Cuerpo...
Al
colegio, sin enfermedades > A
finales del último año escolar
se dio un brote de la “quinta enfermedad” que afectó a muchos
niños
panameños.
Aunque este cuadro viral no tiene mayores consecuencias –sólo
causa un poco de fiebre y un rash– es un ejemplo de cuán
rápido se contagian las enfermedades entre los niños de edad escolar,
por el constante contacto mano a mano que tienen y la transmisión de gérmenes
a través de la saliva.
Para evitar este tipo de situaciones, conversamos con el doctor Daniel Herrera,
quien en su calidad de pediatra nos brindó algunos datos interesantes
y ciertas recomendaciones que podemos seguir para mantener al mínimo
los brotes de enfermedades ahora que está por empezar el año
escolar:
- Ponerse las vacunas apropiadas es la forma más efectiva de
prevenir todo tipo de enfermedades.
- La influenza o resfriado común es un virus mutante y hay que
vacunarse una vez al año para que la vacuna continúe teniendo
efectividad, aunque no importa en qué época del año
se administre. Se conocen más de 200 tipos de virus que pueden causar
resfriados y se contagian mayormente entre los meses de agosto, septiembre
y octubre.
- Una de las enfermedades más contagiosas, la varicela, se transmite
hasta que se seca la última lesión.
- Para los niños más pequeños, la mejor forma
de protegerlos contra las enfermedades es dándoles leche materna,
que les proporciona defensas naturales. La Organización Mundial de
la Salud recomienda a las madres dar leche materna por dos años.
- No es necesario darles vitaminas a los niños, a menos que
hayan sido prematuros o tengan algún problema de nutrición.
Las vitaminas en exceso o mal utilizadas pueden hacer daño.
- Se debe educar a los niños para que se laven las manos, principalmente
en ciertos momentos del día, como después de sonarse la nariz,
estornudar, después de ir al baño y antes de comer. A la vez,
hay que enseñarles que no se toquen la nariz, la boca y los ojos,
para evitar contagiarse de infecciones.
- Siempre es recomendable utilizar toallas de papel y otros materiales
desechables, en lugar de las toallas de tela que se comparten, pues estas
son un foco perfecto para los gérmenes, especialmente en los colegios.
- Es importante usar un buen desinfectante en las áreas de contacto
común, sobre todo en lugares donde hay muchos niños.
- Para evitar los contagios, es bueno que el niño se acostumbre
a taparse la boca con un pañuelo a la hora de toser o estornudar.
- Lo normal para un niño de edad preescolar es sufrir entre
3 a 9 episodios de gripe al año y de 2 a 6 episodios en la etapa escolar.
Lo más importante para evitar las enfermedades es no mandar al niño
al colegio si está enfermo; que se quede en casa hasta que esté totalmente
curado, para no contagiar a los demás.
- Para mantener el sistema inmunológico fuerte, siempre se recomienda
cuidar la alimentación, las horas de descanso del niño, que
ingiera mucha agua y evitar el uso de antibióticos innecesarios ya
que, mientras más se utilizan, en el futuro los organismos que atacan
al cuerpo son más resistentes a ellos.
Los niños están expuestos a millones de gérmenes diariamente.
Varios estudios han comprobado que algunos virus y bacterias pueden vivir
entre 20 minutos y 2 horas
en superficies como mesas y escritorios. Por eso, es importante seguir estos
consejos y tratar de mantener la higiene dentro del hogar y en el colegio.
Por: Jackie Souter
y Alma
viviendo
a plenitud
La
crianza de los hijos empieza en el hogar… > A menudo escuchamos sobre el deber que tienen los padres de ofrecer
a sus hijos una educación integral. Sin
embargo, no se
trata de una simple afirmación. La tarea de ser padres
no es fácil, pues tiene que transformarse en hechos y
acciones concretas.
Usted puede ayudar a que sus hijos tengan un sano crecimiento. He aquí algunas
recomendaciones:
Realice que cada niño es diferente. Es deber de
los padres de familia saber aceptar a cada hijo y permitirle, en un ambiente
de respeto, afecto y comunicación, su desarrollo individual.
El juego es su trabajo, puesto que los niños aprenden
y nos enseñan mientras juegan. Ellos necesitan tener tiempo para jugar.
No hay necesidad de apresurarlos pues cada niño tiene un estilo y
una velocidad de desarrollo personal.
Sea el modelo a imitar. Con relación a este proceso
de formación en la crianza de los hijos, usted debe estimularlos mediante
una conducta que puedan imitar. Los niños aprenden mejor a partir
de las demostraciones y de los ejemplos.
Planifique cómo pasar tiempo con ellos. Dé a
cada niño toda su atención cuando sea el momento de compartir.
Muchas madres profesionales decidimos estar en casa. Esto no garantiza que
seamos mejores que las que no pueden estar, lo que sí es cierto es
que el tiempo que logremos dedicar diariamente a los niños promoverá la
comunicación y nos podrá ayudar a prevenir problemas de comportamiento.
Un dato importante: no es indispensable que usted entregue todo el tiempo
libre del que dispone a sus hijos. Lo importante es la calidad. Es decir,
permitir que sus hijos se den cuenta de que usted está realmente interesado
en sus vidas. Por ejemplo, podría participar en juegos, salir al parque,
contarles cuentos e historias, jugar con títeres, etc.
Los niños necesitan recibir recompensa como reconocimiento
a sus actuaciones. Estas recompensas, estímulos y elogios deben ser
individuales para que tengan relación con los intereses y valores
singulares de los niños.
Propicie el diálogo en el ambiente
familiar. Escuche
y atienda las opiniones de sus hijos. Motívelos a que participen en
las decisiones importantes de la vida en el hogar. Involucre a los niños
cuando sea apropiado. Fije límites y deles a escoger dentro de los
mismos.
Fomente la cooperación. Juntos pueden hacer planes
para divertirse todos en familia, distribuir los quehaceres, tomar decisiones,
alentarse mutuamente y expresar sus sentimientos y preocupaciones.
Cultive los sentimientos y virtudes humanas. Es importante
darle valor a la vida en familia y hacer que sus hijos crezcan en el ámbito
personal. Puede incentivarlos, por ejemplo, a participar en las reuniones
y celebraciones familiares, llevarlos a talleres de autoestima y comunicación,
a actividades deportivas y recreativas.
Tenga claro lo que desea para sus hijos y, sobre todo, lo que es
mejor para ellos. Dé a cada niño lo que necesita
para desarrollarse. Los niños aprenden de usted y el futuro de ellos
depende, en gran medida, de lo que les brinde en el hogar.
Su familia es lo más importante. Cuídela estableciendo un
ambiente de amor, que se adapte a los ritmos de desarrollo de cada uno de
sus hijos, brindándoles la oportunidad de crecer y de hacerse responsables,
cooperadores y con confianza en sí mismos.
Por: Mariluz Lee de Von Chong
Psicóloga