Cuerpo...
La vacuna contra el virus del papiloma
humano: una realidad>
Cada
seis a doce meses toda mujer en
edad reproductiva debe acudir a su ginecólogo o médico
de cabecera para controles de salud, particularmente para realizarse la prueba
de papanicolau que detectará aquellas con probabilidades aumentadas de
estar infectadas con el virus del papiloma humano (VPH), el enemigo silencioso
del que poco se habla, pero mucho afecta. El VPH es el principal causante del
cáncer cérvico uterino, por lo que aquellas pacientes que lo porten
tendrán mayores probabilidades de desarrollar cáncer cervical.
Tanto es así, que se calcula que sólo en los Estados Unidos 20
millones de mujeres son portadoras de este virus.
Siendo este virus principalmente de transmisión sexual y estando
estrechamente relacionado con la aparición de verrugas genitales tanto
en hombres como en mujeres, las autoridades de salud e investigadores a nivel
mundial han trabajado arduamente en estrategias para contener esta epidemia,
enfocados primordialmente en la prevención de la infección.
El pasado 8 de junio, la agencia de medicamentos y alimentos de Estados
Unidos (FDA por sus siglas en inglés) aprobó la distribución
y venta de Gardasil, la primera vacuna creada para prevenir el cáncer
cervical. Este medicamento, desarrollado por Merck Sharp and Dohme (MSD),
está indicado para la prevención del cáncer cervical
y verrugas genitales en mujeres con edades comprendidas entre los 9 y 26
años, reduciendo la incidencia de infección por el VPH y enfermedades
asociadas.
Aparte de los Estados Unidos, la vacuna Gardasil también fue aprobada
en México este año y actualmente está en vías
de aprobación en Argentina, Australia, Brasil, la Unión Europea,
Nueva Zelanda, Singapur y Taiwán. En nuestro país todavía
no hay fecha para su comercialización por parte de la compañía
distribuidora.
Cabe destacar que la compañía MSD está colaborando
activamente con la Fundación Gates para lograr que Gardasil pueda
ser utilizada en los países más pobres y con mayor prevalencia
de infección por el VPH.
Pero, ¿cómo se usa?, ¿quién la debe usar?, ¿cuándo?, ¿qué protege
y qué no?, ¿cuánto costará?, ¿es una panacea?,
son importantes preguntas que todos nos hacemos.
¿Cómo se usa? Gardasil se aplica en forma
intramuscular, en dosis de 0.5 cc. Son tres dosis, la inicial, después
a los dos meses y a los seis meses de la primera.
¿Quién la debe usar? En teoría,
toda mujer en edad reproductiva que tenga vida
sexual activa. Se recomienda su aplicación sobre todo entre los 14
y 26 años de edad.
¿Cuándo? Se debe
utilizar antes de estar en contacto con el VPH, ya que al ser
una vacuna no “cura” la infección sino que la previene.
¿Qué protege y qué no? Protege contra
los principales tipos del papiloma humano (6, 11, 16 y 18) que producen un
70% de los cánceres de cérvix y un 90% de las verrugas venéreas.
No protege contra el resto de los tipos de VPH y, por supuesto, no contra el
síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA), ni contra el resto de
las enfermedades
venéreas. Tampoco es un método de control de la natalidad.
¿Cuánto costará? Aunque la distribuidora
local aún no ha fijado precios, se espera
que su costo al público sea de alrededor de cien balboas por dosis.
¿Es una panacea? Si
bien el Gardasil es una nueva herramienta muy eficaz en la
prevención del VPH, es importantísimo que entendamos que no
es la panacea y que de ninguna manera sustituirá la visita periódica
al ginecólogo, ni el examen del papanicolau. Y, sobre todo, debemos
insistir en promover y mantener estilos de vida saludables que incluyan prácticas
sexuales responsables.
Por:
Dr. Teodoro Méndez, ginecólogo obstetra.
y
Alma
viviendo
a plenitud

Aquello
a lo que le pones atención crece >
Hace
años ya, en una sesión de psicoterapia, y gracias a un jovenangustiado
pero enamorado, pude descubrir algo que he determinado en llamar la “ley
de la atención”, y que se ha convertido en un
componente clave de mi forma de entender la vida y de practicar mi oficio.
Mi paciente era un joven de 26 años de edad, y estaba muy aprehensivo
ante la inminente decisión de casarse. Me consultó y me dijo
que amaba a su novia, pero que le molestaba mucho un defecto que ella tenía:
su nariz.“Mi novia es muy narizona”, me comentó... Estaba
obsesionado con eso. Le pregunté qué le gustaba de su novia
y comenzó a
narrarme todas las cualidades que ella tenía...: “Es dulce y
tierna conmigo..., es inteligente, me gustan sus manos, su cuerpo, es estudiosa
y
ordenada, es sencilla, se lleva bien con mi mamá...”. La lista
de cualidades era larga. Me quedé pensando y le dije que se fuera
a su casa y que, por un par de semanas, intentara concentrarse en ponerle
atención
a todas esas cosas que le gustaban de su novia.
A las dos semanas, cuando le tocaba su cita, faltó. Al cabo de un
mes, cuando lo llamamos, me contó muy alegre que ya tenía fecha
para el matrimonio, y que no necesitaba venir más...; que se había
dado cuenta de cuán especial era su novia, y que realmente no era
tan
narizona como él había pensado en un principio...
El poder de la atención es ilimitado. Basta con insistir –mental
o abiertamente– en las características negativas de una persona
para hacernos intolerable su compañía. La “ley de la
atención” nos recuerda la importancia de poner acento en los
rasgos positivos de las personas.
La tolerancia nos ayuda a reconocer en nuestros familiares y compañeros
de trabajo, no sólo errores, sino también aciertos. Es esa
combinación maravillosa la que hace de las personas que conocemos
esa increíble combinación de luces y sombras.
Nos convertimos en lo que pensamos que somos por el poder de nuestra atención.
Una autoestima alta se nutre de nuestra capacidad de ver lo positivo en los
demás y –sin engañarnos– de ver lo bueno en nosotros
mismos también. Si sólo ponemos atención a nuestros
errores, en eso mismo nos vamos convirtiendo. De algún modo la depresión
puede entenderse como un enfoque mental inconsciente en donde la persona
exagera todo lo negativo de la realidad y excluye todo lo positivo.
En la película “Una Mente Maravillosa”, Russell Crowe
encarna al profesor y Premio Nobel de Matemáticas, John Nash, quien
sufría de una esquizofrenia paranoide y experimentaba alucinaciones
persistentes. El diálogo final de la película describe, de
manera precisa, la esencia de la administración de la atención.
Cuando otro profesor
le pregunta a Nash cómo había logrado eliminar de su mente
esos persistentes pensamientos delirantes y las terribles alucinaciones auditivas,
Nash se vuelve hacia
su interlocutor y le dice: “No he logrado borrarlas de mi mente, es
sólo que ahora he
aprendido a no ponerles atención”.
Eso que llamamos “madurez” puede ser visto como el desarrollo
de la capacidad de “administrar” nuestra atención de manera
consciente y voluntaria, sabiendo mirar
adentro de nosotros mismos con amor y compasión, y sabiendo mirar
afuera con ternura y tolerancia. La “ley de la atención” nos
recuerda lo importante que es reflexionar sobre la forma como nos vemos a
nosotros mismos y cada una de las cosas y personas que nos rodean, y, cómo,
finalmente, todo aquello a lo que le ponemos atención crece.
Por:
Carlos A. Leiro P., Ph.D., Transiciones.