Viajes

Un paraíso bajo cero

Sin importar la temperatura de su entorno, el hombre ha utilizado su ingenio para hacer del verano o del invierno no sólo una temporada atractiva para vivir, sino también para realizar verdaderas obras de arte y arquitectura dignas de admirar. Harbin, Sapporo, Québec y Noruega son algunos de los lugares que sirven para mostrar las maravillas, algunas veces inimaginables, que somos capaces de crear.

Al contemplar cada una de las maravillas que tenemos a nuestro alrededor, nos convencemos de que para el ingenio humano el cielo es el límite. Así, el hombre ha ido conquistando, uno a uno, lo que ha creído serían sus grandes desafíos. Con ello ha permitido que la humanidad entera siga disfrutando de la belleza del mundo que nos rodea e inspirado a otros tantos a creer que lo imposible no existe.

Que el hielo nos brindara un mayor atractivo que el de enfriar nuestras bebidas en un día caluroso, conservar algunos alimentos, bajar la hinchazón de un golpe recibido o ser materia prima para la construcción de casas esquimales o iglúes, pudiese haber sido algo difícil de imaginar… hasta que nos percatamos de lo que el hombre es capaz de hacer con este preciado recurso natural.

Ciudad del hielo
Cada año en distintos lugares del mundo y sacando máximo provecho al invierno, el hielo y la nieve, se da paso a festivales que hacen honor a la temporada de frío. Uno de ellos, y quizás el más importante en su categoría, es el que se lleva a cabo en China.

Específicamente en Harbin, la capital de Heilongjiang –una de las provincias ubicadas al norte de este país–, se dan cita más de un millón de turistas y otros cientos de artistas y escultores que llegan de distintas partes del mundo para construir verdaderas obras de arte en hielo y competir con sus creaciones.

El festival ocupa gran parte del territorio de esta ciudad. Las esculturas de nieve y las de hielo están separadas, pero ambas se construyen y se exponen en los inmensos campos del parque de Isla del Sol.

De todos los festivales de hielo y nieve que se realizan en el mundo, el de Harbin tiene la mayor duración, cincuenta días; es decir, poco menos de dos meses. El invierno es muy largo en este lejano sitio y su llegada a principios de enero es muy esperada, ya que lo que se vive en medio de las bajas temperaturas es una experiencia irrepetible.

A una temperatura de menos cuarenta grados centígrados, el frío hace contraste con la belleza que rodea a los visitantes. Los nativos narran que actividades similares en esa región datan de la dinastía Manchú (1644-1912), mientras que el primer festival organizado comenzó en 1963.

De seguro usted se preguntará: ¿Cómo se logran construir estas maravillas? Pues sin duda, con gran ingenio, dotes artísticas, mucho trabajo y con un gran proveedor de materia prima –el hielo– proveniente del río Songhuajiang.

Los expertos describen este hielo como resistente y de alta plasticidad, a diferencia del que se hace en forma artificial, que tiene poca duración. Los bloques son cortados
en tamaño de tres metros de largo, ancho y espesor. Sin embargo, los monumentos que se construyen sobrepasan esas dimensiones. Para este efecto los escultores colocan bloques sobre bloques y se les añade agua para adherirlos. Luego los pulen para que se vean homogéneos.

Realizado todo este procedimiento, se dedican a tallar el hielo con el diseño pensado. Grandes sierras y cinceles son sus herramientas de trabajo, y el resultado final de horas y días de esfuerzo continuo habla por sí solo. Algunos participantes se deciden por esculturas de animales y otros por monumentales réplicas de templos, castillos y ciudades. Pero desde la más grande hasta la más pequeña, cada obra es elaborada con tanto detalle que es digna de admirar.

Por otro lado, con la nieve también se construyen esculturas que dejan impávido a cualquier mortal. Cuando se realizan obras de gran tamaño, los artistas hacen primero un diseño de madera que les sirve de molde y que luego es rellenado con la nieve. Al adquirir solidez, el armazón hecho de madera se desmonta y, entonces, se inicia el trabajo de tallado. Este arte es aún más difícil que el de trabajar con el hielo, pues la nieve se derrite con mayor facilidad, así es que se realiza mayormente durante la noche.

De día, la transparencia y la blancura de la nieve hacen sentir que se pisa sobre el cielo, pero la noche es un digno competidor. Las luces de neón que se insertan dentro de las esculturas de hielo ofrecen una invitación permanente para no abandonar el festival de Harbin ni un solo segundo.

Entre la nieve y el ramen
Japón es otro de los destinos más atractivos en la época de invierno. La ciudad de Sapporo, capital de la isla norteña Hokkaido y tierra del ramen (sopa de fideos), también es conocida a nivel mundial por su festival de nieve.

Este último adquirió gran fama en 1972, pues para entonces coincidió con la undécima edición de los Juegos Olímpicos de Invierno, y por el impacto tan grande que causó entre los visitantes, las imágenes de las creaciones fueron transmitidas por los medios de comunicación a todo el mundo.

Sin embargo, esta tradición tiene sus inicios alrededor de los años cincuenta. Para esas fechas un grupo de estudiantes de preparatoria decidió construir algunas esculturas de nieve que despertaron gran interés entre propios y extraños.

En aquellos días Japón se recuperaba de las secuelas de la guerra y, en un intento por mejorar el ánimo y los sentimientos emprendedores, estos jóvenes fueron un ejemplo para la población. Al ganar interés en esta actividad y al invertir esfuerzo en hacer mejores esculturas, la ciudad logró convertir esta práctica en su mayor atractivo turístico en los años posteriores.

Al igual que en Harbin, en Sapporo se realizan concursos para seleccionar la mejor obra. El festival de nieve de Sapporo se desarrolla a lo largo de una semana cada mes de febrero.

Canadá y Noruega se unen a la festividad sobre hielo
Mientras que en nuestro país gozamos de cuatro días repletos de sol y agua, en Québec, Canadá, el Carnaval de Invierno se prolonga por dos semanas en las cuales, en lugar de agua, abunda la nieve. Durante este período, los asistentes disfrutan del invierno desarrollando competencias de canoas en el río San Lorenzo, haciendo paseos en trineo, patinaje sobre hielo y competencias internacionales de figuras de hombres de nieve. Este año el festival se desarrolló del 26 de enero al 11 de febrero.

Al igual que Québec, Noruega también se luce cada invierno con su tradicional Festival de Esquí. La ciudad de Holmenkollen es el punto donde se dan cita los fanáticos del esquí, incluyendo a la monarquía. Entre las actividades más famosas de este destino están la maratón de 42 km sobre esquí y las competencias de salto sobre esquí, esta última con más de cien años de antigüedad. En época de invierno, Noruega posee más de 30,000 km de senderos señalizados y más de 2,500 km iluminados en todo el país para garantizar, a toda hora, la práctica de este deporte.

Quizás no con las maravillas arquitectónicas de los países orientales, pero sí con el espíritu de disfrutar cada segundo del invierno, en Canadá y Noruega el frío definitivamente significa mucha diversión. Y, al final, lo cierto es que no importa bajo qué clima o en qué lugar, el hombre siempre ha encontrado y encontrará la fórmula para disfrutar de su mundo, aun cuando para ello deba construir un paraíso bajo cero.

Sobre Harbin…

  • El festival se extiende sobre 400,000 metros cuadrados de terreno.
  • Se usan 120,000 metros cúbicos, aproximadamente, de hielo y nieve.
  • Se han reproducido esculturas como la Torre Eiffel, las pirámides de Egipto y la Gran Muralla China, entre otras de gran importancia.
  • La entrada a este festival es de 10 dólares para adultos y 5 dólares los niños.
  • Harbin se apoda a sí misma: “Disneylandia Helada”.
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Milagros Tapia