Finanzas y Economía

15 preguntas sobre nuestra economía y su recuperación

A nivel mundial, la pandemia ha ocasionado perjuicios económicos significativos. Nuestro país no ha sido la excepción y el camino por delante requerirá del esfuerzo de todos para afrontar los nuevos retos y salir adelante. Ahora, más que nunca, es esencial remar en la misma dirección y comprender a qué nos enfrentamos.

El socio fundador de Indesa y exministro de Economía y Finanzas no necesita presentación. Guillermo Chapman Jr., con la perspectiva que le da la experiencia, describe con cifras un escenario económico complicado y lo pone en contexto histórico. Además, hace planteamientos en cuanto a quién debe llevar la batuta de la recuperación y algunas de las medidas que conviene tomar.

P. El PIB de Panamá cayó dramáticamente en 2020. Y el referente, 2019, no era un buen año. ¿Dónde nos deja eso?

R. En 2019, estábamos al final de una curva de crecimiento que fue resultado de una gran inyección de recursos en base a endeudamiento, a la ampliación del Canal, la construcción de la mina, entre otros. En la parte ascendente del ciclo, la construcción creció a niveles de dos dígitos descontando inflación y, como consecuencia del gasto de la construcción, el consumo se disparó. De un promedio de casi 8% de crecimiento anual, en 2019 bajamos a 3%. Y, entonces, nos cae la pandemia. El año pasado, según Indesa, el PIB cayó 18%. Es una caída muy fuerte: la reducción de casi una quinta parte del producto interno bruto. Adicionalmente, el desempleo está pegando casi el 20%. Eso significa que, aunque tengamos un rebote del orden del 5% anual, que no es fácil, nos tomará un poquito más de tres años recuperar el PIB del 2019. En cuanto al PIB/habitante, tomará cuatro o cinco años volver al nivel en que estábamos en 2019.

P. ¿Cree que hemos tocado fondo? Es decir, ¿en adelante empezaremos a recuperarnos?

R. Creo que tocaremos fondo este primer trimestre. Aunque, para saberlo, tendremos que esperar a conocer las cifras de abril. Lo que no tenemos idea es cómo está el desempleo, porque en tanto otros países lo miden mensualmente, en Panamá solo se hace cada seis. Grave.

P. ¿Quién tiene el poder de estabilizar la economía y de encaminarla en dirección a una eventual recuperación?

R. Principalmente, el gobierno, que es quien cierra las actividades económicas. El gobierno tiene que permitir una reapertura responsable. Tiene que generar confianza con transparencia y rendición de cuentas. Y debe poner plata en el bolsillo de la gente.

P. ¿Cómo se pone plata en el bolsillo de la gente cuando las finanzas del Estado reclaman austeridad?

R. Debe ser austeridad con eficiencia. El gobierno debe reasignar recursos del presupuesto. Debe posponer la renovación de flotas. Debe recortar la inversión en “influencers” y propagandas insulsas que no convencen a nadie. Y debe rebajar los salarios de los funcionarios de niveles mediano y altos y utilizarlos para dar más plata, a más gente. Mi recomendación es que se le dé a cambio de trabajo. Es fundamental hacer buen uso de los recursos. Es necesario medir el efecto de proyectos de inversión en la sociedad. Medir el rendimiento social del gasto público. Esto no puede ser una carretera por llevar el dinero a donde están mis votantes, sino que debe enfocarse en llevarlo adonde se aumenta la productividad de la economía.

P. ¿Qué puede hacer la empresa privada para contribuir a la reactivación?

R. Lo principal es crear puestos de trabajo que, a su vez, pongan dinero en el bolsillo de la gente. Pero, para ello, es necesario que el gobierno revise los obstáculos que tiene la empresa privada para funcionar mejor: burocracia, tramitología, entre otras. Reducir planilla estatal contribuiría a reducir estos obstáculos, porque esa frondosa burocracia obliga a inventar pasos innecesarios.

P. ¿Y qué está en manos del ciudadano?

R. El ciudadano tiene que actuar responsablemente con medidas preventivas para evitar nuevos cierres. Aquellos que han mantenido su ingreso o están percibiendo ingresos deben cumplir con sus compromisos y gastar en la proporción en que gastaban antes, pero esto último requiere un acto de fe. Y, para que haya fe, el gobierno tiene que transmitir confianza.

El gobierno, la empresa privada y el ciudadano deben actuar en equipo para salir de la situación económica actual.

P. ¿No es utópico esperar que se recorten los salarios?

R. Ahora es absolutamente necesario. El gobierno debe poder emplear a más gente con salarios que cubran el costo de la canasta básica. Esas personas pueden desempeñar tareas de utilidad, como reparación y mantenimiento de calles, escuelas, centros de salud. Típicamente, después de una recesión –y lo que hemos tenido es una recesión profundísima– la recuperación del empleo es sumamente lenta. Luego de la invasión, el desempleo cayó a menos de lo que está ahora y no alcanzó niveles aceptables hasta 2012. Tomó veintitantos años.

P. Usted habla de poner recursos en el bolsillo de la gente, ¿no teme que el abanico de programas de ayuda social (vale digital, beca universal, 120 a los 65…) causen un desincentivo al empleo?

R. Hay dos grupos de gente: uno compuesto por aquellos que desde antes de la pandemia están viviendo de las ayudas sociales. Y un segundo grupo integrado por los que sí estaban trabajando. No creo que este segundo grupo, que alcanzó a tener un ingreso medio de 700 dólares, se vaya a conformar al punto de no querer trabajar.

P. ¿Qué opina de la “asistencia financiera” como medida para evitar que la gente que ha perdido sus ingresos pierda sus activos?

R. Me parece que fue una medida desacertada. Parto de la base de que miles de personas que han perdido sus puestos de trabajo tienen hipotecas, préstamos de autos, préstamos personales. Esas personas necesitan ese alivio, pero, por conveniencia propia, es lógico que los bancos, antes de salir a rematar, busquen mecanismos tales como rebaja de las letras, para ayudar a los clientes. En otras palabras, debieron dejar que fueran los bancos los que encontraran los mecanismos.

P. ¿Cómo debemos interpretar la rebaja en la calificación de los bancos?

R. Lo primero que debemos saber es que eso es automático, por razón de que bajaron la calificación del soberano. Hay una regla elemental: que las calificadoras no califican una entidad a un nivel mayor que el del soberano.

P. ¿Qué consecuencias tiene la pérdida en el grado de inversión?

R. El grado de inversión es una certificación, por parte de una o más calificadoras, de que un instrumento es apto para que lo compren los fondos de pensiones de Estados Unidos. Si una institución no lo tiene, ese enorme mercado le está vedado. El mercado, para los que bajaron de grado, se reduce. Y lo hace en un momento en que lo deseable es que los bancos panameños tengan amplio acceso a fondos para que puedan prestar y así contribuir a la reactivación.

P. ¿Y qué efectos tiene todo lo anterior en el cliente promedio del sistema bancario?

R. Le puede afectar en varias formas: directamente, porque el dinero se va a encarecer, no de la noche a la mañana, pero en el próximo semestre o año. Además, el acceso tanto del gobierno como de los bancos a los mercados internacionales se va a restringir, con lo que las personas podrán encontrar que hay menos acceso al crédito.

P. ¿A qué atribuye que los ahorros en el sistema bancario hayan crecido?

R. Gente que mantuvo su nivel de ingreso en tanto las oportunidades de consumir se redujeron. Ahorro forzado.

P. ¿Qué opina de la extensión de la suspensión de contratos de trabajo?

R. Eso es realista, pero es mejor darles más flexibilidad a las empresas en las condiciones de contratación, para que puedan reemplear negociando menos horas, haciendo rebajas salariales. En mi opinión, con las extensiones el gobierno patea la pelota para, llegado el momento, decidir cómo enfrentarán el problema.

P. En cuanto a iniciativas para recuperar la paz social, ¿alguna recomendación?

R. A mí me preocupa mucho –y no sé cómo se puede recuperar – la falta de credibilidad del gobierno. La gente está descreída. Eso viene en buena medida por la falta de transparencia. No hay detalle de cómo se ha gastado, ni en qué se ha gastado el dinero. Sin embargo, creo que la paz social no se ha roto. Estamos a tiempo de evitar un estallido, pero para ello es necesario restablecer el empleo de una forma más o menos rápida. Por ello insisto en que el gobierno debe crear un plan de empleo que contemple un nivel de salario mínimo equivalente a la canasta básica. Y por ello insisto en que elimine los obstáculos que desincentivan la contratación, para que también la empresa privada haga su parte en la generación de empleo.

Nota de la editora: Las crisis nos ponen a prueba y son este tipo de desafíos, esos que por su envergadura demandan un compromiso real de parte de todos, los que nos llevan a elevarnos por encima de las circunstancias y trabajar hombro a hombro para sacar lo mejor de nosotros y de nuestro país. No es la primera vez que hemos tenido que afrontar situaciones preocupantes, pero ciertamente en esta ocasión la coyuntura en la que nos encontramos requiere, y más bien exige, un rumbo definido en la dirección correcta, que nos permita sacar adelante a este país que tanto queremos. Es nuestro compromiso y es nuestro futuro. 

 

Fotos: Getty Images

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María Mercedes de Corró