Historia

¿Recuerdan las bases militares?

Se trataba de espacios con un alto valor económico por su ubicación e infraestructura. Había que sumar esta área restringida al desarrollo del país de la manera más adecuada. Hoy examinamos lo que ha pasado con esta parte de nuestro territorio nacional.

Amador fue una de las primeras bases militares en revertir. En ella, por su privilegiada ubicación, en la salida del Pacífico del Canal de Panamá, se ubica una diversidad de espacios comerciales dedicados al turismo.

Pocos recuerdan las garitas, nada queda ya de los pelotones de soldados trotando mientras coreaban frases en inglés, ni tienen sentido las historias de vendedores ambulantes que cargaban bolsas de papel manila repletas de comestibles norteamericanos al grito de “comisariato”. Es una realidad que lo vivido hace más de tres décadas, y que fue el diario vivir de varias generaciones, hoy es solo un recuerdo e incluso una novedad para quienes no experimentaron esta presencia en nuestro país.

Las bases militares norteamericanas fueron establecidas en Panamá a inicios del siglo XX para garantizar la seguridad de la recién construida vía interoceánica y se mantuvieron vigentes hasta la firma de los tratados Torrijos-Carter en 1977, que establecían que todos los territorios, tanto militares como civiles que estaban bajo la jurisdicción de Estados Unidos, revertirían a Panamá, de forma gradual hasta el año 2000.

El edificio 10 del Fuerte Gulick albergó la Escuela de las Américas, de inteligencia militar. Actualmente alberga el hotel Meliá Panamá Canal.

Sobre su futuro ni siquiera hubo discusión. Pasarían a manos del ejército panameño. Era el paso más lógico para seguir cumpliendo el mismo fin para el que fueron creadas. Sin embargo, a mediados de la década de los años 80, los problemas políticos entre Estados Unidos y Panamá crecían y esta tensión terminó con una intervención militar por parte de Estados Unidos el 20 de diciembre de 1989. La llamada invasión estadounidense traería grandes cambios en nuestro país, uno de ellos, la disolución de la milicia panameña y, con ello, nuevos usos para estas áreas: unas 13 bases y diversas instalaciones militares con características muy específicas.

Luego de innumerables discusiones sobre posibles alternativas para el uso adecuado de estos territorios, que sumaban más de 80 mil hectáreas, en 1993 se procedió a formalizar este esfuerzo mediante la creación de la Autoridad de la Región Interoceánica. Se estableció un plan general de uso, conservación y desarrollo del área del Canal, aprobado mediante la ley 21 de 2 de julio de 1997 y, en el año 2000, el Ministerio de Vivienda aprobó las normas especiales para mantener el carácter de ciudad jardín en la Región Interoceánica, formato en el cual las áreas residenciales, comerciales, industriales, turísticas, administrativas, de transporte y los espacios verdes se conjugarían de forma armoniosa y dinámica, como un modelo de desarrollo que sería el principal atractivo para quienes buscaban establecerse dentro de una antigua base militar.

Tras casi 35 años de las primeras reversiones y veinte de haberse iniciado formalmente el proceso de reordenamiento de estas áreas, la Zona del Canal y las antiguas bases militares hoy muestran otra cara. ¿Qué ha pasado con estos territorios, que poco a poco fueron ondeando la bandera nacional?

Instalaciones del Business Park, una de las primeras etapas de Panamá Pacífico.

Un paseo por lo que fue y lo que es
No todas las instalaciones contaban con las mismas características pues tenían diferentes usos: sitios de defensa, áreas de coordinación militar que incluían entrenamiento y hospedaje, así como instalaciones especiales como hospitales, clínicas, comisariatos, escuelas y bodegas.

Un recorrido por las antiguas bases militares nos lleva a comprender mejor lo que ha sido de ellas. Las dos bases que protegían el lado pacífico del Canal, Fuerte Amador y Fuerte Grant -conformado por las islas Naos, Perico y Flamenco-, se han utilizado prácticamente en su totalidad con fines turísticos: restaurantes, marinas, un puerto de cruceros, comercios, instalaciones científicas, un centro de convenciones y el Biomuseo. Pero Amador no ha sido desarrollado en su totalidad y algunas instalaciones en ruinas esperan por un futuro.

A la base aérea de Albrook fue mudado el Aeropuerto Marcos A. Gelabert, diversas oficinas estatales y también se establecieron centros comerciales y viviendas.

En el Atlántico, en el Fuerte Gulick, llamado posteriormente Fuerte Espinar, estaba establecida la Escuela de las Américas, de inteligencia militar, y luego de la reversión parte de sus instalaciones se convirtieron en el hotel Meliá Panamá Canal.

…la reversión de territorios, bien aprovechados, puede ser exitoso aunque sus usos sean muy distintos.

El Fuerte Sherman, espacio al que se le ha visto potencial turístico, aún no ha encontrado compradores interesados.

En la Estación Naval de Rodman, ubicada en la salida pacífica del Canal, se ubica actualmente la Base Naval Vasco Núñez de Balboa; sin embargo, la mayor parte de su territorio e instalaciones no está en uso. En la isla Galeta, que albergaba un centro de inteligencia y comunicaciones militares al este de la ciudad de Colón, sigue funcionando el Laboratorio Marino de Galeta, un centro científico y de enseñanza del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales.

En las áreas de Kobbe y Farfán, a orillas del Pacífico, se han construido grandes hoteles.

En Fuerte Davis, ubicado en el Atlántico, hay un complejo de viviendas y se proyecta la construcción de la Ciudad Deportiva de Colón.

Por último, espacios utilizados como polígonos de tiro (Balboa, Nuevo Emperador y Piña) no han recibido uso pues jamás fueron limpiados. La principal queja de algunos sectores es que estos espacios no se han aprovechado plenamente ya que para ellos no se ha establecido un plan de desarrollo. Además, se depende de la situación del mercado y de los recursos que el Estado pueda ofrecer, que no son muchos.

Dentro de la diversidad de espacios y proyectos establecidos en las antiguas bases militares existen dos proyectos con objetivos diferentes pero con algo en común que vale la pena recalcar: una excelente planificación a largo plazo. Lo que se ha hecho en las antiguas bases de Howard y Clayton demuestra cómo la reversión de territorios, bien aprovechada, puede ser exitosa aunque sus usos sean muy distintos. El edificio 10 del Fuerte Gulick albergó la Escuela de las Américas, de inteligencia militar. Actualmente alberga el hotel Meliá Panamá Canal …la reversión de territorios, bien aprovechados, puede ser exitoso aunque sus usos sean muy distintos.

La antigua base aérea de Howard poseía dos búnkers, espacio que Panamá Pacífico proyecta utilizar para presentar eventos culturales y artísticos.

La antigua base de Howard es ahora una zona económica especial
Con la asesoría del Banco Mundial, en conjunto con otras organizaciones especializadas en el aprovechamiento de la infraestructura, años atrás se le recomendó al gobierno el establecimiento de una zona económica especial al estilo de lo que se había hecho en China y en India, un área donde flexibilizarían ciertas leyes para atraer inversión.

“Ellos estudiaron las debilidades y fortalezas de Panamá como país de atracción de inversiones: leyes laborales, incentivos fiscales para producciones de alto valor añadido, para logística, para toda una serie de cosas. Y ese paquete de ley, más el servicio que damos aquí, hace que los inversionistas se sientan cómodos de venir a Panamá. No es que hemos creado el desarrollo que hay en Panamá hoy, pero hemos sido una parte importante de esa apertura de país. Y eso se ha creado con los activos de la antigua base que se están usando para bien”, indica Henry Kardonski, gerente general de London & Regional, administradores de Panamá Pacífico en la antigua base aérea de Howard, revertida en 1999.

Como resultado del estudio realizado por el Banco Mundial, se estableció la necesidad de crear un plan maestro de desarrollo a 40 años que considerara el avance en zonas anteriormente desarrolladas y la conservación de 380 hectáreas de áreas verdes.

“Desarrollar dentro del concepto de preservación es el mantra del proyecto”, afirma Kardonski. No obstante, por la extensión del área es posible el establecimiento de un proyecto mixto que incluye industrias de valor agregado, viviendas de alto valor, oficinas, centros comerciales y áreas verdes. En el área ya funcionan centros de almacenaje, empresas dedicadas a la fabricación y ensamblaje de chips de computadoras e, igualmente, restaurantes y diversos negocios. Panamá Pacífico será una nueva ciudad, con todo lo que esto involucra, y se está desarrollando de manera ordenada y planificada.

Cada búnker ofrece amplios espacios en su interior, dignos de ser utilizados por las comunidades que formarán parte de Panamá Pacífico.

¿Cabe la preservación histórica en un proyecto con estas cualidades? La respuesta la ofreció un estudio solicitado a una firma multidisciplinaria de ingeniería sobre las estructuras existentes y la respuesta fue: “Si vas a desarrollar la ciudad del futuro, no lo vas a hacer dentro de la preservación de los edificios originales de la base; sin embargo, eso no quiere decir que no se analice qué edificios aquí tienen un valor histórico”, dice Kardonski.

De hecho, la piscina olímpica con que contaba la base se mantiene en funcionamiento y forma parte de un nuevo gimnasio. Se contempla crear en los búnkers de la base espacios artísticos, que funcionen como galerías de arte y lugar de recepciones. Los “marching grounds”, sitio donde marchaban las tropas, se convertirán en el parque central de la zona. Por último, se contempla la creación de un pequeño museo en una de las casas destinadas a los oficiales de mayor rango. Pero para que esto se lleve a cabo falta tiempo. El desarrollo del área se inició con la infraestructura, instalaciones eléctricas, alcantarillados y vías de acceso, y continuará con nuevas edificaciones por muchos años más.

Fundación con fines académicos y humanísticos
Muchos se miraron incrédulos cuando se planteó la creación de “un complejo internacional que favorezca la colaboración entre centros de investigación, universidades, empresas y organismos internacionales y que contribuya a poner el conocimiento científico, tecnológico y humanístico al servicio del desarrollo de Panamá y su entorno regional”, pero los resultados no han defraudado. En la Ciudad del Saber, asentada en 120 hectáreas de la base de Clayton, se han establecido importantes centros académicos, de investigación y numerosas oficinas regionales de organismos internacionales.

Edificio principal de la Ciudad del Saber, antiguo cuartel general del Comando Sur.

“Hemos ido trabajando con una visión. Un sueño de hacer de este lugar más que un sitio de oficinas y poder hacer un tejido comunitario que les permita a las personas que trabajan, viven o nos visitan, relacionarse de una manera sostenible, no solo en lo ambiental, sino en lo económico y social, dentro de nuestra propiedad”, dice el ingeniero Tomás Paredes, director de Infraestructuras y Servicios de la Fundación Ciudad del Saber. Tomando en cuenta estos elementos, la Fundación estableció un plan maestro de desarrollo urbano haciendo énfasis en la planificación y en el mantenimiento. En él se hizo una consideración importante al tema histórico, claro, evaluando su sostenibilidad. La realidad económica hizo que se proyectaran dos planes de acción: el establecimiento de nuevas edificaciones y la renovación de las edificaciones actuales.

La casa número 173, construida en 1922 y ocupada por el comandante del Fuerte Clayton, es un clásico ejemplo de la llamada arquitectura canalera. En la actualidad, ha sido completamente restaurada y en ella funciona el Centro de Interpretación de la Ciudad del Saber, que ofrece información histórica sobre la antigua instalación militar.

Dignos de conservar se consideraron los edificios alrededor del parque de los lagos (barracas), últimos edificios en ser construidos en la base. Otros edificios de importante valor son el Teatro Ateneo, el edificio que alberga la guardería de Balboa Academy y un área residencial con dúplex de dos niveles de arquitectura zoneíta.

También se identificó el espacio más antiguo de la base, con una hilera de casas originales de 1920, entre ellas la casa del primer comandante de la base, con el número 173, donde se ha establecido un Centro de Interpretación que vale la pena visitar, no solo porque la sala y el comedor de la casa son un recurso interpretativo que permite al visitante detallar cómo sería una casa zoneíta de la década de 1920, incluyendo su mobiliario y decoración, sino porque contiene una exhibición de 60 m2 diseñada por Reiner Rodríguez, quien también creó el Centro de Visitantes de Panamá Viejo.

La exhibición está dividida en espacios históricos que van desde la construcción de la base militar hasta el día de hoy y cuenta con material de apoyo como imágenes, videos y audioguías. La exhibición y los espacios recreados estarán abiertos al público a partir del mes de agosto, mientras que una sala de recursos con su documentación y una sala multiusos se preparan para el próximo año. Con la preservación de este espacio, el público podrá “venir aquí y ver lo que existió y saber cómo era la base militar”, dice Paredes. “Uno de los objetivos de nuestra estrategia cultural es educar, sensibilizar al público tanto nacional como internacional sobre el valor histórico, arquitectónico, urbanístico y paisajístico”, añade Eduardo Araujo, gerente de Asuntos Culturales de la Ciudad del Saber.

Otras edificaciones que han sido modificadas a lo largo del tiempo o que tienen un avanzado deterioro serán demolidas para construir estructuras nuevas sobre las mismas huellas.

El plan maestro de la Ciudad del Saber arrancó en el 2007, lleva cinco años y está proyectado para unos 30 años. “No están escritos en piedra, se harán ajustes de ser necesario. Lo importante es tener un marco de referencia que te permita evaluar cómo estás. El problema es cuando se improvisa”, concluye Paredes.

Preservar o no preservar. He ahí el dilema Mientras algunos panameños hubiesen querido que nada cambiase en aquellos amplios espacios caracterizados por el orden y la limpieza, otros hubiesen abogado por eliminar todo cuanto había. ¿Deben conservarse elementos de estas antiguas instalaciones o sería más conveniente partir de cero y olvidar lo que en el pasado ocurrió?

“La historia de Panamá en el siglo XX fue marcada por una lucha contra la ocupación neocolonial y militar de Estados Unidos. Es una realidad que no se puede borrar. No se entendería lo que es hoy Panamá si no conocemos mejor nuestra propia historia, cómo nos formamos y quiénes contribuyeron a formarnos”, establece el sociólogo Marco Gandásegui.

Pero esto no tiene que ver con la conservación de instalaciones militares. “Al disolverse las Fuerzas de Defensa de Panamá y al desaparecer la antigua Zona del Canal y sus bases militares, no tiene sentido conservar los objetivos bélicos que alguna vez tuvieron las instalaciones de la antigua Zona del Canal”. Y en cuanto a convertir estas estructuras en atracciones turísticas, Gandásegui piensa que más atractivo para los turistas sería mostrar cómo se efectuó la conversión de esas bases militares en instalaciones civiles. “Hay que destacar cómo los panameños logramos recuperar toda la antigua Zona del Canal, las bases y, especialmente, el Canal de Panamá, sin enfrentamientos militares, combates o guerras”.

Recreación de la sala-comedor de la casa del comandante del Fuerte Clayton, que forma parte del Centro de Interpretación de la Ciudad del Saber.

Frente a esta realidad es muy difícil establecer qué es valioso y rescatable y qué no. “Lo valioso, o no, solo se puede determinar por consenso a través de la discusión. No hay respuestas preestablecidas”, dice el arquitecto Eduardo Tejeira Davis. Pero establecer elementos de esta parte de nuestra historia como parte del patrimonio histórico cultural de nuestro país es importante pues “hay que reconocer las raíces de Panamá en toda su complejidad”, afirma Tejeira Davis.

Por otra parte, se debe velar porque este territorio sea utilizado para beneficio de todos los panameños. “Las antiguas bases son lugares excelentes para desarrollar actividades bien planificadas en educación, salud y actividades culturales”, establece Gandásegui, pero la forma en que se desarrollen los espacios que aún no se han concesionado o vendido dependerá principalmente del dinamismo del mercado y de las decisiones que tome el Estado.

Además de la importancia histórica, existen elementos arquitectónicos muy propios de la Zona del Canal que en algunas comunidades se han ido perdiendo. áreas como las residenciales en Albrook han sufrido grandes cambios. De espacios uniformes con casas idénticas pintadas de un inmaculado blanco, se ha pasado a una gran diversidad de estilos, perdiendo toda uniformidad. Poco queda de la llamada arquitectura zoneíta, reconocible por elementos como “grandes techos con aleros y la sencilla geometría de los edificios. En general, las edificaciones zoneítas están ligadas al diseño urbano, que integra magistralmente el paisajismo”, explica Tejeira Davis. Y este tipo de arquitectura es panameña “ya que el Panamá de hoy es la suma de muchas influencias, no solo la hispánica “, dice el arquitecto. Además, muchos panameños se identifican con la arquitectura zoneíta por razones ideológicas. Entonces, ¿por qué no conservarla?

Poco a poco, el misterio que envolvía a estos espacios, prohibidos para los nacionales se desvanece. El conocimiento y la divulgación pueden aportar valiosos elementos a nuestra historia, mientras que dar un buen uso a estos espacios por los que se luchó por casi cien años y conocer su historia es el mejor homenaje a quienes lo hicieron posible.

Bases militares revertidas a Panamá

·  1979   Parte del sector de la Armada de Fuerte Amador

·  1984   Campo Aéreo de la Armada de Albrook y pista de

 

aterrizaje de Albrook

 

Parte del Fuerte Gulick (Edificios de la Escuela de las

 

Américas, barracas, etc.)

·  1995   Fuerte Davis y remanentes del Fuerte Gulick

·  1996   Fuerte Amador (Sector Naval y remanentes del

 

sector de la Armada)

·  1997   Estación de la Fuerza Aérea de Albrook

·  1998   Quarry Heights

·  1999   Barracas de los Marines

 

Estación Naval de Rodman

 

Fuerte Sherman

 

Isla Galeta

 

Fuerte Kobbe

 

Fuerte Clayton

 

Base de la Fuerza Aérea de Howard

 

Corozal Este y Oeste

Fotos:
Cortesía del Canal de Panamá
Cortesía del Hotel Meliá Panamá Canal
Allen Kennedy, cortesía de London & Regional Panamá
Tito Herrera
Cortesía de la Ciudad del Saber y foto antigua tomada por Carlos Endara, propiedad de la colección de Vicente Pascual
Cortesía de la Ciudad del Saber

 

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Esther M. Arjona

Esther M. Arjona

Con más de 15 años dedicada al ejercicio del periodismo escrito, ha trabajado en los principales diarios del país y ha colaborado para diversas revistas tanto locales como internacionales tratando una diversidad de temas entre los que destacan los relacionados con el arte y la cultura en todas sus expresiones.