Tecnología

La inteligencia artificial

Inteligente es la nueva palabra de moda, todo tiene que ser inteligente o no sirve. ¿Será posible un mundo donde la tecnología avance tan rápido que las computadoras pasen a ser más inteligentes y tomen mejores decisiones que nosotros?

La frase que está en la palestra hoy en día es inteligencia artificial (IA). ¿Qué significa esto? Se trata de la toma de decisiones fundamentadas, por parte de un equipo electrónico, basado en interpretaciones recibidas mediante sensores, cámaras, parámetros y demás. El término Artificial Intelligence (AI) que fue originalmente introducido por el científico estadounidense John McCarthy, en 1955, está tan de moda que la gente se ha dado la tarea de agarrar objetos de uso diario y buscar la manera de volverlos inteligentes para facilitarnos la vida. Lo que nació para preservar la vida humana sacándola de situaciones peligrosas, como en fábricas y otros lugares, se transformó gracias a la necesidad de ser más productivos y tomar decisiones más rápidas.

La aspiradora Roomba es un robot inteligente que realiza limpiezas profundas del hogar de manera automática y autónoma.

Cuando uno piensa en IA, uno normalmente imagina robots supersofisticados, totalmente autónomos, como los que salen en las películas como iRobot, de Will Smith. Pues no es así. Hoy día encontramos IA en todas partes, casi sin darnos cuenta. Por dar unos ejemplos sencillos, cuando estás esperando un elevador y aprietas el botón, realmente hay una computadora que está tomando una decisión basada en la posición actual de los elevadores, los pisos que ya tienen asignados visitar y cuál está más cerca de ti. Otro ejemplo es el software utilizado por los bancos para detectar movimientos irregulares y fraudes en el uso de tarjetas de crédito. Antes necesitaban un gran equipo de personas para monitorear constantemente las transacciones realizadas, mientras que hoy solamente se requiere un equipo reducido que supervise la computadora y que únicamente revise las transacciones que detecte como sospechosas.

Todo este tema de IA es bastante competitivo. Uno de los rubros donde hay una competencia increíble es en el de asistentes personales. Hay varias en el mercado como “Siri”, de Apple; “Cortana”, de Microsoft; y “Alexa”, de Amazon, entre otras. No solo estas “asistentes” pueden hacer tareas básicas; pueden también procesar preguntas o solicitudes complejas y analizarlas para entender lo que se les está solicitando y realizar estas tareas. Todos sabemos que detrás de la asistente personal no hay personas leyendo lo que solicitamos para analizarlo y decirnos qué hacer o cómo hacerlo. Todo esto es realizado por supercomputadoras que procesan la información y, basándose en la misma, realizan una tarea. Quien use mucho estas asistentes personales estarán de acuerdo conmigo en que cada día se vuelven más inteligentes.

Recién me casé y me mudé a mi propio apartamento, lo primero que hice fue comprar uno de esos robots que van solos por tu casa barriendo, trapeando y tirando fragancia para que huela rico. En su primer recorrido, el robot reconoció todo para acordarse exactamente dónde estaban los muebles a fin de evitarlos al momento de limpiar. Luego, le puse un horario de trabajo. Es realmente increíble ver cómo se pasea por la casa y, mediante sensores, corrige su curso cuando se encuentra un mueble que está fuera de lugar. Mientras va limpiando el área, va supervisando que su trabajo esté bien hecho y, si el mismo no quedó bien, programa hacer una pasada más por el mismo lugar. Luego de terminar, el robot regresa a su base donde se conecta a la corriente, sin ayuda, para cargarse y guardarse hasta que le toque nuevamente realizar sus funciones. Estos aparatos cada día se están volviendo más sofisticados. De seguro en un futuro veremos robots que se encarguen de realizar todos los quehaceres de la casa.

Los robots no almuerzan ni toman vacaciones. Al mejorar la productividad de las empresas, muchas están intentando crear robots lo más cercano posible a un humano.

Es importante estar al tanto que a medida que la IA avanza y se involucra más y más en nuestra vida cotidiana, la misma irá reemplazando la mano de obra humana en ciertas industrias. Y es que los robots no almuerzan ni toman vacaciones, además de tener menores márgenes de error. Tres países que están especialmente interesados en la IA, a fin de aumentar su producción y bajar la mano de obra gracias a procesos más rápidos y sencillos, son Japón, China y Estados Unidos, todos con un alto volumen de manufactura. Un ejemplo increíble de cómo la industria ha ido reemplazando a los humanos con robots es Amazon. Toda su bodega es manejada por robots que se transportan solos y reciben órdenes directamente de los clientes y, de manera autónoma, se encargan de buscar la mercancía y llevarla al centro de empacado para que sea preparada para el envío.

Y continuando con los avances que hay en la industria de la robótica, los cuales son realmente sorprendentes, es propicio analizar lo que compañías como Mitsubishi, Honda y Sony están haciendo: han establecido departamentos con altos presupuestos de research and development para crear robots lo más cercano posible a un humano. Se han creado varios prototipos con habilidades increíbles e, inclusive, algunos con rasgos físicos humanos. Mediante esto, sensibilizan al consumidor a aceptar con mayor facilidad al robot, según indican estudios. La meta de todo ingeniero dedicado a la IA es recrear y replicar la inteligencia del ser humano a través de una computadora aunque, ciertamente, la barrera más complicada que no se ha podido superar son los ingredientes adicionales que tiene cada decisión de un ser humano: sentimientos, conciencia, memoria, experiencia, aprendizaje y el uso del razonamiento según su ambiente y costumbres normales de interacción humana.

Panel de navegación de un sedán Tesla, empresa que ha sido pionera en la fabricación de carros eléctricos.

Panel de navegación de un sedán Tesla, empresa que ha sido pionera en la fabricación de carros eléctricos.

Una de las industrias que despertó hace poco con todo este tema de la inteligencia artificial, y que usamos a diario, es la automotriz. Con más de siete años de experiencia en la misma, he sido testigo del gran cambio: antes  se trataba de hacer carros bonitos y rápidos, mientras que ahora todo se trata de qué tan inteligente y cuántos gadgets o dispositivos electrónicos tienen. Desde autos que se estacionan solos, hasta otros que te asisten en el manejo, hasta carros completamente autónomos. Sí, ya los autos autónomos son una realidad. Tesla, una compañía de autos cuya misión es hacer carros eléctricos, se ha puesto como meta tener un auto autónomo que se venda comercialmente en dos años. Ya tienen el software y el auto, solo falta convencer al consumidor de que es seguro y, obviamente, terminar de realizar las pruebas y lograr las certificaciones que se requieran para que transiten libremente por las calles. Por si no has realizado lo enorme que es esto, toma en consideración que tú te estarías montando en tu carro y diciéndole a una computadora a dónde quieres ir. Desde ese momento, la computadora tomaría el mando de todo lo que pase hasta llegar a tu destino. Mediante sensores, cámaras, GPS y una supercomputadora, tu auto tomará miles de decisiones cada milisegundo para llevarte a tu destino sano y salvo, por la mejor ruta posible y sin causar ningún accidente, o eso es lo que se espera.

Con el mundo de las apps (aplicaciones), por otro lado, se han desarrollado un sinnúmero de soluciones dependientes de IA que realmente lo dejan a uno con la boca abierta. Hay aplicaciones que traducen letreros, conversaciones de manera instantánea, entre varios idiomas y sin hacer más nada que abrir un app en tu celular. Hay también apps de reconocimiento de canciones que, con solo escuchar un pedazo de la misma o escuchar a alguien cantar un pedazo, te la reconoce en cuestión de segundos. Existen también buscadores que ya adivinan lo que quieres encontrar antes de escribirlo y que te brindan resultados antes de terminar de pensarlos, como el caso de  Google, donde apenas escribes un par de palabras ya te van mostrando los resultados. Hasta encontramos aplicaciones que te dan direcciones basadas en información de tiempo real que te dicen cuál es la mejor ruta para llegar de un punto a otro. Todas estas apps están conectadas a servidores que analizan miles y millones de variables en milisegundos para presentarte los resultados que tú necesitas de manera inmediata.

Máquinas inteligentes o robots como el Da Vinci son utilizados cada vez más para realizar cirugías menos invasivas.

Máquinas inteligentes o robots como el Da Vinci son utilizados cada vez más para realizar cirugías menos invasivas.

Hasta en campos en los que se cuestiona absolutamente todo, como la medicina, la IA se está convirtiendo en un componente cada vez más común. Ya existen robots como el Da Vinci, que replica movimientos humanos interpretados por controles y realiza operaciones delicadas con éxito. También contamos con computadoras que, basándose en imágenes, resultados de laboratorios y el historial médico digital del paciente, pueden diagnosticar enfermedades e inclusive dar las instrucciones para tratar la enfermedad a fin de respaldar los diagnósticos y tratamientos indicados por los médicos. El siguiente paso dependerá de hasta qué punto el ser humano permite a estos robots tomar más control en el tratamiento de la salud.

Vivimos en la era de la información y la digitalización, una en la que la IA se alimenta de la información que le ingresamos. Todo lo que antes conocíamos estaba documentado en libros y encontrar algo te podía demorar días. Ahora, solo con entrar a un buscador de internet y escribir lo que deseas encontrar, localizas miles y hasta millones de resultados en un instante. A medida en que tengamos más información digitalizada y a mano, la IA se hará más real y compleja. Piénsalo de esta manera: la IA es como un bebé a quien le estamos enseñando todo lo que conocemos y, como te podrás dar cuenta, aprende bien rápido. Así como el bebé crece, la IA también crecerá y, eventualmente, podrá tomar sus propias decisiones con base en el conocimiento que le brindamos. Es inevitable.

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