Ciencia y Salud

Una nariz como ninguna

Perros entrenados para detectar tumores malignos y fluctuaciones de glucosa en pacientes diabéticos están revolucionando la forma en la que aprovechamos la extraordinaria sensibilidad olfativa del animal al que llamamos “nuestro mejor amigo”.

Trabajan en aeropuertos, fronteras y campos minados. Su labor es detectar cargamentos de sustancias ilícitas, explosivos, bombas y hasta cadáveres. Por su confiable habilidad para reconocer el más imperceptible de los olores, los perros son, desde hace mucho tiempo, eficientes detectives a las órdenes de instituciones policiales y ejércitos. Pero, ¿puede un perro reconocer el “olor” del cáncer o saber exactamente cuando un diabético está a punto de tener un ataque de hipoglucemia?

El sentido del olfato de un perro es entre 10 mil y 100 mil veces más sensible que el de los humanos. Mientras que las personas tenemos únicamente unos 6 millones de detectores olfativos –pequeños pelillos conectados con las células olfatorias que recogen las moléculas que despiden los olores y que sirven como el primer eslabón en la cadena química que lleva la información al cerebro–, los perros tienen cientos de millones dependiendo de la raza. Un fox terrier, por ejemplo, posee unos 147 millones de detectores olfativos y un sabueso la asombrosa cantidad de 300 millones.

Dr Claire Guest

Claire Guest, directora ejecutiva de Medical Detection Dogs, fue diagnosticada con cáncer de seno después de que su perra, Daisy, diera la voz de alerta.

Aunque aún no se sabe exactamente cuáles son las tácticas discriminatorias que utilizan los perros para separar unos olores de otros hasta quedarse con el aroma particular que les sirve de guía para identificar una sustancia, las posibilidades de aprovechar dicha habilidad parecen infinitas. De allí que en la última década, investigadores y entrenadores de perros hayan estado poniendo a prueba la capacidad olfativa de diversas razas de caninos con el propósito de crear nuevos dispositivos médicos que funcionen con la misma eficiencia.

Partículas volátiles

En el año 1989, la revista médica The Lancet publicó información sobre una mujer que había acudido a su médico después de que su perro se mostrara anormalmente inquieto y particularmente interesado en una mancha que tenía en una pierna, y que las pruebas clínicas revelaron como un melanoma maligno aún en fase temprana. A esta historia se sumaron otras parecidas. Un hombre le contó a su médico que había decidido ir a verlo porque su perro saltaba hasta su cadera intentando alcanzar una mancha producida por un eczema. Tras el análisis de rigor, el eczema resultó ser cáncer de piel.Odor Reader en acción

Interesados en esta sucesión de anécdotas, un grupo de científicos y expertos en psicología canina decidieron poner a prueba la hipótesis de que los perros son capaces de detectar la aparición de un tumor cancerígeno en fase temprana de evolución. El equipo
basó su trabajo en estudios científicos previos que señalaban que durante el proceso de formación de un tumor, las células malignas despiden compuestos orgánicos volátiles que los perros son capaces de identificar en la orina, el aliento y el sudor de las personas.

En un primer estudio, llevado a cabo en el Reino Unido y cuyos resultados fueron publicados en septiembre de 2004 en la revista British Medical Journal, los perros fueron capaces de identificar cáncer de vejiga en 22 muestras de orina de un total de 54. El nivel de fiabilidad aumentó considerablemente en un segundo estudio llevado a cabo en el 2011 por el mismo equipo de investigadores y más tarde otras investigaciones realizadas en Japón, Estados Unidos e Israel ampliaron el espectro de posibilidades: perros igualmente capaces de distinguir cáncer de próstata en muestras de orina, cáncer de pulmón en el aliento y cáncer de colon en muestras de heces de personas afectadas.

“Perros entrenados especialmente para detectar partículas volátiles relacionadas con cáncer pueden aportar información valiosa que contribuirá a desarrollar nuevas formas de detectar y diagnosticar el cáncer”, señala Claire Guest, directora ejecutiva de Medical Detection Dogs, en un documento publicado por esta organización benéfica fundada en el Reino Unido y que desde el 2008 entrena perros que participan en estudios de detección de cáncer.

Efectivamente, el propósito de investigadores y entrenadores no ha sido nunca que un perro sea parte presencial del proceso de diagnóstico médico que se lleva a cabo en una clínica o un hospital. El objetivo es generar información que, a largo plazo, sirva para el desarrollo de instrumentos que imiten la capacidad olfativa de los perros, una especie de “nariz electrónica” que los médicos puedan tener en sus consultorios y que para ciertos tipos de cáncer, como el de próstata, vejiga y pulmón, permita un diagnóstico temprano y menos invasivo para el paciente, lo que a la larga llevará a mejores pronósticos y tratamientos menos costosos.

Las células malignas despiden compuestos orgánicos volátiles que los perros son capaces de identificar en la orina, el aliento y el sudor de las personas.

Prototipos de dichas “narices” ya han sido desarrollados en algunos laboratorios. El Odoreader®, por ejemplo, es producto del trabajo de científicos de la Universidad del Oeste de Inglaterra (UWE Bristol), la Universidad de Liverpool (Reino Unido) y el Instituto de Urología de Bristol y está diseñado para detectar cáncer de vejiga a partir de una muestra de orina. Por su parte, el Na-Nose, producto del trabajo de ingenieros de Technion-Instituto de Tecnología Israelí, servirá para detectar las partículas que deja el cáncer de pulmón en el aliento de los pacientes.

A corto plazo, Medical Detection Dogs espera que los perros entrenados en sus instalaciones puedan servir como instrumentos de una segunda prueba diagnóstica en la detección de tipos de cáncer que actualmente son muy difíciles de diagnosticar de manera fiable, como lo es el cáncer de próstata.

Odoreader®

El Odoreader® es un dispositivo inspirado en la nariz de los perros, que utiliza un sensor para detectar las sustancias químicas que despide la orina de personas con cáncer de vejiga. Un prototipo de cómo podría lucir el Odoreader® una vez sea comercializado.

Ladridos de alerta

En el 2014, Medical Detection Dogs recibió la aprobación del Sistema Nacional de Salud del Reino Unido (NHS) para iniciar un estudio con perros entrenados para detectar cáncer de seno. Pero los estudios con cáncer llevan tiempo y mientras se obtienen nuevos resultados, la organización decidió hace unos años utilizar su experiencia de una forma más inmediata: entrenar perros para ayudar a personas con enfermedades difíciles de tratar, que se caracterizan por presentar anomalías repentinas, imposibles de predecir y cuyos primeros síntomas ni siquiera son evidentes para las personas que las padecen.

Un perro, sin embargo, es capaz de detectar cambios en los olores que despide un diabético justo cuando está empezando a tener un ataque de hipoglicemia (niveles bajos de azúcar) o un ataque de hiperglucemia (niveles altos de azúcar). Hasta el momento, la organización ha entrenado unos 40 perros que se han convertido en compañeros inseparables no solo de diabéticos sino también de personas que padecen la enfermedad de Addison –padecimiento en el que el sistema inmunológico daña las glándulas suprarrenales, responsables de la producción de hormonas– y de personas con narcolepsia. Su función es dar rápidamente el ladrido de alerta y llevar en su hocico el kit de medicamentos que la persona necesita para contener el ataque y sus terribles consecuencias.

“Nuestros perros de asistencia médica viven y trabajan con sus dueños de la misma forma en la que lo haría un perro guía para ciegos. Pero en vez de guiar a una persona privada de visión, estos perros están entrenados para reconocer cambios de olor y alertar a sus dueños de una emergencia médica inminente”, explica Claire Guest.

Un perro es capaz de detectar cambios en los olores que despide un diabético justo cuando está empezando a tener un ataque de hipoglicemia o un ataque de hiperglucemia.

Medical detention dog

Jobi es uno de los perros entrenados por la organización Medical Detection Dogs para identificar los compuestos volátiles que deja el cáncer.

Los perros han sido entrenados utilizando muestras del aliento y del olor particular que despide la persona cuando sufre una descompensación de componentes vitales, olor que los perros aprenden a reconocer como un distintivo único de los momentos más críticos de quien será su nuevo dueño. Desde que cuentan con la ayuda de estas mascotas especiales, niños y adultos han ganado más independencia, más tranquilidad y han visto notablemente reducidas sus visitas al cuarto de urgencias.

Pero, ¿por qué un perro es mejor guía, compañero de trabajo y modelo de estudio que cualquier otro animal que también posea un buen sentido del olfato? Simplemente porque los perros juegan con ventaja, y a su increíble sensibilidad olfativa suman la sólida relación social que han forjado con los humanos durante miles de años.

 

Fotos:

© Justin Paget / Corbis / Latinstock México
© Janine Warwick
© University of the West of England (UWE Bristol)
© Emma Jeffery

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Eva Aguilar

Eva Aguilar es periodista y su especialidad es la divulgación científica. En Panamá trabajó en el diario La Prensa y en la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (SENACYT). En los últimos diez años ha trabajado como colaboradora independiente para revistas y portales de internet de Panamá, España y el Reino Unido. Actualmente vive en Dundee (Escocia).