Junio 2010  
 
Tiraje Tarifas Anunciantes
 

Por: Sofia Izquierdo

Más allá del souvenir >

Museos, galerías y coleccionistas privados re-descubren el valor artístico de las molas.

Las exhibiciones de molas alrededor del mundo son más comunes de lo que imaginamos. En Panamá, este año tuvimos el privilegio de contar con una excepcional muestra en el Museo del Canal Interoceánico.

En la cultura kuna, las molas, esa inconfundible “marca” de Panamá, son objetos tan admirables como las obras de arte en “occidente”, tan venerables como la eucaristía pues forman parte de su visión religiosa, y tan decisivas como el Canal para la economía de las comunidades del archipiélago de Kuna Yala.

Como sucede con tantas otras expresiones culturales, la mirada de artistas, museógrafos, galeristas y coleccionistas de arte contribuye a que nosotros, los panameños “no-kunas” y  aquellos turistas consumidores incurables de souvenires intentemos reconocer, valorar y disfrutar el carácter único de las molas.

Las molas asombraron a André Breton y figuran entre los objetos entrañables de las colecciones privadas de Henry Moore y Bengt Lindström.  Algunas de las instituciones culturales que tienen molas en sus colecciones son: el Museo de Völkerkundle, de Berlín; el Museo Británico y el Museo de la Humanidad, de Londres; el Museo Nacional de Historia Natural del Smithsonian Institution, de Washington; el Field Museum, de Chicago; el Museo de Trajes y Textiles, de Quebec; el Museo Nacional del Indio Americano, Hood Museum of Art de Hanover, de Nuevo Hampshire; el Museo Fowler, de Los Ángeles y el Museo Etnográfico, de Göterborg.

Las exposiciones de molas son numerosas e incluyen ciudades como Tokio, París y Madrid.  Algunas recientes: el 17 de enero de este año, en Quebec terminó la expoMolas in Transition”, que se inauguró en octubre de 2009.  El 19 de febrero, The Sheldon Art Galleries de St. Louis abrió “Kuna Mola: Maintaining Tradition Amid Change”, que cerró el 8 de mayo y exhibió molas producidas entre 1920 y 1990.  Las exhibiciones de molas sobrepasan a sus creadoras originales.  Por ejemplo, a finales de 2009, para contribuir a la “difusión del arte y la cultura kuna” la ciudad de Shizuoka, en Japón, presentó una exposición de molas elaboradas por la profesora Yasuko Kawgushi y sus alumnos.

Los motivos zoomórficos y antropomórficos son algunos de los temas presentes en las molas hechas por lo indios kunas. Otros motivos incluyen formas geométricas y abstractas.

La colección del doctor Louis Hoover, quien fue director del Departamento de Arte de la Universidad de Illinos, es una de las memorables.  Constaba de cerca de mil molas y fue estudiada por un grupo de expertos que desarrollaron una nomenclatura y una clasificación basada en información provista por sailas (personas con autoridad) kunas.  En 1968, la colección Hoover fue presentada en el Center for Inter-American Relations, en New York, y más adelante fue exhibida en el Pan American Union, en Washington, D.C.  A la inauguración de la muestra asistió el entonces presidente Richard Nixon.

Por primera vez en Panamá
En diciembre del año pasado, el Museo del Canal Interoceánico de Panamá inauguró la primera exposición de molas que se ha realizado en Panamá. “Por primera vez se presenta una muestra que destaca el carácter artístico de las molas”, señala la directora del museo, doctora Ángeles Ramos. Luego de haber recorrido las ciudades de México, Oaxaca, Guadalajara, Madrid y Alcalá de Henares, cerca de 200 molas de la colección de José Félix Llopis fueron exhibidas en el Museo del Canal durante mes y medio. 

“Aquí hay miles de horas de trabajo”, señala Ramos, mientras explica que, bajo la curaduría de Gabriel Ciniglio, la exposición se dividió en dos salas.  En la primera, se presentaron blusas y un video en el que Llopis explica los orígenes y las características de su colección; y en la segunda, en un montaje extremadamente sobrio, las piezas se agruparon en temáticas relacionadas con la flora, la fauna, la visión espiritual y los diseños geométricos.

Composición de molas de la Colección de José Felix Llopis, que consta de alrededor de 600 piezas, una mezcla que refleja el caracter único de estas obras de arte, símbolo de lo panameño en el mundo.

"No hay dos molas iguales”, señala la directora del Museo Interoceánico y, confiesa su gusto por los laberintos que se repiten una y otra vez en las creaciones de las mujeres Kunas. La exposición busca “transmitir al panameño el nivel artístico de las molas, su calidad como obra de arte”, insiste Ramos e intenta una explicación al hecho de que el carácter artístico de las molas sea ignorado por la mayoría de la sociedad panameña: “cuando tienes mucho de algo no lo aprecias”.

La colección Llopis
“Me gustaban los colores, la simetría, los laberintos, la inspiración”, retumba la voz de José Félix Llopis en la sala donde se exponen las blusas.  Llopis, un apasionado del arte desde su juventud, llegó a Panamá en la década de los 60 a establecerse en la Zona Libre de Colón.  Compró las primeras molas a Pretto Stevenson, un comerciante que se ganaba la vida “traficando con los indios kunas, a los que les vendía toda clase de artículos que los indígenas pagaban en una buena parte con molas”.  Hoy, la colección Llopis consta de cerca de 600 piezas. 

En el catálogo de la muestra que se exhibió en Panamá, Llopis destaca dos elementos de las molas: “El mundo misterioso de los laberintos” y la dualidad. Sobre los laberintos, el coleccionista explica que los expertos han llamado a estos diseños “la geometría bisu-bisu: caminos de líneas complejas por donde transitan de manera simbólica, para reunirse, los animales, las plantas y los hombres. Son caminos intrincados por donde discurre la vida en su más pura esencia”. Sobre el uso de figuras simétricas en las molas, Llopis advierte que “es la manera con la que las indias kunas representan…lo que llaman purba, que no es sino la certeza que tienen de que todos los seres de la creación poseen una doble esencia oculta”.

La colección Hans
En febrero de este año, Dennis Bluth viajó desde Australia a Panamá con una misión muy clara: buscar información sobre las molas que conforman la colección de Elisabeth Hans, que fue heredada por su esposo Theodore Hans y, a su muerte, pasó a manos de Bluth, un primo de Theodor, pues los Hans no tuvieron hijos.  

Elisabeth Hans y su esposo, ciudadanos estadounidenses, vivieron en Panamá entre 1962 y 1977.  Elisabeth viajaba con frecuencia a Kuna Yala y adquirió en diferentes islas del Archipiélago una importante cantidad de molas.  Hacia 1970, abrió en la ciudad de Panamá “Arte Caribe”, un local donde vendía “artesanías manufacturadas por los kunas y otros pueblos indígenas de América Latina”.  La coleccionista murió en Alemania, en 1993, a la edad de 69 años.  Para cumplir sus deseos, su esposo Theodore esparció sus cenizas en el mar, cerca de Ailigandí, una de las islas del archipiélago de Kuna Yala.  Theodore murió en 2007 y su última voluntad fue que la colección de molas de su esposa fuese exhibida para que más personas se familiaricen con el arte de las mujeres kunas.

La Colección de molas de Elisabeth Hans consta de 900 piezas y ha sido expuesta en el Museo Textil de Washington, EE.UU. (1973), el Museum für Völkerkunde, Munich, Alemania (1978), el Textilmuseum St. Gallen, Suiza (1997), y en otros treinta museos y galerías.  La exposición más reciente se inauguró en junio de 2009, en Tokio.

Durante su visita a Panamá, Dennis Bluth visitó el archipiélago de Kuna Yala para aprender sobre el entorno cultural en que se producen las molas, se reunió con coleccionistas privados en Panamá –pues ningún museo panameño posee una colección de molas– y encontró que muchas de las molas de la colección Elisabeth Hans datan de antes de 1940.  Además, desea organizar una exposición en Panamá en 2011 ó 2012, así como continuar la búsqueda de información para publicar un libro sobre la colección. 

Colecciones como las de Llopis y Hans, así como las numerosas exhibiciones de molas que tienen lugar alrededor del mundo, demuestran que el aprecio y admiración por este objeto de arte es universal, hecho que nos debe llenar de orgullo y satisfacción como panameños.

En esta foto de hace variadas décadas, podemos apreciar a Elisabeth Hans quién vivió en nuestro país durante quince años y llegó a coleccionar 900 piezas de molas. Al fallecer, sus cenizas fueron esparcidas en el mar, cerca de Aligandí, una de las islas del archipiélago de Kuna Yala que visitaba con frecuencia.

 

Hacer molas en Kuna Yala

El inicio. Científicos sociales estiman que las indígenas comenzaron a hacer las molas hacia final del siglo XIX, cuando tuvieron acceso a agujas, hilos y telas.

Abstractos. Las primeras molas retoman los dibujos que las indígenas kunas hacían en su cuerpo. Son diseños abstractos inspirados en la naturaleza o en objetos del hogar. Las kunas reducen un objeto a sus líneas básicas y luego hacen patrones geométricos.

Marcas. Se estima que hacia 1940, las kunas empiezan a incorporar a las molas los logos, etiquetas y una variedad de imágenes que les interesaron y que con frecuencia correspondían a los productos que llegaban a las tiendas de Kuna Yala o a artículos que veían cuando visitaban las ciudades de Panamá y Colón. En ese momento, comienzan a usar letras en los diseños.

Tradición. En la década de 1980, entre las kunas se renovó el interés por crear molas basadas en diseños antiguos. Estos diseños tienen un vínculo fuerte con su visión del universo, y la flora y la fauna del archipiélago de Kuna Yala.

Capas. Una mola puede tener hasta ocho capas de telas de diferentes colores. El trabajo, de manera esquemática, consiste en dibujar un diseño, hilvanar cuidadosamente siguiendo las líneas dibujadas, cortar a ambos lados de lo hilvanado, doblar y coser con pequeñas puntadas casi invisibles.

Molas y mujeres. Las molas acompañan a las mujeres kuna desde que nacen y en todos los momentos importantes de su vida. Desde pequeñas las niñas juegan a hacer molas y cosen su primera pieza completa para la fiesta en la que se celebra su entrada a la pubertad. El día del matrimonio, la suegra regala una mola a la recién casada. Cuando muere, la mujer es enterrada con una mola que ha hecho especialmente para ese momento.

Una mola puede tener hasta ocho capas de tela de diferentes colores, lo que involucra un gran trabajo al tener que coser con pequeñas puntadas, casi invisibles, cada una de ellas.

 

 

Muchas instituciones culturales alrededor del mundo, como el Smithsonian Institution en Washington, tienen molas excepcionalmente bien documentadas y preservadas como parte de sus colecciones.

 

Fotos:
Tito Herrera
Cortesía de Denis Bluth
Cortesía de Gladys N. de Gerbaud

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