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Fórmula 1: Velocidad, pasión y competencia

Desde la pista Príncipe Sakhir en el caluroso desierto de Bahrain, pasando por el glamour de las calles del principado de Mónaco, hasta la catedral del automovilismo en Indianápolis, la Fórmula 1 llena de emociones a millones de fanáticos en el mundo, por diecisiete fines de semana, durante siete meses al año.

Los amantes, conocedores y participantes de diversas competencias de automóviles alrededor del mundo, coinciden en que la Fórmula 1 está en el pináculo de las carreras de motor, por su velocidad, tecnología y entorno.

¿Cómo empezó todo?
Sus orígenes se remontan al mismo inicio de la historia del automóvil, cuando surgieron los primeros corredores en polvorientos caminos de Europa, a finales del siglo XIX, hasta ir evolucionado con tecnología prestada de la aviación, en motores, materiales, pistas y controles. La Fórmula 1 (F1) como la conocemos hoy en día, inicia en 1950, luego de la pausa forzada en las competencias que produjo la Segunda Guerra Mundial, cuando en el viejo aeropuerto inglés de Silverstone se corrió el primer Grand Prix de F1.

En los primeros años de los 60, se produjo la gran revolución tecnológica, cuando el equipo del inglés John Cooper colocó el motor de sus coches en la parte trasera, justo detrás del piloto, lo que brindó una sustancial mejora en el balance del coche, produciendo que los autos de dicha “scuderia” ganasen a otros de mayor potencia. Para 1968 aparecieron en el equipo Lotus, del ingeniero Colin Chapman, los primeros alerones sobre autos Fórmula 1.

El desarrollo de un negocio
Para los años 70, los propietarios de equipos vieron el alto potencial de la publicidad sobre la superficie de sus autos, germinando así el millonario negocio que a la fecha representa. Fue durante estos años que surgió el actual “Supremo” de esta categoría, Bernie Ecclestone, quien años antes había sido vendedor de partes de motocicletas y luego propietario de la scuderia Brabham; Bernie ideó una organización para regir la Fórmula 1 y las transmisiones televisivas de las carreras. Al presente, posee los derechos exclusivos para comercializar este deporte por el increíble período de los próximos 100 años.

Durante los siguientes años, la Fórmula 1 pasó de la denominada “cultura de equipos de garaje”, principalmente de Inglaterra, a sofisticadas organizaciones respaldadas por los grandes fabricantes de vehículos: Mercedes Benz, BMW, Ferrari, Honda y Toyota, entre otros; con un creciente desarrollo de tecnología, impresionantes velocidades y aguerridos pilotos. Los años 80 fueron testigos del surgimiento de los pilotos leyendas, tales como Alain Prost, Nigel Mansell y el aún considerado mejor piloto de todos los tiempos y fallecido en carrera en 1994, el brasileño Ayrton Senna.

Aviones al revés
Hoy en día, a los autos de Fórmula 1 en ocasiones se les define como “aviones al revés”, ya que al igual que éstos, los F1 cuentan con un conjunto de alerones, con la diferencia de que éstos no son para elevarlos, sino para pegarlos al suelo y mejorar sus prestaciones aerodinámicas, velocidad y desempeño; puede decirse que un coche de competencias de esta categoría es más parecido a un jet de combate que a un carro de calle.

La Federación Internacional de Automovilismo (FIA) es el ente que legisla, regula y a su vez hace de árbitro para todo lo relacionado a los bólidos de carrera. Las reglas vigentes dictan que los motores deben ser V8, con una cilindrada de 2.4 litros. Todos los autos deben tener las mismas dimensiones de ancho, largo y altura promedio, igual tamaño de ruedas y neumáticos, características aerodinámicas y combustibles. La FIA además supervisa las medidas de seguridad de los autos y las pistas.

La economía y la competencia
La millonaria industria televisiva de la F1 le da cerca de la mitad de los ingresos a los equipos, el resto se lo reparten entre la FIA y la empresa promotora propiedad de Bernie Ecclestone. Las competencias están concebidas como un campeonato de 17 carreras al año, vistas en las pistas y por televisión en más de 200 países alrededor del mundo, por más de 150 millones de personas. Los pilotos que ocupen los primeros lugares en cada competencia acumulan puntos; quien tenga el mayor número de éstos es proclamado campeón del mundo; lo mismo ocurre para la copa de constructores o scuderias.

Los principales destinos de competición son pistas en Europa, Brasil, Canadá y Estados Unidos, siendo el más famoso y glamuroso por la llegada de celebridades, el gran premio de Mónaco. En recientes años se han inaugurado encuentros en lugares exóticos como Bahrein, Malasia, China y Turquía. Bernie tiene dentro de sus planes incluir destinos en Singapur, Rusia, India, en las calles de París y una carrera de noche.

Actualmente, hay 11 scuderias: McLaren Mercedes, Ferrari, BMW Sauber, Renault, Honda, Toyota, Williams, Red Bull, Toro Rosso, Super Aguri y Spyker; cada una de las cuales tiene dos autos con su respectivo piloto de carrera compitiendo en cada Grand Prix; cuentan además con un auto de repuesto llamado “muleto”. También llevan pilotos de pruebas y un ejército de ingenieros, mecánicos, personal médico, relacionistas públicos, directores técnicos, especialistas en neumáticos, en combustibles y hasta personal de cocina. Los “top teams” tienen en total más de 600 empleados en sus fábricas y en las pistas, con un nada despreciable presupuesto anual que ronda los 400 millones de dólares.

El piloto más exitoso de todos los tiempos y quien se retiró en el 2006, a los 37 años de edad, es el alemán Michael Schumacher, quien durante sus 16 temporadas de carreras obtuvo siete títulos mundiales. El actual líder es el español Fernando Alonso, quien además ostenta el récord como el campeón más joven en la historia, con tan solo 24 años. El 2007 trae una nueva generación de jóvenes y talentosos pilotos, tales como el inglés Lewis Hamilton, quien fuese reclutado por Ron Dennis, presidente del equipo McLaren, cuando aún era un adolescente; además de su calidad al volante, es el primer competidor de raza negra en la F1.

La Fórmula 1 es un millonario negocio, que no sólo relaciona publicidad, tecnología y emociones, sino que además desarrolla los conceptos técnicos que posteriormente se aplicarán a nuestros autos particulares. En Panamá, cada año crecen los fanáticos de este excitante deporte, quienes siguen atentamente los duelos en cada domingo de carrera.

Datos curiosos

• Un motor de F1 tiene a sus pistones subiendo y bajando 19,000 veces por minuto, en comparación, los autos de calle promedio giran cerca de 3,000.
• Las máquinas propulsoras de estos monoplazas están hechas para durar sólo dos carreras y producen más de 700 caballos de fuerza. Tienen cerca de cinco mil partes mecánicas.
• Los autos cuentan con tecnología electrónica de control de tracción y caja de siete cambios semiautomática, misma que el piloto acciona desde el timón.
• Siempre que un coche de Grand Prix está en pista, los ingenieros se comunican con el piloto y analizan todo tipo de data técnica que se transmite a las computadoras en los pits (garaje de servicio de cada equipo), la llamada telemetría.
• Para el futuro, la F1 se tornará más ecológica, como por ejemplo, adoptarán combustibles con porcentaje de residuos orgánicos.
• El timón de estos coches es toda una computadora de controles, que cuesta cerca de 25,000 dólares.
• Los autos están construidos con fibra de carbono, material de alta resistencia y de muy bajo peso.
• Una rueda de estos vehículos da cerca de 50 vueltas en un segundo durante la carrera.
• Hay en esencia tres tipos de neumáticos: Los de seco o “slicks” con cuatro ranuras en su superficie, los de pista húmeda o intermedios y los de lluvia con surcos para disipar el agua y permitir el desplazamiento del auto en pista mojada. En la construcción de estos cauchos para carrera, existe una alta tecnología y es parte de la estrategia de carrera de cada equipo, el elegir correctamente el compuesto que mejor se adapta a la pista.
• En los circuitos modernos, un vehículo de esta categoría desarrolla en recta más de 350 kilómetros por hora, dependiendo del trazado y condiciones.
• Con la cantidad de aditamentos aerodinámicos, un moderno auto de F1 podría viajar boca abajo y mantenerse adherido a un techo como su pista, sin caerse al viajar a una velocidad mínima de 160 Km/h.
• En competencia, un piloto debe soportar sobre su cuerpo, principalmente en su cuello y cabeza, fuerzas hasta 5 “G”, lo que significa que recibe una presión cercana a cinco veces la fuerza de gravedad.

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Elías Cedeño