Por: Vicky de Cordero
Las empresas deben
ser “padres responsables” > “La
responsabilidad social, más que un tema empresarial, es un tema humano
que debe ser prioritario para todos los miembros de la sociedad, sobre todo aquellos
que han tenido el privilegio de la educación. El ser socialmente responsables
nos permitirá ir cerrando la brecha de las diferencias sociales y esto
es indispensable para que un país como el nuestro, con todas las oportunidades,
logre vencer el subdesarrollo”.
Federico Humbert Presidente de la Junta Directiva de Empresa
General de Inversiones, S.A.
Hace escasos años casi ni se hablaba del tema. Sin embargo, hoy es
contenido común en
artículos, libros, seminarios y cátedras. La responsabilidad
social empresarial (RSE) definitivamente se ha convertido en un asunto preponderante
para todos. Incluso a nivel internacional, la ONU creó el Pacto Global,
cada día adoptado por más empresas alrededor del mundo.
Es
innegable la divulgación de este tema y la creación de un
fuerte movimiento que nos pone a sopesar si somos o no socialmente responsables
y cómo afecta esto nuestros negocios. No obstante, la responsabilidad
social de la empresa va más allá de ser una nueva tendencia;
se trata de justicia, de cumplimiento y de transparencia para lograr una
sana convivencia.
La responsabilidad social nace del cumplimiento fiel de las leyes de cada
país y evoluciona hacia el compromiso que voluntariamente adquiere
cada empresa para contribuir
con el mejoramiento del entorno. Por ello, la RSE está íntimamente
ligada a los lineamientos éticos
de cada empresa, pues estos tendrán repercusiones en el ámbito
social, laboral, de los derechos humanos y del medio ambiente.
Las empresas socialmente responsables son como el buen padre de familia,
que tiene que ser justo, transparente, tiene que rendir cuentas y ser responsable
de sus actos. Los padres deben ser ejemplo para sus hijos, y las empresas
para la sociedad. Las empresas socialmente responsables integran sus políticas
de responsabilidad social a sus políticas
de negocios y esto se refleja en su Misión, Visión y Código
de Ética.
¿Por qué tienen las empresas
que responder a la sociedad civil?
Por su naturaleza misma, las empresas tocan diferentes grupos sociales.
Cuando la responsabilidad social es parte integral del plan de negocios,
estas relaciones fluyen y la empresa es aceptada y se integra mucho mejor,
lo que repercute en beneficios económicos.
Si tuviéramos que ir marcando el “sendero” que nos lleva
a los diferentes lugares en donde se aplica la RSE, tendríamos que
imaginarnos que una vez que la empresa se ha organizado y ha definido su
Misión, da el primer paso cumpliendo con el marco legal del país.
En el Código de Ética, la empresa define los valores que regirán
para sus actuaciones, a todo nivel. Asimismo, tenemos diferentes lugares
en donde se aplica la RSE, como lo son las relaciones laborales, los clientes,
los proveedores y la comunidad.
¿Cuánto ha caminado Banco General
en este trecho?
En el caso de Banco General, llevamos un buen camino recorrido, pero siempre
hay nuevas metas que lograr y prometedores programas que implementar. Nuestro
punto de partida es el Código de Ética, que nos exige que
todos los negocios que realizamos se ciñan rigurosamente al marco
legal de nuestro país y a nuestros propios estándares.
En el ámbito de las relaciones laborales, nuestros colaboradores
reciben beneficios muy superiores a los que propone el Código de Trabajo.
El desarrollo de carrera, los beneficios de salud, los beneficios sociales,
la formación profesional y un plan de participación de las
utilidades, que unilateralmente ha implantado la Junta Directiva, son sólo
algunas de las
muchas iniciativas que se desarrollan para los colaboradores. Más
aún, el Código de Ética de la empresa, de obligatorio
cumplimiento, reafirma los valores que deben reinar en el trabajo: el respeto,
y el trato justo y equitativo de todos.
Como empresa financiera cumplimos un alto nivel de regulaciones y con estrictos
estándares de transparencia en nuestras operaciones y de rendición
de cuentas a nuestros
accionistas y reguladores. Cumplimos, también, con las exigencias
de un mundo globalizado en el área de servicios financieros. Gracias
a la solidez y transparencia de nuestras operaciones, dos prestigiosas evaluadoras
nos han otorgado grado internacional de inversión desde 1997.
Nuestro papel en la comunidad ha sido un compromiso de siempre. Participamos
activamente en diversas agrupaciones profesionales y gremiales.
Promovemos los valores éticos y morales y apoyamos diversas iniciativas
que conllevan este mismo objetivo. Debido al gran impacto que tiene la comunicación
masiva en la sociedad, toda la publicidad del Banco se rige por normas claras
y precisas para
asegurarnos que la transparencia, el respeto, las buenas costumbres y la
actitud positiva sean su orientación.
Nuestro compromiso con el desarrollo social del país lo ejercemos
en cada comunidad en la que nos establecemos. Hace diez años, con
el fin de darle permanencia al mismo, conformamos la Fundación Sus
Buenos Vecinos, brazo ejecutor de todos los programas de ayuda social.
En el año 2001, el Banco General fue la primera empresa en adherirse
al Pacto Global de las Naciones Unidas y, en el 2002, los primeros signatarios
del Pacto Ético Empresarial.
¿Cuáles iniciativas específicas
atendemos en la comunidad?
Con el fin de brindar un apoyo constante y significativo a los miembros más
necesitados de nuestra sociedad, la Fundación Sus Buenos Vecinos responde
a cinco áreas específicas: alimentación, educación,
salud, discapacitados y albergue de ancianos. En los últimos cinco
años hemos aportado $6.4 millones para apoyar estas causas.
La Fundación no desarrolla proyectos propios, sino que apoya a más
de 100 organizaciones sin fines de lucro a nivel nacional. La selección
de los proyectos se realiza en base a
criterios claramente establecidos. Siempre vemos con buenos ojos aquellos
programas que se establecen a largo plazo, con metas concretas y que conllevan
elementos para llegar a ser sostenibles, pues hay que enseñar a pescar
más que sólo dar los peces.
El voluntariado corporativo... indispensable
para la gestión
social
Dentro de este caminar, una de las mayores satisfacciones ha sido el respaldo
de los colaboradores del grupo a la labor social realizada por la empresa.
Así, un voluntariado
corporativo de más de 780 colaboradores, denominado “Vecinos
en Acción”, agrega gran valor a las iniciativas de la Fundación
Sus Buenos Vecinos, específicamente al trabajo
de cinco organizaciones sin fines de lucro: Olimpiadas Especiales de Panamá,
Casa Esperanza, Fanlyc, Fundación Pide un Deseo y las Voluntarias
del Hospital del niño.
Reflexiones en torno a la RSE
Si nos ponemos a meditar sobre las áreas en que los panameños
tenemos que trabajar, con más ahínco, para hacer más
expedito el sendero que nos lleve a lograr un mejor Panamá, no cabe
duda de que lo primero que me viene a la mente es que cada uno debe, en su
entorno y en su medida, influir para lograr:
- Una mejor educación, pues es el elemento clave para el desarrollo
de todas las otras áreas. La educación debe ser un tema de Estado,
en el cual todos procuremos aportar soluciones, porque cada niño que
no llega o abandona la escuela nos ata a la pobreza y, por ende, el riesgo
social se aumenta de mano del flagelo de la delincuencia.
- Erradicar la corrupción, el juega vivo y la actitud negativa, factores
que nos empobrecen y que como individuos, como corporaciones y como sociedad
debemos combatir en todas sus formas.
La responsabilidad social es un deber de todos. Si como padres ejercemos
un papel fundamental en la crianza de nuestros hijos, también como
ciudadanos debemos ser
solidarios con el mejoramiento de nuestra sociedad.
No puedo concluir este escrito, sin reconocer a viva voz que vivimos en
un país privilegiado por contar con tantas almas que voluntariamente
dan su tiempo, conocimiento y, sobre todo, cariño para tenderle una
mano al que tiene menos. Son estos voluntarios la
esencia de la solidaridad humana y los artífices del camino hacia
un mundo mejor.
La responsabilidad social es, sin duda, un elemento indispensable para el
desarrollo, para la sana convivencia y, por ende, para el éxito de
las empresas. Sumemos esfuerzos
en este sentido por el bien de este maravilloso país.
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