Cuerpo y Alma

Sembrando semillas de liderazgo en nuestros hijos

No importa qué edades tengan, nos gustaría que nuestros hijos e hijas fueran líderes hoy y en el futuro. Y no es una mala idea… Es sabido que los ingredientes que conforman el liderazgo constituyen una barrera de protección psicológica y emocional que tiende a inmunizarlos de contagios sociales negativos.

Los niños se transformarán en líderes poco a poco, según su personalidad; no se les puede forzar a ello. El ejercicio de habilidades como el autodominio, la perseverancia, la inteligencia emocional y la sensación de que pueden lograr sus metas los preparará. Investigaciones de especialistas como Urie Bronfenbrenner refieren que los niños desarrollan habilidades de liderazgo en tanto reciban atención solícita, guía y estímulo de los adultos que los aman y en quienes ellos confían.

El basquetbol y las “canastas” de esperanza

Austin Gutwein era un niño común y corriente de 9 años de edad, cuya única ilusión era poder entrar en el equipo de basquetbol y ser un gran anotador. No lo logró porque no tenía suficiente habilidad física. Sin entenderlo mucho, decidió redirigir sus energías hacia otra meta. Tenía un amigo por correspondencia en África y se interesó en ese continente. Aprendió sobre los quince millones de huérfanos que había allá producto de la epidemia de SIDA y pensó que podía recoger algunas donaciones. Organizó un maratón en donde sus compañeros hacían una donación por encestar, mientras encestaban pelotas de basquetbol en un aro.

Los ingredientes del liderazgo:

Como Austin, las cualidades de los niños con liderazgo son:

1) Autodominio, pasión y autodisciplina: Evalúan intuitivamente sus capacidades y dirigen sus energías hacia el logro de metas posibles que los apasionan.

2) Habilidad de comunicación: Expresan sus puntos de vista de una manera clara y confiada. Su interés y motivación los ayuda a escuchar bien a las personas.

3) Trabajo en equipo y colaboración: Como lo hizo Austin, los líderes saben sumar esfuerzos y trabajar con otros para lograr una meta.

4) Planeamiento de tareas en el tiempo: El desarrollo de actividades planeadas, sencillas o complejas, estimula el dominio personal y capacidad para hacer las cosas.

5) Negociación: Balancear los intereses personales con los intereses de otras personas es una habilidad básica que puede estimularse desde la niñez.

Cinco ideas para desarrollar semillas del liderazgo en nuestros hijos:

1) Usa el poder de las palabras: Dedica tiempo a conversar sobre temas de interés para ellos: escucha lo que tienen que decir. Enfócate en sus opiniones, pensamientos y sentimientos, y procura tener intercambios productivos en las conversaciones.

2) Estimula la empatía en tus hijos: Apóyalos a que aprendan a pensar y tratar de entender realmente a las otras personas. Preguntas como: ¿Cómo se habrá sentido X cuando eso pasó…? O: “¿Qué habrá estado pensando cuando hizo eso?”, estimulan la empatía.

3) Estimula el sentido de “agencia”: “Agencia” es la combinación de ingenio, creatividad y persistencia que tiene una persona que logra que las cosas ocurran, aun cuando el camino no parecía claro. Estimulemos a nuestros hijos a hacer las cosas por ellos mismos, permitiéndoles resolver algunos problemas y situaciones, y apoyándolos para que perseveren hasta el final.

4) Recompensa la organización y la planificación: Apoya a tus hijos a desarrollar una visión realista de los tiempos que demoran las actividades que realizan. Ayúdalos a valorar y a administrar los recursos económicos con que cuentan. Asígnales una mesada. Guíalos para que administren los minutos en su celular.

5) Apoya la independencia: Ayuda a tus hijos a pensar por sí mismos: escucha sus puntos de vista, cuestiona con serenidad sus opiniones, permite que tomen ciertas decisiones, apoya su identidad como personas independientes, dignas de ser oídas y con opiniones valiosas.

En el corazón de nuestros hijos van sembradas las semillas del liderazgo. El que germinen o no depende de muchos factores. Pero pocos son tan importantes como nuestro apoyo y nuestro ejemplo.

Artículo anterior

Rompiendo mitos sobre comida saludable

Próximo artículo

La revolución será ‘twiteada’

Carlos A. Leiro P.