerte, ellas tenían la capacidad
de transformarlo o "metabolizar" toda esa energía
en fortaleza y esperanza.
PNI: Sabiduría popular y ciencia se unen
Lo que encontré en la investigación no es
muy diferente de lo que por cientos de años los médicos,
filósofos y sabios han venido diciendo: Que la mente
y el cuerpo son una sola cosa. Aristóteles,
por ejemplo, estaría de acuerdo con los descubrimientos
de la PNI. Él, en el siglo IV antes de Cristo,
decía que la psique (alma) y el cuerpo reaccionaban
complementariamente una con otro, y que "un cambio
en el estado de la psique produce un cambio en la estructura
del cuerpo, y a la inversa, un cambio en la estructura del
cuerpo produce un cambio en la estructura de la psique".
Otro
ejemplo es el de Sir William Osler, uno de los padres de
la medicina moderna, quien dijo hace más de 100 años:
"Es importante conocer tanto lo que está pasando
por la cabeza del hombre como en su pecho, para pronosticar
el resultado de la enfermedad". Osler hacía
referencia a las observaciones frecuentes de que los pacientes
tuberculosos con mejor "disposición anímica"
parecían resistir y vencer con mayor frecuencia la
enfermedad. Él y otros médicos de la
época reconocían que los pacientes tuberculosos
que tuvieran la oportunidad de "ser escuchados por
alguien durante un razonablemente largo período",
los ayudaba a curarse. Esta observación es,
quizás, uno de los casos en donde más temprana
y agudamente en la historia se observó la relación
entre enfermedad y factores psico-emocionales.
Actualmente toda esa sabiduría se viene sistematizando
(separando la sabiduría popular de la ciencia) a
través de la proliferación voluminosa de investigaciones
y estudios sobre la PNI, puesto que estudiando la autorregulación
psicofisiológica del organismo y los mecanismos de
interacción y comunicación entre el
sistema nervioso, el inmune y el endocrino nos están
aportando una nueva ciencia... y una nueva esperanza.