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Cómo salir adelante…

Pese a que la pandemia le ha dado un giro de 180 grados a nuestras vidas, es menester recordar que todo lo malo pasa y que, como bien dijera un autor anónimo, a veces “lo que hoy parece un huracán en tu vida, mañana verás que tal vez era el viento abriéndote un nuevo camino”.

Si bien no es la primera vez que en Panamá vivimos una situación difícil, la pandemia nos ha enfrentado a una larga cadena de adversidades. Luego de un año de haberse anunciado el primer caso de COVID-19 en el país, nuevos vientos parecen soplar con el advenimiento de la vacuna y la reapertura económica.

Este momento, en el que se empieza a divisar una luz al final del túnel, es propicio para darle cara, de manera sincera y práctica, a ciertas interrogantes que muchos tenemos. El Dr. Carlos Leiro, Ph.D. en Psicología, nos ayuda a responder algunas de ellas y nos brinda útiles consejos para así poder transitar el 2021 con un puñado de valiosas herramientas.

P. ¿Qué cualidades considera que nos han ayudado a sobrellevar los tiempos difíciles y debemos conservar?
R. Tres grandes virtudes pueden salir al rescate de esta dura experiencia:

1. La gratitud: ¡Estamos aquí! Es cierto que nuestras vidas han sido grandemente, o hasta terriblemente afectadas por esta pandemia, pero con habernos cuidado, con la gracia de Dios y con un poquito de suerte, todavía podemos contarla.
2. La humildad: Mucha ayuda hemos recibido de muchas personas durante esta pandemia, no lo hemos hecho solos.
3. La mirada transcendente: Esta pandemia es algo inaudito que nos recuerda lo frágiles que somos, cuánto nos necesitamos unos a otros, lo valioso que son los momentos y que cada vivencia cuenta.

P. Dado que la pandemia ha tenido un gran impacto en nuestras emociones, ¿qué sugerencias nos podría brindar para poder crear escudos protectores en pro de nuestro bienestar mental y emocional y así evitar caer en bajos estados de ánimo?
R. El cuidado de nuestro cuerpo es el primer escudo protector mental y emocional. “Somos” nuestro cuerpo. No es solo que, “estamos dentro de nuestro cuerpo”, somos uno con el cuerpo. Así que cuidarlo, ejercitarlo, alimentarlo, descansarlo, agradarlo es fundamental. Por otro lado, tanto el contacto emocional en nuestras burbujas de seguridad, como el contacto social virtual con nuestro círculo más cercano es esencial.

Cuidar de nuestro cuerpo, física y mentalmente, nos protege de los efectos adversos de la pandemia.

P. ¿Nos podría brindar algunas recomendaciones o áreas específicas hacia donde debemos dirigir nuestra energía y esfuerzo, teniendo en cuenta que la pandemia aún no ha terminado, pero que ya Panamá está abriéndose mucho más?
R. Esta terrible pandemia ha sido y está siendo una experiencia única, pero a menos que asumamos una mirada reflexiva frente a lo ocurrido, tenderemos a olvidar las lecciones que nos ha dejado, tales como reconocer que muchas cosas que parecían imprescindibles eran realmente accesorias. Todos hemos aprendido a vivir con mucho menos… Algunas recomendaciones puntuales serían:

  • Aprender a valorar más a los que todavía tenemos. Haber perdido a familiares, amigos o seres queridos nos debe llevar a dirigir nuestras energías y esfuerzos a construir, fortalecer y cuidar con más dedicación nuestras relaciones cercanas, familia y amigos, quienes son la principal barrera protectora contra los embates de la vida, llámense pandemia o lleven por nombre desempleo, quiebra de un negocio, rompimiento de una relación sentimental o pérdida de un ser querido.
  • Mantener y seguir fortaleciendo nuestra vida interior. Si nos damos cuenta, muchos de nosotros nos hemos volcado un poquito más hacia una vida interior y me parece que quienes tienen una vida interior más rica, han llevado mejor el encerramiento, el aislamiento y el distanciamiento. Sigamos aprendiendo a ver las pequeñas alegrías que surgen como florecitas en el terreno seco.
  • Elegir bien a qué le ponemos atención. Uno de nuestros grandes “poderes” en la vida es el de la atención. Siempre es nuestra prerrogativa “elegir” a qué le ponemos atención… o desde qué perspectiva queremos ver las cosas. Esta decisión —la de a qué le pongo atención— es muy poderosa, porque implica que podemos dirigir nuestra energía, esfuerzo y “mirada” hacia lo que más nos conviene, enaltece o hace crecer. Lo que quiero decir es que nosotros no vemos el mundo como es… vemos el mundo como somos. Nuestra mirada, nuestros valores, nuestras creencias y actitudes impactan la manera como vemos el mundo y nuestra atención es nuestra gran aliada o enemiga. Que hay motivos para la desesperanza, claro, pero también para la esperanza, para seguir reinventándonos y seguir creciendo.
  • Seguir siendo amigos de la tecnología y del aprendizaje constante. Esta pandemia nos ha permitido valorar la apertura hacia el aprendizaje constante para lograr la buena adaptación a los cambios económicos y sociales que se han generado en el último año. Los cambios tecnológicos que vienen en los próximos quince años harán parecer como cosa del pasado todo lo que hoy vemos con asombro. Por eso, creo que todos, sin importar la edad, los intereses o la profesión a la que nos dediquemos, tenemos un imperativo frente a la tecnología y a ser más conocedores y más “amigos de ella”.

    El aprendizaje constante es y seguirá siendo esencial.

P. ¿Cómo logramos levantarnos sin la seguridad de un empleo o con una situación económica deteriorada? ¿Qué acciones específicas podría tomar la familia para ayudar a un miembro que atraviesa esa realidad?
R. Muchas veces en la vida es muy difícil saber cuál será el desenlace de nuestras acciones. Hay demasiadas cosas dando vueltas a nuestro alrededor y no tenemos seguridad de que lo que hagamos logre los objetivos que buscamos. En esos momentos, es buena idea recordar: ¿Cuál es el próximo paso que puedo dar hoy? ¿Cuál es la acción —que está dentro de mi control— que va en la dirección correcta de lo que quiero conseguir? Si no tengo empleo, ¿qué es lo que podría acercarme a eso, así sea un pasito más para tenerlo?

Las familias son extremadamente solidarias en momentos de necesidad. Estoy seguro de que hay miles de pequeñas historias de solidaridad, entre familias y entre amigos, ocurriendo cada día. Cuando las personas nos vemos agobiadas por situaciones difíciles, siempre hay otros que nos pueden dar la mano… Si esos otros no lo han hecho, no temamos pedir ayuda, no temamos hablar de lo que nos aqueja. El ser humano es social y ha sobrevivido gracias al ingenio, sí, pero también y de manera importante gracias a la solidaridad. ¡Nos ayuda mucho sentirnos acompañados!

Necesitamos compartir nuestra historia… no para sentirnos ni hacernos las víctimas, sino para explorar perspectivas y soluciones. El ser humano necesita esa mirada que nos acompañe a validar nuestro sentimiento y que después nos ayude a “levantar la vista”.

Hay muchísimas historias de solidaridad, entre familias y entre amigos, ocurriendo cada día.

P. ¿Cómo pueden los padres ayudar a sus hijos, quienes están cansados de recibir clases en línea, quieren volver a sus aulas y aún no pueden? O, en caso contrario, ¿cómo pueden motivar a aquellos, quienes acostumbrados al modo virtual por tanto tiempo, quizá no quieran regresar a la escuela cuando empiece el sistema híbrido?
R. Los niños y aún los adolescentes nos miran a nosotros, sus padres, para encontrar guía y mejores maneras de manejar las situaciones estresantes que experimentan. Por eso, nuestro papel como modelos de conducta a seguir es crítico. Lo primero que hay que hacer para ayudar a nuestros hijos a manejar el estrés de los cambios o el tedio y la frustración de las clases virtuales es el ejemplo. Ellos nos están viendo… ellos observan cómo manejamos nosotros la frustración en el día a día. Sus ojos están sobre nosotros con mucha más frecuencia de lo que parece.

Algunos niños, unos más y otros menos, pueden tener temores muy grandes frente a la pandemia y sus efectos en el futuro de nuestro estilo de vida. Por eso podemos aprovechar los retos que nos presenta esta situación como una oportunidad para resolver problemas de manera exitosa.

La clave es hablar, mostrar reflexividad, poner en palabras lo que está pasando y lo que estamos sintiendo y trabajar en encontrar posibles soluciones, aunque no sean perfectas. Flexibilidad, adaptación, apoyo mutuo y compasión son todas habilidades que podemos modelar para nuestros hijos en esta época.

Los padres podemos ayudar a nuestros hijos a sentirse seguros.

P. ¿Pudiera brindarnos algunas recomendaciones específicas en este sentido?
R. Daniel Siegel, investigador, terapeuta y uno de los creadores de una nueva ciencia llamada “neurobiología interpersonal” dice que, para convertirse en adultos sanos emocionalmente, nuestros niños necesitan cuatro habilidades de sus padres:

    1. Los niños necesitan que sus padres les den seguridad. A veces, pensamos que el ambiente familiar tiene que ser un lugar excitante donde los niños no se aburran… y eso está bien, mientras no se convierta en una obligación el entretenerlos todo el tiempo. Pero, más que grandes emociones, los niños necesitan que el ambiente del hogar les dé tranquilidad, por más que tenga limitaciones, y que sea un lugar seguro, en donde las personas se tratan bien, se respetan y se cuidan.
    2. Los niños necesitan sentirse vistos en el hogar. Necesitan que sus padres “los vean”, no solo físicamente sino en su interior. Parece mentira, pero si el trabajo virtual no da espacio para que las familias interactúen un poco más, se habrá perdido una gran oportunidad. Para que una niña o niño crezca sano emocionalmente necesita poder sentirse visto por los padres. Esto es, que los padres conozcan lo que piensan, lo que sienten y lo que habita en la mente de sus hijos y se lo reflejen en las conversaciones que tienen con ellos.
    3. Los niños necesitan que los ayuden a serenarse. Necesitan que los padres los ayuden a tranquilizarse cuando están frustrados, agitados, tristes o molestos. Y esta habilidad, que se logra aprendiendo uno mismo como padre o madre a autoserenarse primero y, luego, escuchándolos y estando atentos a sus reacciones, los ayuda a darse cuenta de qué es lo que les está pasando y a entender que lo que sienten es algo normal y pasajero.
    4. Los niños necesitan saber que el mundo y nosotros mismos somos imperfectos, pero que a la vez somos buenos y especiales (todos…) y que siempre podemos aprender. Por eso, si nosotros estamos trabajando virtualmente, podemos mostrar que también estamos cansados de no poder ir al trabajo, pero que sabemos que, al cuidarnos, estamos haciendo lo correcto.

Quizás para los padres lo más importante es mantenernos calmados, respirar profundo, mostrar una actitud que evidencie que “nosotros como familia vamos a superar esto, aunque cueste esfuerzo y tiempo”.

P. ¿Cómo manejar las emociones de nuestros hijos que aún no pueden ver a sus amigos como antes?
R. Creo que es importante aprovechar estos momentos para compartir mucho más en familia. La clave es “presencia”. Los niños y adolescentes cuyos padres están presentes, salen adelante. Son incontables las historias de familias que han descubierto cuán bien la pueden pasar juntos haciendo cosas que antes daban por descontadas o a las que ni siquiera les ponían atención. Cocinar juntos, emprender una labor de limpieza, descarte y regalo de cosas que ya no usamos, arreglar la casa, son algunos ejemplos.

Pero, en efecto, los niños y adolescentes extrañan el tiempo con los amigos. Las redes sociales en ese sentido acortan un poquito esa distancia, pero sí, debemos reconocer que es difícil y que es una pérdida, algo que echamos de menos y a lo que nos toca simplemente darle aceptación. Debemos aprovechar para escucharlos y ayudarlos a aprender a autoserenarse, sin sobredimensionar (“es lo peor que me podía pasar…”) ni descartar (“olvídate de eso, no es nada…”) su experiencia.

Es realmente importante estar presentes en la vida de nuestros hijos y compartir con ellos.

P. ¿Cómo podemos sobreponernos de la partida de un ser querido que, en muchos casos, no alcanzamos a despedir?
R. Cientos de miles de familias han perdido a un ser querido producto de esta pandemia y a muchísimos familiares les resultó imposible hacer un sepelio totalmente conforme a sus creencias religiosas o un ritual que les permitiera empezar a hacer realidad esa pérdida.

Cada persona hace su duelo de manera diferente… y eso tenemos que respetarlo, pero de manera general, ante una situación de duelo “hablar” es mejor que “no hablar”; compartir es mejor que mantenerse solo o en silencio. Narrar o describir cómo fue el proceso desde el diagnóstico hasta la muerte del familiar y el trauma de —en los primeros meses de la pandemia— no poder completar el ritual del sepelio propiamente.

En este sentido, traer a la memoria a nuestro ser querido y, como en cualquier proceso de duelo, aprender a establecer una relación con nuestro familiar muerto es fundamental. Por sencillo que parezca, el dolor parece menguar en cuanto reconocemos y nos damos permiso de mantener y conservar viva la memoria de nuestros seres queridos al continuar nuestra relación con ellos, en el espacio interno de nuestro corazón, donde los llevamos permanentemente.

P. ¿Qué sería lo más importante para tener en cuenta, para hacer o dejar de hacer, en las semanas y meses por venir?
R. Si bien hemos empezado a observar unos índices de contagio cada vez más bajos; por otro lado, estamos lejos de haber superado la pandemia y creo que tenemos que cuidarnos igual que los primeros meses. Quizás lo primero es recordar que el virus sigue entre nosotros, que estamos lejos aún de la inmunidad de rebaño y que solo necesitamos estar desprotegidos una vez para contagiarnos. Por otro lado, parece que la recuperación de la economía está lejos, así que debemos seguir ejercitando el músculo de la mesura, el ingenio y la resiliencia.

P. ¿Qué lecciones de vida cree que nos dejará esta pandemia?
R. Creo que vamos a superar la pandemia como especie. Y, aunque según algunos expertos debemos esperar que no será la última, creo que como humanidad habremos aprendido algunas lecciones.

Desde el 2015, una de las mentes más prospectivas de nuestro tiempo, Bill Gates, venía alertando la posibilidad de esta pandemia. Evidentemente, como sociedades organizadas de cada uno de los países, no supimos escuchar, ni mucho menos prevenir. Creo que la lección está en que, en medio de la globalización y el desvanecimiento de las fronteras económicas, culturales y sociales tenemos que ser agudamente conscientes de la profunda interconexión —como una sociedad planetaria— que todos tenemos. Es importante encontrar ese balance entre pensar en lo inmediato, en nuestra familia, entorno, trabajo, ciudad y sociedad, pero a la vez estar conscientes de lo frágiles que somos y de la importancia de cuidarnos unos a otros.

La pandemia hizo evidente la gran interconexión que tenemos y la importancia de seguirnos cuidando unos a otros.

Rediseñando nuestro futuro
Este tipo de “despertares” que nos regala la vida, muchas veces vienen en forma de “sacudidas” que no nos dejan otra opción más que la de salir de nuestra zona de confort, replantear nuestras metas y enfocarnos en ellas con tal ahínco que llegamos a lograr cosas extraordinarias que, de lo contrario, nunca nos hubiéramos imaginado ser capaces de hacer. Por esto, quisiera cerrar esta entrevista con la siguiente cita de Albert Einstein: “En medio de la dificultad, yace la oportunidad”.

 

Fotos: Getty Images

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Vanesa Restrepo de Rinkel

Con casi 20 años de experiencia en el medio escrito, esta comunicadora social radicada hace 10 años en Panamá, ha trabajado para reconocidos periódicos en Londres y Colombia antes de empezar a escribir para revistas panameñas como En Exclusiva con la que lleva colaborando casi seis años.