Cuerpo y Alma

Solvitur ambulando… Se resolverá mientras caminas…

Pasa algo especial cuando caminas. no me refiero a los beneficios para tu cuerpo, sino más bien a caminar como actividad o como meta en sí misma. no sé si tiene que ver con el ritmo al andar, con la respiración o con la forma como uno se va relajando mientras, paulatinamente, va absorbiendo el paisaje o disfrutando de cada detalle; como cuando tomas una taza de té, sorbo a sorbo. no sé si son las endorfinas que se generan cuando hacemos ejercicio y estamos en contacto con la naturaleza o si acaso es por la forma particular que el cerebro reprocesa los pensamientos negativos mientras seguimos un ritmo bilateral constante del andar. quizás es un poco de todo esto…

Yo diría que cuando caminas cerca de la naturaleza puedes ser testigo de la vida con otros ojos, con otra velocidad. tus pasos te van acercando a cada vereda, cada recodo, cada cuesta y ladera, y tus ojos van descubriendo los detalles minúsculos o majestuosos de la naturaleza y el ambiente que te rodea. Sentir aparecer y desaparecer lentamente lo que tus ojos, oídos y cuerpo descubren en cada tramo de una caminata es una experiencia completa.

Hace poco, mi mujer y yo caminamos durante una semana. un promedio de quince a veinte kilómetros por día. El Camino de Santiago es un peregrinaje antiquísimo, pero también es un destino muy popular para miles de senderistas. Cada caminante tiene sus motivos: búsqueda o renovación personal, asumir el reto de lograr una meta o simplemente pasear… caminar con la tranquilidad que da un paisaje de veredas, arroyos, bosques, montañas, aldeas, viñedos y huertas.

Nuestro camino fue un reto. Llegábamos exhaustos a los hostales o casas de campo cada noche. dos de las siete noches estuvimos a punto de desistir y dedicarnos a turistear como dios manda… Sin embargo, milagrosamente, a la mañana siguiente nuestro cuerpo se levantaba renovado y estaba listo para el próximo trayecto. Así, poco a poco, y encontrando nuestro propio ritmo, caminamos entre 6 a 7 horas cada día hasta Santiago. La llegada fue realmente espectacular. Pero lo más importante fue hacer el camino.

He aquí algunas ideas para empezar a caminar:

1) Camina. Solo hazlo. Encuentra oportunidades para caminar.Recorre, si puedes, las calles de los barrios caminando.descubrirás detalles que has pasado por alto un millón de veces. Encuentra rutas alternas, senderos que no has transitado anteriormente.

2) Encuentra caminos. Camina por parques o avenidas. o busca las rutas de senderismo típicas y disponibles en tu área o cerca de ella y prueba.

3) Camina largo. Pausadamente ve aumentando tu resistencia. típicamente te sorprenderás de lo que puedes hacer luego de un poco de práctica.

4) Camina con sensatez. Bien preparado. Vigilando las mejores horas, los mejores lugares. Sin riesgos.

5) Camina en silencio. Escucha sonidos y pensamientos sin apasionarte. deja que unos y otros fluyan, pasen de largo y no pongas demasiada atención a ninguno. Recuerda que los pensamientos que pensamos no son nuestros, solo ocurren en nuestra mente.

6) Camina rezando y hablando con Dios. Elije tu oración preferida o invéntate una. usa un rosario que marque tus oraciones y pensamientos.

7) Camina en compañía. Con amigos, compañeros de trabajo, tus hijos, con tu pareja, con tus padres. Compartirás lo que observas y lo que escuchas. Conversarás de cualquier cosa. Reflexionarás en voz alta. o harás silencio… ¡Parece mentira cuánto más fácil es hablar de todo o estar tranquilamente en silencio cuando vas caminando!

Los beneficios de caminar son abundantes y conocidos por todos. La investigación científica ha comprobado que quienes caminan están en mejor forma, tienen menos enfermedades cardíacas y tienen mejor capacidad aeróbica. Caminar regulariza el metabolismo, reduce la presión arterial, alivia las fibromialgias, previene el alzhéimer, mejora la recuperación de las personas luego de un cáncer, elimina los dolores crónicos de espalda y hasta parece mejorar la vida sexual. Con razón caminar como ejercicio no competitivo –o senderismo, como se le conoce ahora– está ganando más adeptos.

Pero, además, y quizás tan importante como lo anterior, caminar esclarece nuestra mente y refresca nuestros sentidos. Se diría que es una forma de meditación en acción que rejuvenece nuestro cerebro y elimina la fatiga que sufren día a día nuestros ojos, nuestros oídos y nuestra mente. Recuerda que buenas cosas pasan a aquellos que caminan y que, como dicen estas antiguas palabras pronunciadas hace más de diez siglos: “Se resolverá mientras caminas”.

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Carlos A. Leiro P.