Ciencia y Salud

El saneamiento de la bahía, en la recta final

El proyecto tiene casi 90% de avance. Este año comenzará a funcionar la planta de tratamiento de aguas ubicada en Juan Díaz. Esperamos volver a disfrutar de una bahía limpia más pronto que tarde.

Nuestros abuelitos recuerdan vívidamente y con nostalgia cómo se vivía antes. La historia cuenta que luego de la destrucción de Panamá La Vieja, en 1671, la nueva ciudad fue amurallada. Dos siglos más tarde, la expansión salió del Casco Antiguo y gran parte de las murallas fueron derribadas. Llegó el siglo XX y ya crecían barrios como La Exposición y Bella Vista. La línea de la bahía acompañaba el crecimiento de la ciudad y fotos de la época dan fe de playas llenas de bañistas en los fines de semana. En San Felipe, se llenaban la playita del Diablo, la playa de Santo Domingo (a la altura de calle 5ta.), la playa del Pacífico (el Malecón) y la playa de Las Bóvedas. En Bella Vista, la playa de Bella Vista (actual Hotel Miramar) y el área de Peña Prieta (a la altura del Club de Yates y Pesca), eran muy frecuentadas. Para muchos, era un lugar de paseo pues los habitantes de esa área se esmeraban con sus jardines y terrazas.

Pero una decisión tomada en ese momento cambiaría por completo la relación de los habitantes de la ciudad de Panamá con el mar. ”Sin duda alguna, el peor cambio que ha sufrido nuestra otrora hermosa bahía fue la decisión tomada a inicios del siglo pasado de arrojar todas las aguas servidas de la capital a sus ríos y al mar. Gradualmente, estos se tornaron en cloacas nauseabundas“, comenta Stanley Heckadon, científico del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales, mientras agrega:

”La falta de atención hacia la bahía de Panamá es de vieja data y tiene diversas causas. Una se basa en la actitud negativa del istmeño hacia la naturaleza tropical“.

Con la construcción del Boulevard Balboa en la década del 40 –hasta la antigua Embajada de Estados Unidos–, y en la década siguiente, las restantes fases –hasta la desembocadura del río Matasnillo– se fue perdiendo el interés en la playa de Bella Vista. Al aumentar la población y las industrias y, por tanto, las aguas servidas, bañarse en la bahía se tornó en un peligro a la salud. Un poco más al este, en Punta Paitilla, empezaría el desarrollo inmobiliario logrado a punta de rellenos y desaparecería la playa de San Francisco, ubicada donde se encuentra el Centro de Convenciones Atlapa y en la que algunas familias aprovechaban la tibieza del agua generada por las turbinas de la planta de la Fuerza y Luz.

El sistema interceptor oeste, que es uno de los dos túneles interceptores del complejo, fue excavado por la tuneladora Gloria. Este túnel recorre 8 kilómetros desde Chanis hasta la Ave. Balboa.

Desde entonces han pasado varias décadas y en la ciudad de Panamá se ha mantenido la misma constante: urbanizar. Pero, en términos de salubridad, no fue hasta después del año 2000 que se puso en marcha un proyecto que tomara en cuenta la salud de la bahía.

”Poco se ha investigado y divulgado lo rápido y grave del deterioro de la calidad de las aguas de los ríos y de la bahía de Panamá“, detalla Heckadon, muy a pesar de que ”la pérdida de la calidad del agua en la bahía ha sido una de las catástrofes ecológicas más costosas de la historia republicana“. Sin embargo, la situación pronto podría cambiar.

SANEAMIENTO EN ACCIÓN.
Ya han pasado seis años desde que se dio el inicio del Proyecto de Saneamiento de la Bahía de Panamá. Pero, aparte de calles cerradas y colocación de tuberías de gran diámetro, poco sabe el panameño común sobre cómo funcionará esta obra y sus beneficios, más allá de la mejora estética para la ciudad de Panamá.

El Proyecto de Saneamiento de la Bahía de Panamá comparte protagonismo con otras megaobras. Pero este no solo se circunscribe a la mejora del actual sistema de alcantarillados existente, sino que promete devolver la salud a ríos, quebradas y a las aguas de la bahía que por años han estado recibiendo todos los desechos de la ciudad, generando no solo un problema de salud, sino de seguridad, pues muchos de estos ríos y quebradas reciben una cantidad alarmante de basura que genera inundaciones en la estación lluviosa.

De acuerdo con la Unidad Coordinadora del Proyecto de Saneamiento de la Bahía, circunscrito al Ministerio de Salud, este es el principal proyecto de inversión en materia de salud ambiental que se está ejecutando en la República de Panamá. Busca recuperar las condiciones sanitarias y ambientales del área metropolitana y la eliminación de contaminación por aguas residuales no tratadas en los ríos urbanos y en las zonas costeras de la bahía de Panamá. El proyecto consta de cuatro componentes principales: construcción de redes sanitarias, líneas colectoras, un sistema interceptor y una planta de tratamiento de aguas residuales. Estos componentes se conjugan entre sí a fin de recolectar, transportar y tratar las aguas residuales de la ciudad que actualmente son vertidas sin previo tratamiento a los ríos, quebradas y bahía.

¿CÓMO FUNCIONA? Una vez que las aguas residuales sean recolectadas en las redes de alcantarillado, serán transportadas por un sistema de tuberías colectoras que siguen las servidumbres de los ríos hasta los puntos cercanos a la línea costera donde descargarán al sistema interceptor que se compone por un sistema combinado de recolección (gravedad e impulsión); todo este caudal de aguas servidas de la ciudad será transportado hasta una planta de tratamiento de aguas residuales tipo biológica ubicada en Juan Díaz. Sólidos, arenas y grasas serán separados, los contaminantes descompuestos por bacterias estimuladas por oxígeno, mientras las aguas serán desinfectadas con cloro. Una vez sean tratadas las aguas, los efluentes tendrán la calidad que se establece en las normas ambientales panameñas al ser vertidos al Río Juan Díaz. Los contaminantes, convertidos en lodos, serán reducidos en volumen y almacenados para su disposición final.

Vista aérea de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales en Juan Díaz, una planta de tipo biológica con lodos activados con remoción biológica de nutrientes y reutilización del metano en producción eléctrica para consumo de la misma planta.

Este proceso se había convertido en una asignatura pendiente desde el año 1959, cuando se desarrolló el primer Plan Maestro del Sistema de Alcantarillado de la Ciudad de Panamá, basado en el estudio de Greeley and Hansen, que planteaba la necesidad de construir tres plantas de tratamiento para las aguas residuales de la ciudad.

Al cierre de esta edición, el proyecto había logrado el 86% de avance general. Se espera que la planta de tratamiento inicie su operación en la primera mitad del año y la primera etapa del proyecto –cuya área de influencia es la cuenca que vierte directamente a la bahía de Panamá, desde el Casco Antiguo hasta el corregimiento de Tocumen, lo que representa el 70% de la población de la ciudad– deberá estar finalizada para el año 2016.

Para el diseño de las obras de este proyecto se tomó en cuenta el crecimiento poblacional estimado en cada una de las cuencas que forman parte de su área de influencia, estableciéndose períodos de vida de 35 años para las redes de alcantarillados y colectoras, 60 años para el túnel interceptor y 25 años para la planta de tratamiento que será desarrollada en tres módulos.

Actualmente, se está contratando un estudio especializado para actualizar el Plan Maestro para el Saneamiento de la Ciudad y la Bahía de Panamá, tomando en cuenta que el último realizado data del año 2001. En dicha actualización se deben tomar en cuenta las tendencias del crecimiento poblacional y de la ciudad para obtener un diseño a nivel de factibilidad de las futuras etapas del proyecto. El estudio de actualización del Plan Maestro analizará las áreas que no fueron incluidas en la primera etapa del proyecto (cuenca del Canal, áreas hacia el este) y se determinará la conveniencia de incluirlas en etapas subsiguientes.

INSTITUCIÓN RESPONSABLE
El Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (IDAAN) es la institución responsable de la prestación de este servicio y, considerando las dificultades que ha venido atravesando, se ha establecido un plan de fortalecimiento y transformación para la misma.

Entrada del túnel interceptor vista a nivel del suelo. Su construcción mediante una tuneladora permitió una menor alteración de las comunidades que atraviesa.

Forman parte de este plan la ejecución de un programa de fortalecimiento institucional por un monto de $10.6 millones. Este programa incluye estudios tarifarios y de optimización, catastro de redes de alcantarillado sanitario, capacitación, macro y micro medición y consultorías específicas.

Reuniones periódicas son efectuadas con el IDAAN para definir los mejores esquemas para el proceso de transferir la infraestructura que se construye a través del proyecto y dicha institución participa en la inspección y aprobación de cada una de las obras.

Se espera que durante los primeros cuatro años de operación del sistema de saneamiento, período en que el sistema será operado por un ente privado, el IDAAN pueda desarrollar las capacidades necesarias para hacer frente a esta nueva responsabilidad, en virtud del proceso de transformación que tendrá esta institución.

Y, EN ADELANTE… Hay que tener claro que los problemas de contaminación en la bahía, al igual que en ríos y quebradas, no desaparecerán instantáneamente. Los desechos que por décadas se han vertido directamente a estos cuerpos de agua deberán limpiarse poco a poco, en ríos y quebradas, con la llegada de agua no contaminada y, en el caso de la bahía, con el movimiento de las mareas. Pero hay que tener más claro aún que si la población no pone de su parte y no deja de tirar desechos a las corrientes, si los encargados de construir proyectos de vivienda no se ajustan a los nuevos requerimientos y si las autoridades no velan para que estos proyectos cumplan con la normativa vigente y se conecten directamente al sistema de recolección de aguas residuales, el proceso será mucho más lento. Los desechos no aparecen de forma espontánea en ríos, quebradas y calles. La única forma en que las fuentes de agua y el sistema de alcantarillado permanezcan limpios es que los ciudadanos no ensucien.

Terminados los trabajos en el túnel interceptor con la llegada de la tuneladora Gloria, se procedió a la limpieza y ajustes del mismo para su puesta en funcionamiento.

Todas las descargas que se realicen al sistema de alcantarillado deben cumplir con la norma DGNTI-COPANIT 39 2,000 para la descarga de efluentes líquidos directamente a sistemas de recolección de aguas residuales. El cumplimiento de dicha norma garantiza que no ocurran daños a los procesos de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales y que no se deteriore el sistema de alcantarillado sanitario. Y en cuanto a la población, existe todo un marco legal vigente relativo a los temas ambientales y sanitarios que permiten la imposición de sanciones en caso de incumplimiento. Con el inicio de operación del proyecto es importante trabajar en la implementación de este tipo de medidas, pero más importante que la implementación de sanciones es lograr la concientización de la población para que no se realicen actividades contaminantes.

¿CAMBIARÁ NUESTRA BAHÍA?
Al iniciar la operación del sistema del proyecto, la unidad coordinadora espera una mejora progresiva de la calidad del agua tanto de las quebradas, ríos y la bahía de Panamá. Esto permitirá, a largo plazo, potenciar posibles usos para los cuerpos de agua y la bahía que actualmente no está permitido por los altos niveles de contaminación. Inicialmente, se podrá notar la eliminación de los malos olores y cambios en el aspecto de las aguas.

En un escenario sin complicaciones, con el tiempo se lograrán los objetivos de este proyecto: recuperar y devolverle a la población los ríos y quebradas de la ciudad de Panamá que actualmente representan un riesgo para la salud pública; eliminar áreas malsanas y negativas para el desarrollo humano urbano y la calidad de vida de sus habitantes; ampliar los sistemas de recolección y construir el sistema de tratamiento de aguas residuales de la ciudad de Panamá, con el fin de minimizar los riesgos a la salud, producto de enfermedades de transmisión u origen hídrico; y, por último, sanear la ciudad y la bahía de Panamá para brindarle al mundo una imagen de una ciudad y un país que crecen de cara al mar, respetando el medio ambiente y sus recursos.

”El Proyecto de Saneamiento de la Bahía de Panamá es absolutamente oportuno y necesario“, agrega Heckadon. ”Como dice el dicho, más vale tarde que nunca. Mejorará en mucho la calidad de vida de la comunidad que nuevamente podrá bañarse en las playas de Bella Vista“, tal como nuestros abuelitos recuerdan.


Fotos:
Tito Herrera
Mario Lewis
Unidad Coordinadora del Proyecto de Saneamiento de la Ciudad y la Bahía de Panamá.

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Esther M. Arjona

Esther M. Arjona

Con más de 15 años dedicada al ejercicio del periodismo escrito, ha trabajado en los principales diarios del país y ha colaborado para diversas revistas tanto locales como internacionales tratando una diversidad de temas entre los que destacan los relacionados con el arte y la cultura en todas sus expresiones.