Editorial > De la responsabilidad de vivir
Por: Gladys Navarro de Gerbaud / Directora y Editora
Hace algo más de dos años llegó a mis manos un escrito que iniciaba con este sabio consejo. Desde entonces, lo he leído una y otra vez, siempre sintiendo que resume lo que debería ser nuestra prioridad como seres humanos: vivir plenamente. La autora explicaba, clara y sencillamente, que debíamos reflexionar acerca del porqué de nuestra existencia y actuar acorde. “El día del Juicio Final”, decía, “será una conversación pausada con el Creador, en la que sólo nos van a preguntar una cosa: ¿qué hiciste con lo que te di?”.
Y ése es el secreto realmente, que cada uno de nosotros somos responsables de lo que hacemos día a día y cómo lo hacemos; somos el reflejo de lo que decidimos dar o no a los demás, en tiempo, en recursos, en enseñanzas; somos dueños y tendremos que responder por lo que nuestro recorrido en este mundo produzca o destruya, debido a nuestras acciones o inacciones, al uso o no de nuestro talento, de nuestra bondad, de nuestra inspiración, de nuestro perdón. Pero no solamente me refiero a decisiones abruptas y fatídicas sobre el bien y el mal, hablo de todos aquellos minúsculos detalles de nuestro diario vivir, aquéllos que van convirtiendo nuestra rutina en la historia particular de cada uno, y que repercuten en muchas personas a nuestro alrededor.
Al preparar esta edición, recordé nuevamente este escrito y sus valiosas lecciones, porque algunos de los temas aquí plasmados reflejan ese deber que tenemos de luchar para ser mejores personas. Quizás no fue una coincidencia que Banco General decidiera invitar a Jaime Jaramillo, mejor conocido como Papá Jaime, para que sus colaboradores pudiesen escucharle de viva voz. Posiblemente estaba escrito que este admirable hombre, quien con humildad y perseverancia ha logrado ganarse el corazón y el respeto de tantas almas alrededor del mundo, pudiese transmitir algunas de sus enseñanzas a través de nuestras páginas gracias a esa visita. Quizás tampoco fue por azar que Carlos Cuauhtémoc Sánchez, reconocido escritor y orador internacional, deseara publicar una columna en la que nos desafía a afrontar nuestra realidad y cambiar nuestro rumbo para vivir a plenitud. Y quizás no fue casualidad que la autora de ese papel que guardo en mi escritorio, Julieta de Diego de Fábrega, nuevamente lograra inspirarnos a todos con su grandeza de espíritu, con sus auténticas convicciones, con su afán de vivir a plenitud, aunque, esta vez, no mediante uno de sus entrañables escritos, pero sí a través de estas sinceras líneas que hoy tomaron prestadas algunas de sus palabras para beneplácito de todos.