Decoración

Sencilla, cálida y realmente hermosa

Las áreas montañosas son siempre atractivas por su agradable clima, por el movimiento que ofrece la quebrada topografía del paisaje, al igual que por el verdor proveniente de la tupida vegetación propia de estas regiones. Esto, que llama la atención de propios y extraños, hace del interior de nuestro país un sitio privilegiado.

Si le sumamos el sabor de los pequeños pueblos donde todavía se conservan los panaderos artesanales, el mercado donde a diario llegan vegetales y frutas frescas, un hermoso terreno y los recuerdos de los veranos durante su niñez, es fácil comprender por qué esta panameña, pese a no vivir en nuestro país desde hace muchos años, decidió junto a su esposo, de origen inglés, tener una segunda residencia donde pasar largas temporadas de descanso, al estar ambos semirretirados luego de una exitosa vida profesional, mientras residen permanentemente en Londres.

Para el diseño de la residencia contrataron al arquitecto Gustavo Arango, quien enseguida captó y pudo interpretar sus gustos y necesidades excelentemente, creándose entre la pareja y Arango una magnífica relación de trabajo. “Queríamos que el estilo arquitectónico fuera diferente, moderno, de líneas limpias, muy bien iluminado, con grandes ventanales para disfrutar de la maravillosa vista del entorno que rodea la propiedad, y que el jardín externo diera la sensación de incorporarse a las diferentes habitaciones, incluso en la cocina, ya que pasamos mucho tiempo allí, puesto que nos encanta cocinar y probar nuevas recetas. También deseábamos que los materiales de los acabados fueran sencillos y de fácil mantenimiento, sin olvidar que la casa debía ofrecer calidez y que sus estancias fueran muy agradables y acogedoras. Fue Gustavo el de la idea de usar materiales naturales, madera, piedra y tonalidades neutrales los que proveerían warmth”, nos comenta ella.

Terraza

En la terraza, varios tragaluces y un doble alero son parte del diseño arquitectónico de la residencia.

En la entrada principal, luego de atravesar unas hermosas puertas de hierro diseñadas por la dueña de la residencia, nos recibe un bello jardín de heliconias y un puente a través del cual se ingresa al vestíbulo principal.

Cabe señalar que el excelente diseño realizado por Arango le valió ser galardonado con el máximo premio de arquitectura en el continente americano, otorgado por el International Residencial Property Awards –asociación de renombre internacional– y auspiciado por Bloomberg, The New York Times y el fabricante de acabados para baños y cocinas Kohler, entre otros, quienes a través de este premio determinan las mejores propiedades y bienes raíces alrededor del mundo.

Ya adentrándonos en la descripción misma de la propiedad, se hace evidente que se trata de un sitio especial cuando dos grandes portones de hierro nos reciben luego de atravesar una pequeña callejuela empedrada. Somos guiados al interior del predio por un suave sendero flanqueado por arbustos y grandes árboles que ofrecen un agradable ambiente de claros y oscuros gracias a los rayos de sol que se filtran entre las hojas, para entonces descubrir esta edificación adecuadamente integrada a su entorno, con largos aleros y grandes ventanales colocados de forma ordenada para permitir el acceso de luz a todas las estancias.

Entrada principal

En la entrada principal, luego de atravesar unas hermosas puertas de hierro diseñadas por la dueña de la residencia, nos recibe un bello jardín de heliconias y un puente a través del cual se ingresa al vestíbulo principal.

Accedemos a la residencia por un puente, que da la sensación de estar suspendido sobre un pequeño estanque, donde escuchamos el agradable sonido que genera el agua en movimiento. Un alero transparente protege al visitante de la lluvia permitiéndole, además, disfrutar del paisaje y del espectacular jardín de heliconias de vibrantes rojos y amarillos que dan vida al área.

En la entrada principal distinguimos grandes puertas de madera de roble de tono rubio que se funden de manera agradable con las paredes revestidas en piedra volcánica, tallada en forma de lajas por laboriosos artesanos locales que las van encajando como si de armar un enorme rompecabezas se tratara, manteniendo un impecable balance en sus formas y tonalidades. “Todas estas piedras fueron sacadas de la propiedad”, nos comenta la dueña.

La quebrada topografía del terreno fue aprovechada por el Arq. Arango para lograr diferentes niveles en la arquitectura de la residencia, a la que nos adentramos por un amplio y bien iluminado pasillo tipo galería que sirve de área de distribución de la vivienda.

Desde este punto algo elevado podemos apreciar casi por completo el ordenamiento interior: hacia abajo, el área social, y a la izquierda, una transparente escalera que da la sensación de flotar en el espacio nos dirige a la habitación principal y, junto al gran ventanal que da a la terraza, sobre la sala, un corredor transparente sirve para comunicar las recámaras entre sí.

Aquí distinguimos todos los acabados, hábilmente escogidos por el arquitecto Arango para lograr calidez en los ambientes, manteniéndose su uniformidad en todas las estancias de la residencia por solicitud de los propietarios. De Italia fueron importadas las grandes losetas en tonos grises que cubren los pisos; los cielos están revestidos en anchos tablones de madera del sur de Estados Unidos llamada southern pine y preparada para nuestro clima tropical; y en todas las puertas y demás acabados de madera fue utilizado roble nacional. La piedra volcánica de la región, con agradables tonos grises y rosados muy tenues, cubren gran parte de los altos muros.

Espaciosas gradas, flanqueadas por maceteros, nos dirigen al salón de estar creando de manera natural los diferentes ambientes de esta área. A un lado está la sala, muy balanceada y agradable, formada por un sofá tapizado en crema muy claro y por dos sillones estilo escandinavo de madera blonda. La mesa central mantiene el tono claro de la madera, por lo que el toque de color lo ofrece una alfombra india, adquirida en Londres. “Desde hace varios años hemos estado coleccionando muebles y cerámica escandinavos de mitad del siglo 20, que me encantan por sus líneas muy simples”, nos cuenta ella.

Opuesto a la sala está el comedor. Una mesa, también de estilo escandinavo, está rodeada por modernas sillas en un atrevido color mostaza que se integran perfectamente, formando un conjunto atractivo y liviano. Al respecto, su propietaria nos explica: “Estas sillas son italianas, las encargué desde Panamá, pero como aquí no tenían los tonos que buscaba, me enviaron a Londres pequeñas muestras… nos encantaron”.

Dos grandes puertas corredizas nos dirigen a la ordenada y bien equipada cocina, que mantiene la simplicidad propia del diseño, ya que a ambos les encanta cocinar y pasan largos ratos preparando platos especiales, ya sean para ellos o para compartir con familiares y amigos.

Una transparente cortina de vidrio separa la sala de la gran terraza cubierta. Impresionante resulta la altura de esta área, donde los altos cielos revestidos en madera de southern pine presentan dos enormes tragaluces que filtran los rayos del sol y permiten la creación de dos jardines interiores. Un alero de cristal, suspendido a media altura para proteger a la terraza de las fuertes lluvias, permite que se mantenga la transparencia y claridad en el ambiente.

Es en esta terraza donde los propietarios disfrutan del mobiliario más especial para ellos. “Estos muebles tienen más de 45 años, eran de mis padres, estuvieron en nuestra casa en Panamá desde que yo era pequeña, por lo que me hacía mucha ilusión volverlos a tener conmigo, solo hubo que hacer tapices nuevos y las molas de los cojines decorativos las compré en los años ’70, al irme a estudiar a los Estados Unidos; luego quedaron olvidados hasta ahora que decidimos utilizarlos nuevamente”, nos refiere ella.

De manera casi inadvertida, a un lado de la terraza, ha sido dispuesta una pequeña piscina temperada de tipo sin fin, que por lo abierto del área se siente integrada al jardín estando en el área techada, pero que recibe luz solar por un enorme tragaluz abierto colocado exactamente sobre la alberca. La vista que se percibe desde este punto parece haber sido sacada de una postal.

Escalera

Una escalera flotante con pasos sueltos de madera nos dirige hacia el área familiar donde está dispuesta la habitación principal, con un magnífico baño y un pequeño gimnasio. Los muebles utilizados son de líneas muy simples.

Nos dirigimos al espléndido y bien mantenido jardín por unas escaleras de piedra, también extraídas de la propiedad, y nuevamente percibimos un sentimiento de balance y buen gusto. “Yo paso horas caminando el jardín, podando, limpiando y pensando qué otra especie puedo plantar, teniendo siempre en cuenta que no queremos recargarlo, ya que ese no es mi estilo”, nos comenta.

Continuamos hasta el fondo para poder apreciar por completo la fachada posterior, de gran sobriedad y elegancia, desde donde observamos los largos aleros, revestidos en madera, que se proyectan hacia fuera como protección del intenso sol del verano y de las fuertes lluvias del invierno. Varios tragaluces han sido colocados estratégicamente para permitir el paso de luz a los interiores y aligerar las cubiertas. Las altas paredes de piedra salen en módulos ofreciendo un movimiento controlado e, integrándolas al entorno, grandes ventanales han sido colocados de manera ordenada creando un conjunto sereno.

Regresamos al interior para, por la escalera flotante con pasos sueltos en madera, subir al área familiar. Aquí está dispuesta la habitación principal, con un magnífico baño y un pequeño gimnasio, todos con una increíble vista. Igual que en el resto de la casa, se mantiene la uniformidad en los materiales usados en los revestimientos de cielos, paredes y pisos, ofreciendo elegancia y carácter. Seguimos por el puente suspendido y se hace muy entretenido, ya que desde este punto se aprecia toda la parte social, hacia abajo, y al otro lado se aprecia la vista en todo su esplendor. El área de las habitaciones secundarias, todas con sus baños e increíbles vistas, también mantienen los mismos materiales para estos.

La arquitectura de esta residencia es tan interesante que son pocos los adornos que se perciben en las áreas sociales, únicamente en las habitaciones han sido utilizados elementos decorativos para adornar las estancias. “Sencillez, sencillez es nuestro estilo y los acabados y la naturaleza del entorno han hecho de esta propiedad un lugar en el que pasamos momentos de tranquilidad y mucha paz”, concluye su orgullosa propietaria.

Fotos:
Silvia Grünhut, Space 67

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Vickie de Dahlgren

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