Cuerpo y Alma

Logrando lo mejor de la vida

Foto: © Lava / Corbis

Hace algún tiempo llegó a mis manos un artículo titulado “16 reglas para tener éxito en la vida y en el trabajo”, de Bob Parsons, CEO de GoDaddy.com –una exitosa empresa que ofrece dominios de internet y alojamiento web de páginas, entre otros servicios–. Este artículo me pareció tan bueno que he querido compartir con los lectores de En Exclusiva algunas de sus sencillas, pero profundas ideas, acompañadas de mis propias reflexiones para lograr lo mejor de la vida.

Sal y mantente fuera de tu zona de comodidad. Una de las necesidades básicas del ser humano, en los primeros niveles de la escala de Maslow, es la seguridad. Todos y todas queremos vivir lo más seguros posible. Sin embargo, creo que el éxito es de los que toman riesgos –calculados– y se atreven a hacer lo impensable: empezar un nuevo negocio, aprender un idioma diferente, terminar una relación tóxica. La incertidumbre es peligrosa, pero no hay manera de crecer si no se explora lo desconocido y se asume un espíritu explorador como norma de vida.

No te rindas. No conozco casi nada que se pueda lograr bien desde la primera vez. Recuerdo a mi profesor de Álgebra de tercer año, Mr. Frank Brewster, repitiéndonos ante nuestra frustración ante el Baldor: “Practice makes perfect”. Si era cierto en aquellos horribles problemas con el trinomio cuadrado perfecto, no es menos verdadero en cada cosa que emprendemos como nueva. Recordemos que aunque al principio no nos salga tan bien, solo la práctica nos convierte en maestros.

Cuando estés listo para rendirte, estás más cerca de lo que pensabas. Crecer es un proceso. Lo vemos en un niño que aprende a caminar. Antes de poder dar los primeros pasos tan celebrados, se tuvo que caer varias veces y experimentar frustración. Si dejásemos de intentarlo porque nos hemos caído varias veces, nunca caminaríamos. Nunca correríamos. Nunca volaríamos. Un viejo dicho reza: “Nunca es más oscura la noche que justo antes del amanecer”

Enfócate en lo que quieres que suceda. Mi gran amigo y pastor Bob Gunn dice: “El que no sabe para dónde va, seguramente no llegará”. Tenía una amiga en mi adolescencia que solía tener fotos del carro de sus sueños, el cuerpo de sus sueños, la casa de sus sueños y… ¡hasta el hombre de sus sueños! Por muy exagerada que siempre me pareció esta medida, podía ver que mi amiga tenía muy clara la imagen de lo que quería… y también de lo que no quería. Saber lo que quieres te ayuda a descartar lo que no quieres, a enderezar el camino, a no distraerte.

Vive un día a la vez. Vivir el hoy significa vivir y no practicar para la vida. Por mucho tiempo trabajé en un canal de televisión que producía espectáculos en vivo. Recuerdo a los involucrados argumentar que era mejor grabar porque se podían corregir los errores. Sin embargo, no había nada como saber que con la cuenta regresiva, estábamos en el escenario y una audiencia de miles nos veía. Hoy creo que prefiero vivir la vida “en vivo”. Nada se compara a ello. Estás en el escenario aquí y ahora. Haz lo mejor que puedas con lo que tienes.

No te tomes tan en serio. Estoy leyendo un libro de Mark Batterson que se titula Soul Print. El tema central del libro es la búsqueda de tu destino divino. El autor hace referencia a la entrada del rey David a Jerusalén, después de haber vencido a Saúl. Es su día de coronación y todo está preparado para su entrada triunfal. Él viene vestido con ropas reales, pero repentinamente hace lo insólito. Se desviste y empieza a danzar… Sí. El rey David decide que es momento de celebrar ante Dios que lo hizo Rey, aunque la gente a su alrededor se burlara de él. El planteamiento de Batterson es que si queremos descubrir nuestro destino divino, debemos atrevernos a desvestirnos y hasta hacer el ridículo. Desvestirnos es vivir con autenticidad. Danzar es celebrar no el destino, sino también el camino. No lo evitemos; cultivemos el arte de tomarnos más a la ligera. La vida es algo demasiado serio como para tomarnos tan en serio.

No lo pienses más. Pon en práctica estos sencillos consejos y notarás la diferencia.

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Gricel Berríos

Psicóloga