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Los papás de hoy

Los padres de la nueva generación rompen con los estereotipos de los roles de género y ahora, más que nunca, están involucrados en las responsabilidades relacionadas con la paternidad y la crianza de sus hijos.

Hace unos días llevé a mis sobrinos a un cumpleaños en un sitio de esos que tiene “brinca brinca”. Para mi sorpresa, casi la mitad de quienes llevaron a sus hijos eran papás, sin sus mamás, y se desenvolvían perfectamente. Es más, hasta pude averiguar que en los baños de caballeros hay cambiadores de bebés. ¡Vamos bien!

Y es que los padres del siglo XXI ponen pañales, se ocupan de la alimentación, llevan y traen a los niños a actividades extraescolares, al karate, a cumpleaños, entre otros compromisos.

Los padres de hoy día no se parecen ni a nuestros abuelos ni a nuestros padres. Ahora se reparten las tareas con las madres en un 50%, o al menos, esa es la tendencia, según una publicación de www.elmundo.es.

¿A qué se debe este cambio?

Según un estudio de la plataforma Crowdtap, los padres modernos quieren estar más presentes en la vida de sus hijos, lo que hace una paternidad más igualitaria que en generaciones anteriores. Como ejemplo, el sitio cita a Mark Zuckerberg, el CEO de Facebook, quien se dio de baja varios meses tras el nacimiento de su hijo.

Y no estamos muy lejos de esa realidad. Recientemente se aprobó la licencia de paternidad en Panamá, bajo una ley vigente desde el 25 de mayo de 2017, que proporciona tres días a los padres al comprobarse el embarazo de su cónyuge.

Desde el punto de vista sociológico hay una diferencia grande entre el padre del siglo XX y el del siglo XXI, según manifiesta el sociólogo Marco A. Gandásegui, hijo. A inicios del siglo pasado, solo el 5% de la población de Panamá vivía en ciudades y se vivió una transición de lo rural a lo urbano, hasta fines del siglo XX, cuando ya la mayoría de los panameños vivían en ciudades.

Como consecuencia, los padres y madres son urbanos en cuanto a empleos, pasatiempos citadinos y educación se refiere, aunque tengamos raíces culturales rurales. “De esta forma, las familias extensivas son reemplazadas por familias menos numerosas y las conductas cambian”, señala.

Por esta razón, la mamá necesita un compañero que la apoye y comparta las responsabilidades, tanto en la crianza de los niños como en otras tareas del hogar. “Los miembros de la familia extensiva, llámese abuela, tía, abuelo, tío, hermanos, ya no se encuentran tan cerca para servir de soporte en la crianza de los niños y las otras múltiples tareas del hogar”, explica.

Adicionalmente, aparte del factor del cambio rural a urbano, es importante señalar que el comportamiento actual de los padres también surge debido a que la mujer ahora se desempeña y asume más responsabilidades profesionales y sociales que antes.

El nuevo rol del papá

Al respecto, la doctora en Psicología Clínica, María Claudia Uribe Noli, miembro del Instituto Panameño de Terapia Familiar y de Pareja, opina que ahora hay más información sobre la psicología en general y, en particular, del desarrollo de los niños y la importancia del apego. “Los papás no quieren quedarse por fuera de ese proceso y se involucran, a veces con mayor o menor intensidad y entusiasmo, en todo el proceso desde que saben que hay un bebé gestándose”, explica.

A criterio de la profesional, este nuevo rol activo que asumen los papás frente a sus hijos genera bienestar en las familias y parejas. De acuerdo con www.abcdelbebe.com, Milton Eduardo Bermúdez, director del Laboratorio de Psicología en la Universidad Javeriana, los hijos de padres altamente involucrados o comprometidos en su crianza tienen, independiente de que vivan todo el tiempo con ellos o en los momentos clave, un mejor desarrollo. “Para nuestra sorpresa hemos encontrado que ese involucramiento paterno no solo favorece a los hijos sino a la relación marital. Cuando la pareja, en este caso la mujer, siente que hay más apoyo, se incrementa la satisfacción”, agregó.


Estructura patriarcal

Una publicación de www.thinkwithgoogle.com afirma que los padres de la nueva época rompen con los estereotipos de los roles de género y los hombres están más involucrados que nunca en las responsabilidades relacionadas con la paternidad.

El texto explica que, comparado con generaciones anteriores, los padres del milenio adoptan un rol más íntimo y menos jerárquico con sus hijos. En ese sentido, aspiran a un diálogo abierto y sincero. Tanto para conocerlos y entenderlos mejor, como para abordar conversaciones difíciles o aprender algo nuevo junto a ellos.

De acuerdo con el sociólogo Mario de León, la transición entre los padres de una generación y otra no implica que se hayan deteriorado las estructuras patriarcales que se encuentran intactas en nuestra sociedad. Según De León, “que sean invisibles no indican que no existan. Es como la fuerza de la gravedad”.  Lo que sí es cierto, es que la sociedad actual es menos conservadora y goza en pequeña medida de menos prejuicios. “Las sociedades evolucionan y, a medida en que la ciencia avanza, la sociedad lo hace con ella”, destaca.

No obstante, De León explica que el papel del padre continúa siendo de vital importancia. “Es el padre quien cubre necesidades materiales y afectivas. Además, los padres son modelos para sus hijos, por eso la necesidad de que los padres sean responsables y brinden seguridad a los hijos”. La relación padre-hijo no debe implicar solamente un rol de amigo, ya que la misma debe brindar estructura al hogar, así como disciplina, guía constante y, por qué no decirlo, una autoridad que inspire respeto.

Para la doctora Uribe, el padre es una figura importante de apego para los hijos y de apoyo para la madre. “La presencia del padre en el proceso de la crianza proporciona seguridad al bebé, haciéndole saber que hay un adulto varón que se involucra en sus cuidados, lo estimula con un estilo distinto al de la madre y lo aprende a conocer y le da un mensaje de que es querido y valioso cada vez que el papá participa en su cuidado”, aporta.

Según su criterio, esta relación genera un vínculo entre el bebé y el padre que es mutuamente reforzador: entre más el papá participa y conoce a su bebé, más positivamente responde el bebé y esto motiva al padre a seguir involucrándose.  Además de lo que el padre ofrece directamente a su bebé, está el valioso apoyo que puede brindar a la madre.

Beneficios para los hijos

De acuerdo con la psicóloga, la participación de los papás antes, durante y después del parto ha demostrado tener efectos duraderos, incluyendo beneficios en la salud de la madre y el recién nacido, incluyendo mayor asistencia a citas de control del embarazo y de control del bebé, lactancia más exitosa, cumplimiento de vacunas y búsqueda de atención médica para la atención de enfermedades.

Además, estudios psicológicos han comprobado que debido al contacto frecuente con un bebé, la paternidad cambia el funcionamiento y estructura del cerebro. “Es la forma que tiene la naturaleza de garantizar la supervivencia de la especie”, señala Uribe.  De esta forma, cuando a través del contacto diario y cercano con el bebé se van estableciendo nuevas conexiones neuroquímicas, se da una sensación de bienestar que el padre tiende a repetir y el cerebro se hace más atento y protector de la cría.

Un estudio reciente realizado por investigadores de la Universidad de Monash, en Australia, encontró que el 85% de los padres encuestados dijeron que dejarían de trabajar para cuidar a su bebé, en caso de necesitarlo.

La figura paterna se mantiene con fuerza, solo que ahora los papás se preocupan más por ayudar a la madre en el proceso de la crianza y de compenetrarse más en la vida de sus hijos. Los padres de hoy día no se parecen ni a nuestros abuelos ni a nuestros padres, y en su rol de millenials están dejando una huella muy positiva.

Fotos: Getty Images

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