Cultura y Gastronomía

¡Que viva el rock!

Volver a cantar y disfrutar el rock de la mano de grupos locales ha dejado de ser un sueño. ¡El resurgimiento del amor por el rock en Panamá lo demuestra!

Los 33, Océano, Instinto, Nave, Tierra de Nadie, Son Miserables, Los Rabanes, Os Almirantes, Xantos Jorge y Fósiles Mecánicos son nombres conocidos por todos los roqueros panameños de los 80 y 90. Y muchos los recordamos como si fuera ayer. Como bien dijera Ricky Méndez, del grupo Los 33, “el rock nunca pasará de moda, ¡vino para quedarse!”.

De encierros y música

Los grandes conocidos de la escena del rock panameño están de acuerdo en varias cosas: que se está escuchando más rock en el país, que la forma de distribución es más masiva y que la pandemia ha sido en parte “culpable” de este resurgimiento.

Y es que la forma de recibir la música ha cambiado en los últimos 25 años. Para los que vivieron la época de los 80 y 90, la música rock estaba disponible en la radio (para grabar música, uno ponía su estéreo con el casete), MTV, y en los LP de vinilo y CD. Hoy día, la música está en todos lados y a un clic, en Spotify y Youtube.

Alessio Gronchi, comunicador social y dueño de emisoras de música, cuenta que el rock está agarrando auge de vuelta “por el aporte de tantos músicos de calidad que tenemos y que durante la pandemia tuvieron tiempo para crear contenido, tanto de covers como de material propio. Además, los canales masivos de difusión, como radio y TV, así como los nuevos medios, todos ávidos de contenido durante los meses de encierro, proveyeron una cantidad de espacio a los artistas locales que no se veía desde hace muchos años. El resultado fue que, una vez que comenzaron a reabrirse las actividades, se dieron muchas oportunidades para los músicos de tocar en locales con público, otro fenómeno que tenía mucho tiempo de no ocurrir”.

La banda Océano es una de las más exitosas dentro de la historia del rock nacional.

Leo Goldfarb, vocalista de la popular banda Océano, añade que el resurgimiento del rock ya venía dándose y ahora se ha notado más. “Ha habido un creciente interés por parte de la nueva generación de conocer más sobre la música de los 60, 70 y 80, que representan sonidos revolucionarios hasta hoy, y son las raíces de todo lo que se escucha en el ámbito pop rock actual… Sigue proliferando el interés en los discos de vinilo o LP, para tener esa experiencia orgánica y, por ende, surge mayor interés en el género Classic Rock…”.

También, para Goldfarb, la pandemia fue clave. “Las cuarentenas llevaron a mucha gente a conectarse con la música, aprovechando el tiempo libre de encierro para aprender a tocar un instrumento musical y/o ver documentales y series en Netflix sobre bandas y artistas de rock…”. Goldfarb es un ícono del rock panameño. Es parte de bandas de rock desde los 15 años y es el vocalista y baterista de Océano. Varias de sus canciones llegaron a los primeros lugares de los hit parades, como Él Derramó su Amor por Ti. Esta también llegó a ser número uno en México, Colombia y Centroamérica.

Juan Ramón Della Togna, roquero desde joven, coincide en que la cuarentena hizo que se descubrieran “en redes sociales videos y presentaciones de artistas nacionales y que ahora hayan decidido mantenerse siguiendo a estos artistas para disfrutar de la experiencia en vivo”. Para él, es importante hacer la distinción entre bandas de covers —aquellas que tocan en vivo canciones reconocidas mundialmente y lo que más se anuncia— y bandas de rock nacional, que “es la música original que producen las bandas panameñas y de esto, por ahora, lamentablemente se ve poco”, dice. Desde los 14 años, Juanri está en bandas (Chantaje), y ha tocado con Tierra de Nadie, Los 33, Nave y Los Vegas. También es productor y con su música ha estado a lo largo y ancho del país (excepto en Darién); además de Costa Rica, Guatemala, México, Argentina y Estados Unidos.

Para Ricky Méndez, de la banda icónica panameña Los 33, “el resurgimiento del rock se debe principalmente al incremento de más lugares para que las bandas presenten su música. En Panamá existe muchísimo talento. Sin embargo, las bandas no encontraban dónde exponer su material, pero en los últimos años han ido abriendo más locales que han decidido presentar rock en vivo”. Méndez comenzó a los 12 años a tocar punk rock. En 1987 nacen Los 33, un grupo de amigos que querían tocar hard rock. Su primer espectáculo fue en el legendario bar roquero Groucho Pub, de la vía Argentina, el 31 de octubre de 1987. El grupo ya cumple 34 años y tiene 11 discos.

Los jóvenes recogen la antorcha

Resulta curiosa la pasión por el rock que las nuevas generaciones están teniendo, tal como sus padres décadas atrás. Tal es el caso de Anastasia Linares, joven de 18 años cuyo pasatiempo favorito es cantar rock de los 80 y 90, muestra de que escuchan este género de música en parte por influencia de sus padres. “La banda favorita de mi papá es AC/DC y gracias a él yo los descubrí, al igual que otras grandes bandas de la época”, dice Linares.

Y es que el protagonismo como roqueros les está cayendo muy bien. Como otros, Anastasia lo canta porque lo considera amplio y fuerte a la vez: “Es un género que nos suma a todos algo positivo, no solo a los músicos y cantantes, sino al público en general. A través de melodías y letras captamos el mensaje detrás de cada canción y ese es el gran impacto que la música nos deja, por eso amo el rock”.

Como parte de Pass It On, un grupo de jóvenes y adultos que “pasan” el rock de una generación a otra, ella y otros contemporáneos han recibido el arte y el mensaje de la música que tuvo influencia en muchas vidas y en acontecimientos globales de la mano de otros que lo vivieron de cerca. Iván McGowen, uno de los fundadores de Pass It On, cuenta que por décadas el rock se enfocó en canciones que fueron relevantes en situaciones de discordia, protesta, amor, dolor y fiesta. “Ahora tenemos la dicha de poder compartirlo con jóvenes talentosos contemporáneos, con nuestros hijos. Nos sentimos pasando un legado a una nueva generación, para que vivan la experiencia de poder hacer música en vivo, en grupo, en una época en la que prevalece la música desechable”, explica.

Una nueva generación de jóvenes roqueros participó en el proyecto Pass it on, del cual surgieron excelentes nuevos talentos.

 

El proyecto empezó con una iniciativa casera por parte de Irene, esposa de McGowen, luego de ver interpretaciones teatrales y recitales de hijos de amigos. Le presentaron la idea a Ricky Ramírez, productor de eventos, y él “le inyectó esteroides al proyecto, y pasamos de cinco jóvenes en una casa a 18 en escenario”. Además de McGowen y Ramírez, hay una “tropa de amigos músicos” que comparten su entusiasmo y apoyan: Roberto Varela, en batería y percusión; David Bianco, en bajo y voz; Percy Nuñez, en guitarra y voz, y Efrat Tarazi, en voz y vocal coach, todos músicos panameños con larga trayectoria.

“En lo que desarrollábamos el proyecto, que tuvo alto grado de dificultad porque no sabíamos en lo que nos estábamos metiendo, se fueron dando cosas mágicas. Descubrimos talento, hicimos amistad con jóvenes y sus padres, y mis hijos mostraron interés evaluando, a su manera, a los participantes, y en el caso de mi hija hasta ingresó en clases de canto. En algunos casos con los jóvenes ya no solo nos une lo que compartimos musicalmente, sino también hemos asistido a eventos familiares y hasta apoyado con material para sus estudios y aplicaciones universitarias”, cuenta.

Y otras bandas jóvenes están surgiendo. Un ejemplo es Sonoparalelo, con pela’os entre los 14 y 19 años. Los integrantes de la banda —Jose, Pavel, Jaydee y Newton— opinan que el rock ha resurgido en Panamá y en todo el mundo porque “el rock nunca muere… las personas se sienten identificadas con estas letras que no te dan otros géneros. También es el orden natural de las cosas como en otros ámbitos, y lo retro siempre regresa en algún momento”.

De La Tierrita

Pero para entender la trayectoria del rock en Panamá, hay que entender a los grandes.  Océano fue una de las bandas de la primera generación del rock original en español, y Goldfarb, la voz y batería, cuenta que en los 80, se tuvo mucha influencia de la Zona del Canal y las bandas de rock americanas. “Esta influencia americana, y el factor de que Panamá es un país tropical donde todos estamos expuestos a la salsa, calipso, murga y comparsas, creó varias agrupaciones del rock clásico original panameño con sonidos y actitudes muy diferentes al rock suramericano, mexicano, centroamericano, como son las excelentes bandas de Los 33, Instinto, Tierra de Nadie, Cabeza de Martillo, Son Miserables, Los Rabanes, Os Almirantes y, más recientemente, Llevarte a Marte”, dice. Y ese desarrollo musical del rock nacional sigue, opina.

Otro grupo de referencia en Panamá, Son Miserables, surgió cuando cinco amigos de la infancia —Horacio Valdés (Q.E.P.D.), Nano Alemán, David Bianco, Javier Antelo e Ibon Gamecho— se reunieron, en 1991, para hacer música propia en español. Durante su carrera, lanzaron cuatro CD, una película en VHS, nueve videos, un sencillo, aparte de realizar muchas giras dentro y fuera de Panamá. Según Nano Alemán, baterista y percusionista, y David Bianco, bajo y voz: “Son Miserables no existiría sin el ejemplo de Océano, quienes nos demostraron que con talento y dedicación se podía sacar música propia de buena calidad, que los medios apoyarían y que la gente seguiría, iría a shows y compraría los discos. Debemos dar gracias a Kiwi Récords (Sergio Cambefort y Jorge Sánchez) que creyeron en nosotros y en tantos otros grupos de los 90”, señalaron.

Para Ricky Méndez, baterista de Los 33, el rock de Panamá es particular por la influencia que tuvieron los “zonians” en la música. “Considero que hay mucho talento y que lamentablemente no ha podido exportarse completamente por falta de apoyo de las entidades públicas, culturales y de la empresa privada, durante todos estos años”.

Juanri también opina que en Panamá se hace muy buen rock. “Hay buenas bandas en todos los subgéneros del rock.  ¿Te gusta el rock clásico? En Panamá hay. ¿Te gusta el pop electrónico? ¡Hay! ¿Te gusta la música de cantautor? Hay muchos y buenísimos. Nuestro problema nunca ha sido de calidad sino de demografía. Un país como México, por ejemplo, es tan grande que las bandas pueden hacer su carrera sin siquiera salir…, en Panamá, la demografía y el tamaño es un elemento que dificulta un poco las cosas, pero a la vez es una de las razones por las que, aun siendo un país tan pequeño, tenemos bandas que suenan tan bien. Lo que sin duda ha ayudado es que las plataformas digitales han facilitado el acceso de la gente a la música nacional. Es evidente que es mucho más fácil mandar un link y decir: “¡Hey, escúchate mi nueva canción!” y que la persona presione el botón de play”.

Dónde ir y lo que viene…

Todos coinciden en que hoy día hay solo una manada de bares donde se puede escuchar rock nacional, o música rock de covers; Rock&Beer, Rock&Folk y Vodoo Lounge en la ciudad son los más populares. En Boquete, Chiriquí, está Boquete Brewing Company. Otras opciones pueden ser Backyard Brewery y Hooch.

Y también vienen cosas nuevas en la escena del rock nacional. Este año resulta muy importante para el rock nacional pues se completan 40 años desde la formación de la banda Océano y lo celebrarán con un concierto, “probablemente a fines de marzo”, dice Goldfarb. Adicionalmente, graban un álbum de nuevas canciones y pronto lanzarán su álbum más conocido, Conga Rock, en vinilo, con sonido remasterizado.

De acuerdo con Los 33, ellos esperan seguir tocando “mientras la salud lo permita”. Están por sacar un álbum acústico grabado en vivo este año, y ya graban su disco número 12 en estudio. Si buscan algo más que música, Juanri dice que paralelo a su rol de músico y productor, tiene un podcast con Harith Villalobos que se llama Dos Amargados Dándose Cuerda. Van 61 episodios, es gratis “y estoy seguro de que se van a reír muchísimo. Mi único disclaimer sería que no lo escuchen en presencia de sus hijos”.

En cuanto a Son Miserables, luego de la disolución oficial de la banda (en 2003) mantuvieron la costumbre de reunirse e hicieron al menos una presentación anual entre 2015 y 2020, siendo su último show virtual el 10 de octubre de 2020: https://youtu.be/sVi2LOO_GnE

A raíz del fallecimiento de Horacio Valdés, voz principal y guitarrista del grupo, su legado musical será celebrado de diversas maneras este 2022. “El próximo 6 de febrero se subirá a todas las plataformas un EP con música inédita de Horacio, con invitados como Rubén Blades, Post, Nave, Son Miserables y otros. Todos los músicos e ingenieros que queríamos tanto a Horacio lo hicimos de corazón. Son Miserables como tal no planea tocar más ahora que no está Horacio. Comenzamos en 1991 y terminamos justo 30 años después con este tributo a la memoria y legado de Horacio”, señaló Nano Alemán, quien se encargó de la producción de este EP junto a Abraham Dubarrán y Juan Ramón Della Togna. Te levantaré, con letra y música de Horacio, incluye en el line up de Nave a sus dos hijas, Victoria (en el piano) y Natalia (en la voz): https://www.youtube.com/watch?v=BB1OrMFj044 y formará parte importante del musical “Solo Las Estrellas Bastarán”, el cual se estrenará en marzo con libreto de Diego de Obaldía, dirección de Aaron Zebede y producción de Nikki de Roy https://www.instagram.com/sololasestrellasbastaran/

¿Cuál es el consejo de los roqueros a sus fanáticos, o a quienes quieren estar enterados del rock nacional? Seguir a las bandas en las redes sociales para enterarse de dónde van a estar y seguir apoyándolas. Pues, ¡donde ya hubo rock, la tarima queda!

Fotos
Foto apertura: Getty Images
Los 33: Alfredo Bocanegra
Son Miserables portada LP: Alex Alba; arte: Orosman De la Guardia
Océano y Son Miserables: Cortesía de la banda
Grupo Pass it On: Tete Olivella
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Marti Ostrander de Carney

Colaborador de revista En Exclusiva