
Por: Ana Sofía Alemán
Olimpiadas de Beijing 2008: los retos del anfitrión >
A
sólo días de la inauguración oficial de las Olimpiadas
de 2008, y a pesar del meticuloso escudriño del público, China
sigue intentando alistarse para que, al abrirle sus puertas a la comunidad
internacional en agosto, quede demostrado que el país detrás
de ellas ya pertenece al primer mundo.
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Desde su nacimiento como civilización hace más de seis milenios,
la China ha ocupado una gran parte del este de Asia. Tras una larga
historia de dinastías, conquistas y derrotas, el territorio de China
es considerado hoy en día el cuarto más extenso del mundo y,
con sus más de mil trescientos millones de habitantes, el más
poblado. Aunque el Partido Comunista ha estado gobernando desde 1949,
en 1978 se implementaron varias reformas económicas que le han permitido
a la economía de China tener el índice de crecimiento más
rápido durante más de veinticinco años consecutivos,
y ser la cuarta más poderosa a nivel mundial en la actualidad.
Gracias a este desarrollo tan veloz y masivo, en las últimas décadas
el país ha recibido mucha atención de parte de la comunidad
internacional. Sin embargo, hasta hace unos años, el Gobierno
chino aún sentía que necesitaba demostrarle al mundo que semejante
crecimiento no implicaba falta de estabilidad en su sociedad, sino más
bien lo contrario. La única manera de lograrlo sería
atrayendo a miles de personas a presenciar con sus propios ojos lo que el
país había logrado. Un evento como las Olimpiadas sería
la oportunidad perfecta para alcanzar este objetivo. Mas conseguir
la aprobación del Comité Olímpico Internacional no
es tarea fácil. En 1993, cuando éste escogía
la sede para los juegos que se celebrarían en el año 2000,
China nominó a Beijing, su ciudad capital, como posible anfitriona. Sin
embargo, en la última ronda del proceso de selección, Sydney
la derrotó. Los chinos esperaron con paciencia, y en julio de 2001
Beijing fue escogida sede oficial para los XXIX Juegos Olímpicos,
que tendrán lugar en agosto del presente año.
Prepararse para ser anfitrión de este evento de tan grande magnitud
puede ser un proceso largo, costoso y complicado, y los chinos entendían
que no tenían tiempo que perder. Los cambios más evidentes
en los que el país tendría que incurrir estaban relacionados
con la infraestructura, ya que no había suficientes estadios con las
especificaciones requeridas, ni lugares de alojamiento cerca de ellos, para
los más de quinientos mil espectadores internacionales que se espera
visiten China para los juegos. Para mayo de 2007, la construcción
de los treinta y siete recintos deportivos relacionados con las Olimpiadas
había comenzado. De éstos, treinta y uno están
en Beijing, y seis en otras ciudades de China. También ha sido
necesario construir cincuenta y nueve centros de entretenimiento, así como
parques, hoteles, y otros edificios para hacer de la estadía de los
visitantes y atletas la más cómoda posible.
Sin embargo, los preparativos de un país para ser sede Olímpica
van mucho más allá de construcciones y medidas de seguridad. Los
habitantes también tienen que estar listos para recibir al mundo,
y demostrarle que su país tiene sitios con una riqueza cultural inigualable,
donde se convive de una manera civilizada. En el caso de China, preparar
a una población multitudinaria con una cultura tan diferente a la
occidental, ha presentado grandes retos. Las tradiciones de este pueblo
abarcan prácticas que el turista promedio podría hallar ofensivas,
y que seguramente desalentarían sus deseos de visitar la China.
Algunos ejemplos incluyen las costumbres de comer sin camisa, incluso en
restaurantes; de no utilizar inodoros sino letrinas, y no proveer papel higiénico
en los baños públicos; o de nunca dar paso a los peatones que
quieren cruzar la calle. En el mundo globalizado de hoy día, la cultura
del oeste ha acaparado el estilo de vida de personas, países y regiones
enteras, por lo cual prácticas como éstas a menudo se consideran
rudimentarias. ¿Cómo lograr que el comportamiento típico
de sus habitantes no le diera al mundo la impresión de una China desordenada
y hasta un poco barbárica? Corregir los hábitos de los
ciudadanos que llevan varias décadas practicándolos sin mayores
consecuencias sería una misión casi imposible. El enfoque
habría que tornarlo entonces hacia los jóvenes, cuyas rutinas
aún estaban en formación, y quienes, para el 2008, podrían
comportarse como ciudadanos de primer mundo, juzgando bajo los criterios
de la cultura occidental.
Durante los meses que pasé el año pasado aprendiendo
mandarín en la
Universidad Normal de Beijing, tuve la oportunidad de interactuar
con muchos jóvenes que han sido parte de este proceso, al que ellos
llaman 西方化 (XīFāngHuà), mejor traducido
como occidentalización. Sería injusto atribuirle el éxito
de la transición únicamente a los esfuerzos conscientes del
gobierno para preparar a su pueblo para recibir las Olimpiadas. Después
de todo, es un fenómeno presente en la mayoría de los países
en vía de desarrollo. Sin embargo, las ansias de aprovechar
la oportunidad tan única que se le presenta a la China para enseñarle
al mundo capitalista lo que ha logrado con el particular sistema económico
que la rige, ha inspirado en su juventud un deseo de sumergirse hasta lo
más profundo de la cultura occidental. Las repercusiones
de este deseo se hacen evidentes tanto en detalles de la vida diaria como
su manera de vestir, sus preferencias de entretenimiento y sus costumbres
sanitarias, como en la adopción de nuevas políticas gubernamentales,
tales como cambios en ciertos reglamentos de tránsito, anuncios
de incentivos para aprender inglés, entre otros.


Durante el transcurso de toda esta preparación también han
surgido otros obstáculos, al menos dos de los cuales China aún
no ha podido sobrepasar totalmente, y que indudablemente ponen en riesgo
que su trabajo como anfitriona de las Olimpiadas rinda los éxitos
previstos. El primero de estos problemas, aún enfatizado frecuentemente
por muchas organizaciones internacionales, está relacionado con la
cantidad de violaciones a los derechos humanos que ocurren en China a diario. La
estricta censura de los medios de comunicación; la persecución
de grupos religiosos y espirituales; el abuso de su dominio sobre la región
del Tíbet, y la supresión y encarcelamiento de activistas en
contra de todas estas violaciones, muestran sólo algunos ejemplos
de las infracciones de las cuales el país es acusado. A pesar
de las promesas del gobierno de mejorar la situación al aceptar ser
sede Olímpica, el público general no parece creer que China
haya hecho suficiente. La segunda objeción es acerca de la contaminación,
puesto que el aire de Beijing es uno de los más sucios del mundo. Para
resolver este problema, el gobierno adoptó varias medidas dentro de
la ciudad, principalmente relacionadas al control del tráfico. Aunque
el Comité Olímpico indica que los resultados de las mismas
han sido positivos, muchas delegaciones temen que la polución afecte
el desempeño de sus atletas, y por esto han decidido postergar lo
más posible sus fechas de llegada a Beijing.

Los chinos creen que su ardua preparación se hará evidente
con el éxito del evento, pues confían en que la suerte está de
su lado. Las Olimpiadas están programadas para comenzar el día
8 del mes 08 del año 2008 a las 8:08:08 p.m., hora de Beijing. Para
ellos, hay pocas cosas tan importantes como los números, y ningún
número trae más suerte que el ocho. El carácter
o ideograma que lo representa,
,
y que en mandarín se pronuncia bā, rima perfecto con el carácter
,
pronunciado fā, y presente en la palabra
(fācái),
que significa riqueza. En agosto, los espectadores de este evento juzgarán
con sus comentarios si la combinación de los esfuerzos del gobierno
y de las nuevas generaciones, junto con un toque de suerte, fueron suficientes
para que China impresionara al mundo como tiene intenciones de hacerlo, sin
que algunos hábitos tradicionales de una parte de su población
distorsionen las imágenes positivas que de otra forma pudieran llevarse
los visitantes.
Datos curiosos: |
- El territorio de Panamá cabe más de 127 veces en el territorio de China
- Panamá ha ganado dos medallas Olímpicas, ambas de Lloyd LaBeach, quien obtuvo bronce en dos categorías diferentes de atletismo en los juegos de 1948.
- El atleta panameño Irving Saladino, especialista en salto de longitud, y mejor conocido como “El Canguro Colonense”, tiene la mejor marca mundial de la presente temporada, y se proyecta como uno de los favoritos para ganar la medalla de oro en su categoría en las Olimpiadas de este año.
- En estas Olimpiadas van a participar atletas de 28 deportes diferentes, con un total de 302 eventos o competencias.
- Estos Juegos Olímpicos tienen cinco mascotas, las primeras sílabas de cuyos nombres, al leerse seguidas, forman una frase que significa: “Beijing te da la bienvenida”.
- El Estadio Nacional de Beijing, edificio principal de estas Olimpiadas, es mejor conocido como el “Nido de Pájaro”, apodo que surge por su especial diseño arquitectónico.
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Fotos: Tito Herrera