Historias Humanas

Una panameña… con el lente hacia la Tierra

Un día en la vida de Erika Podest no es nada común. Desde una perspectiva diferente, nos abre una ventana a lo que hace y desde dónde lo hace.

A través de avanzados satélites, la NASA nos mantiene informados de lo que pasa con nuestro clima, los cambios del ambiente y todo tipo de fenómenos relacionados con la vida en la Tierra.

Cuando hablamos de la NASA, la mayoría nos imaginamos el lente de un telescopio o satélite apuntando hacia el espacio. Pero el espacio no es lo único que estudia esta organización, y Erika Podest Cardoze, panameña de nacimiento, ha dedicado su carrera a estudiar con el lente al revés, desde el espacio hacia la Tierra.

 Desde hace diez años Erika Podest, ingeniera panameña doctorada en Física Aplicada, estudia y monitorea la Tierra desde el Jet Propulsion Laboratory (JPL), ubicado en Pasadena, California.

Desde la creación de la NASA, casi cincuenta años atrás, esta agencia ha liderado detallados estudios espaciales de nuestro planeta, explorando, descubriendo y entendiendo el mundo en el que vivimos desde el espacio, por medio de algunos de los más avanzados satélites alguna vez construidos para observar la Tierra. Para nuestra compatriota Erika Podest, esto no es nada nuevo. Su día a día transcurre rodeado de cápsulas espaciales, robots, mapas satelitales y la más alta tecnología. Ella se dedica a estudiar la Tierra por medio de imágenes satelitales desde el Jet Propulsion Laboratory (JPL) de la NASA, ubicado en Pasadena, California, desde donde observa y monitorea los procesos globales y cómo éstos influyen en el medio ambiente, especialmente en los cambios climáticos.


Aventurera de nacimiento

Apasionada por la naturaleza desde que era una niña, Erika se crió en un hogar de madre panameña y padre austriaco. “Mi amor por la naturaleza lo heredé de mi papá. Siempre estábamos en alguna actividad al aire libre, ya fuese ir a Taboga, de pesca al lago Gatún, a acampar, de buceo o a la playa, cualquier actividad pero todas relacionadas con el medio ambiente”.

Durante sus estudios universitarios, Erika obtuvo su licencia privada de aviación y en uno de sus vuelos, mientras tomaba fotografías en el aire, su fascinación por el medio ambiente y el planeta, especialmente aquello que no logramos ver a diario, la llevaron a emprender una carrera en la que ha logrado, luego de mucho esfuerzo, estudios y perseverancia, “trabajar para influir positivamente en nuestro mundo”.

 Cualquier preparativo en la NASA es complejo, desde colocar un satélite en órbita para estudiar la Tierra hasta preparar una expedición al espacio. Las misiones usualmente son coordinadas desde varios centros, donde especialistas de diversas áreas, siguiendo rigurosos controles y procedimientos, trabajan minuciosamente en cada detalle.

Con el lente hacia el espacio
Erika Podest culminó sus estudios de Ingeniería Eléctrica en Embry-Riddle Aeronautical University en Prescott, Arizona, para luego continuar con su maestría y doctorado en Física Aplicada, enfocada en la observación de la Tierra por medio de satélites, en la Universidad de Dundee, Escocia. Trabajó en Viena, Austria, para la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en el Departamento de Asuntos del Espacio Ultraterrestre; y, desde hace ya 10 años, se dedica al estudio y monitoreo de la Tierra por medio de satélites en la NASA.

El centro donde trabaja se destaca por haber enviado satélites a todos los planetas de nuestro sistema solar. Las misiones más reconocidas en los últimos años han sido enviadas a Marte, tal como el Pathfinder, en 1997, y los Mars Exploration Rovers, en 2004, con sus dos vehículos todoterreno (Rovers) llamados Spirit y Opportunity. En la actualidad, mantienen 11 misiones en ejecución a otros planetas y tres misiones de enfoque astronómico. Además, se centran en estudios de la Tierra con más de quince distintos satélites en órbita alrededor de nuestro planeta recopilando información y estudiando la interrelación de los procesos oceanográficos, atmosféricos y terrestres; y se calcula que en los próximos 10 años tendrán 12 nuevos satélites en órbita.

Erika, específicamente, se enfoca en la cobertura terrestre con aquellos satélites que le permiten observar y monitorear áreas extensas y remotas para así entender los procesos globales. De esta manera, puede identificar impactos que cambien o influyan en el ambiente, tales como: efectos del calentamiento global en la vegetación, en el descongelamiento de los glaciares y de los suelos permanentemente congelados, en los humedales a nivel global y en los recursos hídricos, entre otros. Todos estos procesos son conjuntamente trabajados con diversas organizaciones nacionales e internacionales tales como universidades, agencias espaciales e institutos. “Esta alta tecnología utilizada para el estudio de la Tierra ha revolucionado el entendimiento de los procesos globales”, nos cuenta.

 Vista espectacular de la superficie de Marte tomada desde la cámara del Spirit, donde se aprecia el sitio de aterrizaje y una porción de sus paneles solares. Este fue uno de los dos todoterrenos que, en el año 2004, visitaron dicho planeta dentro de la misión Mars Exploration Rovers.

 

Entre las actividades que desempeña actualmente está la misión SMAP (Soil Moisture Active Passive radar) que consiste en colocar un satélite en órbita en el año 2012, el cual detectará la humedad de los suelos de nuestro planeta. “La importancia de esta misión será la de predecir con mayor definición la producción agropecuaria, el clima y el tiempo atmosférico; esto nos ayudará a detectar las áreas propensas a inundaciones, derrumbes y sequías. Además, incursionaremos en el campo de la salud humana para definir áreas propensas a enfermedades transmitidas por mosquitos”, explica Erika, quien ha sido vocera de proyectos de JPL en programas como CNN en español, Telemundo y Univisión.


Panamá desde un punto de vista satelital

Con la ventaja de poder ver el mundo desde otra perspectiva, Erika nos brindó su visión de Panamá. “He tenido la oportunidad de vivir y visitar diferentes lugares del mundo, como Alaska, Rusia, Brasil y Europa. Cada uno tiene bellezas especiales. Sin embargo, Panamá, por su espectacular naturaleza y diversidad cultural, es definitivamente mi preferido. Conozco a mi país de costa a costa y de frontera a frontera, y debo decir que debemos tratar de conservar esta maravillosa naturaleza”, nos comenta Erika.

Su mayor preocupación es el calentamiento global y específicamente sus efectos en los recursos hídricos. “Panamá no está ajeno a las repercusiones ambientales que hoy estamos viviendo. Somos un país rodeado de mares y costas, y estamos sujetos a inundaciones y pérdidas de hábitats”, agregó. Sin embargo, no escatima en predecir que Panamá podría llegar a ser un país modelo para el mundo en la conservación del medio ambiente, por su baja densidad de población y abundantes recursos naturales.

¿Qué podemos hacer? “Educarnos”, contestó, “para lograr que las personas tomen conciencia y hagan cambios a nivel personal y de grupo”, ya que es imprescindible la intervención humana para prever y minimizar sus efectos.

Estos consejos vienen de quien, día a día, estudia estos y otros tantos fenómenos a través de un lente distinto, superior y muy especializado, en una de las más reconocidas agencias de investigación, cuya información sobre el medio ambiente es utilizada por organismos y países alrededor del mundo. Podríamos decir que Erika nos da una perspectiva inusual, tan distante como la vista captada por un satélite, y tan cercana como la de alguien que ama a Panamá.

Imagen que escenifica la presencia del Rover en Marte, vehículo que funciona como un geólogo robótico equipado para realizar extensos análisis y que fue provisto con cinco instrumentos científicos que le permitían buscar evidencia de agua líquida en el planeta.

Fotos:
© Reto Stockli, NASA Earth Observatory
© Cortesía de la autora
© NASA / Kennedy Space Center
© NASA / JPL / Cornell
© NASA / JPL

Artículo anterior

Aquellas inigualables residencias canaleras…

Próximo artículo

Una mano amiga en la enfermedad

Ana Matilde Icaza H.