Junio 2007   
 
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Cuerpo...

Bebidas energéticas: mitos y realidades > Han pasado siete años desde que el joven de 18 años Ross Cooney, un jugador de básquetbol de Limerick, Irlanda, colapsara y muriera en la cancha, luego de haberse tomado cuatro latas de una bebida energética. Después de este publicitado caso, varias muertes asociadas con este tipo de bebidas han sido reportadas, especialmente en Europa, donde países como Francia y Suiza han restringido su venta. En Panamá, estas bebidas cada vez se vuelven más populares en los supermercados, las refresquerías y las discotecas. ¿Debemos preocuparnos?

Según la doctora Débora de Grimaldo, quien tiene una especialidad en nutrición, las bebidas energéticas no deben causarle ningún daño a una persona sana si las toma con moderación. Además, es importante aclarar que ningún estudio médico a la fecha ha comprobado que alguna de las muertes reportadas haya sido causada directamente por una de estas bebidas. Sin embargo, la doctora Grimaldo -y la mayoría de los sitios web sobre temas de nutrición y medicina-, advierten que hay que tener cuidado al ingerirlas por algunos de los aditivos presentes en ellas.

Primero, debemos recordar que las bebidas energéticas tienen un alto contenido de cafeína y algunas personas son sumamente sensibles a ella. Un estudio reciente publicado en el Journal of Analytical Toxicology, en donde se estudió el contenido de cafeína de diez diferentes marcas populares de bebidas energéticas, encontró concentraciones tan altas como 141 miligramos por lata de 16 onzas, o el equivalente a una taza de café.

Segundo, hay que señalar que la cafeína puede tener múltiples efectos colaterales como: aumento de la frecuencia cardiaca, presión arterial, ansiedad y cambio de humor, aparte de tener interacciones con otras sustancias. “Pacientes cardiacos, asmáticos, hipertensos, diabéticos, que usen medicamentos para la depresión, individuos sanos que practican deportes extremos o prolongados no deben usar este tipo de bebidas”, aconseja Grimaldo. También es necesario tomar en cuenta que la cafeína favorece la deshidratación. Los atletas no deben utilizar estas bebidas como lo hacen con el Gatorade u otras bebidas energizantes porque, en vez de hidratarse, sufrirán el efecto contrario.

Es importante mencionar que muchos jóvenes combinan las bebidas energéticas con el alcohol, lo cual es peligroso porque éstas pueden potenciar el efecto del licor, dado que ambos tienen un efecto deshidratante. Aunado a eso, un reciente estudio reveló que las bebidas energéticas hacen que la persona que bebe se sienta menos embriagada de lo que verdaderamente está, lo cual es peligroso.

Otra preocupación de los expertos, según un artículo publicado hace poco en el New York Times, es que aunque no hay estudios científicos sobre el efecto a largo plazo que pueda tener el consumo excesivo de cafeína en los adolescentes, está comprobado que la cafeína puede causar dependencia psicológica y fisiológica. Algunos jóvenes toman muchas bebidas energéticas sin saber que la cafeína, ingerida en exceso, puede afectar su salud.

Entre algunos de los ingredientes encontrados en las bebidas energéticas está la taurina, un aminoácido que el cuerpo produce naturalmente, y otros suplementos “energizantes” como ginseng y guaraná. Pero el consumidor no debe dejarse engañar: estas bebidas ¿contienen azúcar y calorías, y no se deben considerar una alternativa saludable frente al agua, los jugos naturales u otros refrescos. “El mejor consejo que puedo dar es usarlas con moderación, tomando en cuenta todo lo antes mencionado”, dice Grimaldo. Tomarse una que otra lata en momentos cuando uno necesita un empujoncito de energía está bien pero, hasta que haya más estudios, no debemos abusar de ellas.

Por: Jackie Souter


y Alma
viviendo a plenitud


¿Cómo enseñarle a su hijo a manejar la presión de grupo? >
“¡Mamá, no quiero ir más a la escuela, todos me molestan!”. “¿Por qué no puedo? ¡A todos mis amigos les dan permiso!”.

¿Alguna de estas frases le suena conocida? La sola idea de la presión de grupo puede sonar aterradora para la mayoría de los padres, ya que todos queremos que nuestros hijos aprendan a ser independientes y sean capaces de juzgar situaciones por ellos mismos.

La presión de grupo es aquella presión, angustia o tensión que los jóvenes sienten de parte de sus amigos o compañeros de clases para pensar por sí mismos, comportarse de cierta forma o cambiar su apariencia. Es normal que los niños y adolescentes atraviesen por este tipo de tensión, ya que forma parte de su crecimiento y desarrollo.

La presión de grupo positiva se da cuando el joven se entremezcla en una dinámica social con sus amigos y compañeros para así crear los lazos necesarios para una coexistencia sana durante su vida adulta.

Por ejemplo, cuando se estimulan a salir bien en un examen, cuando trabajan juntos para lograr una meta o cuando se apoyan mutuamente en actividades deportivas y recreativas.

La presión de grupo negativa ocurre al momento en que el joven no sabe cómo mantener su individualidad y cambia radicalmente, dejándose así llevar por lo que otros piensen. Si no sabemos cómo guiar a nuestros hijos a manejar la presión de grupo de tipo negativa será más difícil para ellos enfrentarla.

Como padres, debemos prestar atención a algunos síntomas que pueden ser indicativos de que nuestros hijos estén sufriendo de mayor vulnerabilidad a experimentar presión de grupo negativa, como los siguientes indicios:

• Baja autoestima
• Falta de seguridad y confianza en sí mismo
• Depresión
• Sentimiento de aislamiento
• Temor a un compañero violento o una nueva amistad con un compañero violento
• Incapacidad para establecer fuertes lazos de amistad con compañeros
• Pobre rendimiento escolar o falta de motivación hacia las actividades escolares

A continuación, les detallamos seis estrategias o técnicas para apoyarlos, preparándolos así para enfrentarse con situaciones de ansiedad o tensión infligidas por compañeros:

1. Estimule la seguridad y confianza de su hijo/a: Los padres debemos mantenernos involucrados en las diferentes actividades que realizan nuestros hijos. Es de suma importancia valorar sus pensamientos e ideas al igual que no subestimar sus aportes y opiniones. Brindémosles retroalimentación positiva ante la adquisición de logros y cumplimiento de metas. Es importante también respetar su apariencia física y la imagen que quieran proyectar ante los demás.

2. Motive a su hijo/a a formar parte del grupo de “su” preferencia: Por lo general, los chicos se sienten presionados a formar parte del grupo más “popular”, cuando lo importante es que se involucren en un grupo en donde puedan desarrollar su individualidad y originalidad.

3. Enseñe a su hijo/a a decir “no”: Aunque parezca difícil, debemos orientar a los jóvenes a que aprendan a rechazar o a alejarse de aquellos pares que ejerzan una influencia negativa y que los presionen a hacer algo que ellos no quieran o que sepan que es incorrecto.

4. Esté disponible: Mantenga una actitud abierta y accesible para cuando su hijo/a necesite acudir a usted con preguntas o dudas sobre situaciones que no sepa cómo manejar.

5. Hable con sus hijos sobre temas “tabúes”: Antes de que su hijo se sienta presionado por compañeros a practicar ciertas actividades, háblele usted primero sobre las consecuencias del uso del alcohol, cigarrillos, drogas, las relaciones sexuales, entre otros.

6. Inculque la práctica de los buenos valores: Para concluir, debemos resaltar que más importante que pertenecer a un grupo atractivo, está la práctica de los buenos valores como el respeto, la responsabilidad, la honestidad, la lealtad, la justicia, la bondad y la tolerancia. Practiquemos el viejo refrán: “No hagas a otros lo que no te gustaría que te hicieran a ti”.

Por: Mgtr. Doribel Jaén Bermúdez
Mgtr. María del Carmen Santamaría Arango
Centro de Apoyo y Estimulación Integral (CAPEI)

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