Como
un ciego que confiadamente se deja guiar por su lazarillo,
cierre los ojos y déjese llevar por el
sonido de las palabras. Permita que su imaginación las
transforme en rostros, lugares, ideas, emociones ...
Deléitese en el placer de escuchar un audio
libro.
Leer a ciegas
Por: María Mercedes
de la G. de Corró
"Siendo
un joven recién graduado de la escuela de leyes,
ansioso de seguir adelante con mi vida, dejé a un
lado mis preferencias literarias por la ficción y
la historia y me compré un libro de autoayuda: Cómo
tomar el control del tiempo y de la vida..."
Es la voz ronca y cálida de Bill Clinton la que se
escucha; el ex presidente de los Estados Unidos acaba de
iniciar un monólogo que se extenderá a lo
largo de los 6 cedés que componen una de las dos
versiones en audio de My Life, su autobiografía.
La narración puede durar seis horas o más,
dependiendo de las veces que yo decida interrumpirlo.
Lo importante es que él, Clinton, estará allí,
esperándome, para darle continuidad al hilo de la
historia, en el momento en que yo disponga regresar
a ella.
Escuchar esa voz conocida, casi familiar, le da a la experiencia
un carácter inesperadamente íntimo, más
porque Clinton está revelando los detalles de su
historia personal. Para algunos, la historia del antihéroe;
para mí, la de un hombre inteligente que reconoce
que: "No soy tan bueno como mis amigos creen o como
espero llegar a ser algún día; ni tan malo
como afirman mis detractores". (My Life, Bill
Clinton, disco 1).
Los audio libros están en el mercado hace tiempo,
pero esta es mi primera experiencia con ellos. El
descubrimiento se lo debo a mi hermano, quien puso a mi
disposición -habidas advertencias en cuanto a los
términos del préstamo- una colección
respetable en la que hay cabida para literatura, textos
financieros y algo de autoayuda, enfocada al mundo de los
negocios. Él los oye mientras maneja, para
soportar el tráfico -no todos somos dados a
la meditación-. Yo hice la prueba. Introduje
en la ranura del equipo de música el cedé
que recoge la primera parte de The Old Man and the
Sea (El Viejo y el Mar), de Ernest Hemingway, y
enseguida sentí la portentosa voz de Charlton Heston
-que se camufla divinamente como narrador, viejo y joven-
inundar el espacio vehicular. De la intersección
de la Vía Brasil y la Calle 50, me trasladé
a una playa cubana, y de allí a una terraza frente
al mar, donde los pescadores hacen el recuento de la pesca
del día... todos menos el Viejo, que lleva 84 días
sin coger un solo pescado... De pronto, un pitazo me anuncia
que la luz cambió a verde...
Al
día siguiente, llevo a Clinton al gimnasio.
En su compañía, los minutos sobre la cinta
del caminador, esa que pasa y pasa sin que pase nada, transcurren
más rápido; y la rutina se extiende al doble
de lo habitual. En la tarde, con Heston, -Charlton Heston-
a bordo del auto, salgo a encontrarme con unas amigas. Les
hablo de mi nuevo pasatiempo y una de ellas me recomienda
contactar a otra aficionada a los fono libros: "Habla
con mi suegra".
No dudo en aceptar la sugerencia. Me consta que la suegra
en cuestión es gran lectora; ella me introdujo, hace
un puñado de años, a la obra de Antonio Gala,
al regalarme su Corazón Tardío.
Así que marco su teléfono, rogando al cielo
no interrumpirla en el momento en que escucha una obra literaria.
La pasan enseguida y, después de la explicación
de rigor, le pregunto por su experiencia con esta forma
de lectura.
"Yo me leía un libro cada tres o cuatro días",
me dice, "hasta que tuve que dejar de leer, debido
una enfermedad que no perdona, la degeneración macular.
Entonces alguien me trajo seis audio libros, de regalo.
Los encontré fascinantes. Es como ir al teatro,
solo que la tramoya es tu imaginación. Las
voces te cautivan, porque no son en un mono tono, sino que
el narrador hace de mujer, de hombre, de negro sureño,
de blanco de Boston… y atrás hay caballos
galopando, puertas que se tiran… Acabo de terminar
la vida de Franklin y Eleonor Roosevelt, No ordinary
time… y me he sentido como si tuviera a
los Roosevelt sentados delante de mí, como si los
tres estuviésemos frente a la chimenea de la Casa
Blanca...".
Más
que un texto, más que una voz
Lo usual es que, en los audio libros, los textos sean leídos
por voces profesionales, -en 1977, Charlton Heston fue nominado
a un Grammy por su actuación en la versión
audio de El Viejo y el Mar-. Pero hay excepciones,
como la de Clinton, que no sorprenden. García
Márquez escribió que en una cena en Marta's
Vineyard, el presidente, que para entonces tenía
49 años, se puso de pie y recitó de memoria
"el monólogo de Benji, que son las páginas
más asombrosas pero también las más
herméticas de El sonido y la furia",
la obra de uno de sus autores favoritos, William Faulkner.
(El País, La fatiga de metal, 24
de enero de 1999).
Otro que puso su voz para la versión audio de su
libro, Where the right went wrong (Dónde
la derecha se equivocó), es Patrick J. Buchanan,
el dos veces candidato a la presidencia de Estados Unidos
por el Partido Republicano. A lo largo de cuatro cedés,
Buchanan sostiene que los neoconservadores sabotearon la
revolución reaganiana y secuestraron la presidencia
de George Bush. Yo paso, gracias.
La vida inconclusa de Kennedy, de Robert
Dallek, también puede ser 'oída' en 9 horas
(8 cedés). Asimismo, se puede recorrer, en cinco
horas, la vida a cuestas It´s not about the
bike/ My journey back to life del famoso ciclista
Lance Armstrong. Y los que disponen de más tiempo
y paciencia pueden disfrutar de títulos como An
Splendid Solution, acerca de Jonas Salk y la conquista
del polio, autoría de Jeffrey Kluger. Michael
Prichard, una de las voces más cotizadas según
la revista Smart Money, y quien ha grabado
más de 430 audio libros, es el encargado de 'leer'
los textos que registran los detalles de la lucha por erradicar
el polio.
Pero
no todo es rosa en el mundo de los audio libros. El
primer 'pero' lo constituye la limitada oferta de textos en
español. Allegro acepta pedidos de quienes
desean hacer una selección específica, pero no
tiene en inventario. La librería Exedra Books ofrece
unos cuantos títulos de autoayuda y El hombre de
la Mancha tiene clásicos, como El Jugador,
de Fedor Dostoyevsky y El Rojo y el Negro,
de Stendhal, además de un repertorio de obras de
corte juvenil, pero ninguna novedad literaria, lo que deja
sin opciones a los que ya han repasado las páginas
grandes de la literatura.
Por otra parte, hay quienes, como la profesora Berna de
Burrell, miembro de número de la Academia Panameña
de la Lengua, consideran que nada sustituye el placer de
tener un libro entre las manos: "A los lectores nos
gustan los libros, los palpamos, los olemos y disfrutamos
viendo las palabras escritas". Ella previene,
además, que: "Si la voz que narra no gusta,
se estropeará toda la magia, como en las películas
dobladas. Escuchar a Hamlet con acento caribeño
o hispano cultísimo es simplemente espantoso; igual
que sería escuchar a Úrsula Iguarán
con acento bostoniano...".
Además, por experiencia propia, sé que no
le falta algo de razón al advertir que: "Escuchar
un audio libro mientras conducimos es una mala opción.
El tráfico humano y mecánico anularía
la magia y, además, es tan peligroso como hablar
por el celular. Se pierde la concentración
en conducir. Y, más si te transportas al sitio
descrito en la narración, es decir, bien lejos del
automóvil".
Por
otro lado, la no visualización de las palabras impide
que el 'escucha' derive de la lectura algunos de los beneficios
que sí percibe el 'lector', como por ejemplo, la
posibilidad de mejorar su ortografía.
No obstante, son muchas las ventajas y grande el placer
que brindan los audio libros, desde el desarrollo de la
imaginación y de la creatividad, hasta la ampliación
de los conocimientos y la cultura. Sin contar que
se adaptan muy bien a los jóvenes adictos a la simultaneidad:
ellos pueden leer mientras se lavan los dientes, leer mientras
manejan, leer mientras comen y también mientras hacen
fila para que los atienda el psicólogo... En
cuanto a las personas con problemas de la vista, los audio
libros constituyen, en palabras de Guillermo Sánchez
Borbón -ávido lector, periodista y escritor
panameño-, "una verdadera bendición...".
Fotos de audiolibros: 180 Grados.