Cultura y Gastronomía

Los mercaditos llegaron para quedarse

Son eventos donde convergen muchas ofertas interesantes y variadas. Los visitantes y los oferentes se manejan con una química especial dentro de un ambiente festivo.

Son las diez de la mañana de un domingo cualquiera. Como si de una gran fiesta se tratara, empieza a percibirse el movimiento y entusiasmo de quienes se presentan para disfrutar de este micromundo, uno que cinco años atrás no se vislumbraba en el horizonte panameño.

Con 67 stands y una asistencia aproximada de 3,000 personas, el Mercado Pop-Up que se realizó en el Parque Central de Panamá Pacífico, en diciembre de 2015, fue un verdadero éxito.

La variedad se percibe no solo en el tipo de “invitados”: solteros, en pareja, con cuatro hijos al hombro, sino también en la variedad de ofertas que se pueden encontrar en uno de los tantos mercados que hoy en día se dan cita en nuestro país, sobre todo los fines de semana, para deleite de un creciente número de personas.

Y es que quizás no sean como los Campo dei Fiore, en Roma, o Les Puces de Sait Ouen, en París, pero los mercados urbanos ciertamente están agarrando auge en Panamá. Desde los food trucks hasta las artesanías para la casa, bisutería, y todo tipo de dulces y delicias orgánicas, en los espacios no comunes está resaltando lo hecho a mano, lo innovador, y lo más interesante: el panameño lo está consumiendo.

Una forma diferente de comprar… y vender

Los mercados son esenciales para el surgimiento y crecimiento de microempresas, y en los países de economías avanzadas, son el pan de cada día. En la Unión Europea, por ejemplo, hay unos 25,000 mercados urbanos registrados, con un millón de personas trabajando en ellos.

En la opinión de Paola Reyes Corró, la creadora del Mercado Pop Up, en Panamá nunca se habían replicado los mercados urbanos, por lo que los emprendedores, coleccionistas, o chefs “callejeros” no habían tenido un lugar para comercializar su producto de una manera informal.  Esto está cambiando.

Los cactus y otras plantas desérticas se han vuelto muy populares en los mercaditos. Hay coleccionistas que las llegan a buscar porque les fascina ese hobbie.

Los cactus y otras plantas desérticas se han vuelto muy populares en los mercaditos. Hay coleccionistas que las llegan a buscar porque les fascina ese hobbie.

Para Rebeca Somoza, promotora del Casco Antiguo, que organiza varios mercados urbanos los fines de semana, los mercaditos presentan al público opciones innovadoras de compras a precios accesibles, por realizarse de forma directa con el proveedor. “Adicional al favorable factor económico para el comprador, en los mercaditos se desarrolla una gama de ricas experiencias: con los productores, proveedores, cocineros, artistas y artesanos, quienes siempre están en la mejor disposición de compartir sus conocimientos sobre el origen y el uso de sus productos, gastronomía, piezas artesanales y obras artísticas”, dice Somoza.

El panameño está acostumbrado a pasar un fin de semana familiar en el mall y los mercados rompen con esa monotonía, asegura Reyes Corró. “Cuando empezamos el Mercado Pop-Up, en el 2014, muchos artistas, emprendedores y coleccionistas que conocíamos no se atrevían a participar porque pensaban que nadie querría venir a un mercado. ´Los panameños no son así´, nos decían. Pero desde ese entonces, han surgido más de ocho mercados en la ciudad y tenemos más de 2,500 visitantes en cada Mercado Pop-Up; además, de entre 100 y 300 propuestas para stands.  La realidad es que se necesitaban mercados en Panamá y a partir de esa necesidad se ha creado una demanda”.

En su octava versión, el Mercado Pop-Up se celebró en abril de este año en la plaza del Centro Cultural y Turístico Mi Pueblito. Como siempre, esta actividad se realiza en espacios diferentes del país.

En su octava versión, el Mercado Pop-Up se celebró en abril de este año en la plaza del Centro Cultural y Turístico Mi Pueblito. Como siempre, esta actividad se realiza en espacios diferentes del país.

Oliver Castillo es un ávido participante de estos mercados. Él vende cactus y otras plantas desérticas y exóticas, y va a los mercaditos “buscando una vía para comercializar mis productos y darme a conocer al público”. Aunque sus principales compradores son coleccionistas de cactus y suculentas, “en todos los mercaditos suelen salir muchos primeros clientes que quedan encantados con las plantitas y se inician ahí en este fabuloso hobbie”, cuenta.

Bárbara Jaime también frecuenta los mercados para vender sus productos, llamados Design, diseños para el hogar hechos a mano en concreto y madera. Decidió participar de los mercados al ser, en su opinión, la manera más limpia y efectiva de llegar al cliente con su marca. “Entregarles la información sobre mis productos, procesos y que vean de dónde vienen es fundamental para mí”, comenta.

Ella es fija en el Mercado Pop Up y en el Mercado Urbano de Costa del Este, pero ha participado en otros, como Solnic, y está abierta a participar en más. “Con el tiempo, uno se da cuenta por dónde debes ir y a qué mercados realmente vale la pena asistir, pensando en la línea en que te enfocas… Siempre estoy dándome una vuelta por los nuevos mercados a los que me invitan, mirando todo desde el otro lado, cómo llegan, su enfoque, logística, opiniones de expositores, para así poder incluir otros en nuestra lista para participar. Cada día hay más mercados dando vuelta en Panamá”.

Jaime, además, es compradora en estos mercados, y cuenta que cuando tiene un stand se da una vuelta antes de que comience la hora de apertura. Le encantan las cosas para la casa, ilustraciones, objetos de segunda mano, “y encuentras a veces hermosuras como encendedores clásicos, botellas, libros. En el último fue una tabla a medida grande para mi novio que es chef”, cuenta.

Los mercados y el amor por la comida

A la Ciudad del Saber llegan muchas personas buscando ese detalle especial que llevar a casa. La oferta de productos en los mercados que allí se efectúan es sumamente variada y completa.

A la Ciudad del Saber llegan muchas personas buscando ese detalle especial que llevar a casa. La oferta de productos en los mercados que allí se efectúan es sumamente variada y completa.

Para Jaime, en un mercado no se puede dejar de probar las cervezas artesanales y la propuesta gastronómica. Y algunas de las ofertas que se encuentran en todos los mercados –sea el Pop Up, en el Casco Antiguo o en la Ciudad del Saber, tres de los mercados más populares– son los famosos food trucks, o camiones de comida, que son vehículos grandes acondicionados para elaborar y vender comida callejera.

Mario Arias, propietario de “Esa Flaca Rica”, un food truck estacionado usualmente en Costa del Este y que participa de la mayoría de los mercados urbanos, es de la opinión que esta forma de comer sigue agarrando auge por el imparable movimiento gastronómico que se está viviendo, que es patrocinado y promovido por grandes chefs, blogueros, críticos, entusiastas de la comida, y por el público local e internacional. “Lo anterior sin tomar en cuenta las mentes maestras, que cada cierto tiempo sorprenden con platos exquisitos que hacen por temporadas”, dice.

¿Por qué comer en la calle? “La idea de comprar comida en un food truck es salir de la rutina y disfrutar de una experiencia gastronómica diferente, con buena comida, creativa, y rápida. Al mismo tiempo, disfrutar de un ambiente sano, acogedor, con un toque de informalidad que lo hace excelente para todo tipo de clientes. Excelente experiencia gastronómica, a precios razonables”, dice Arias. A esto se le combina hacer compras de productos orgánicos, artesanales, y todo lo que se encuentra en un mercado, y es una experiencia interesante.

En los mercaditos es usual encontrarse con gente haciendo fila para comer en los food trucks, una nueva tendencia que tiene muchos seguidores.

En los mercaditos es usual encontrarse con gente haciendo fila para comer en los food trucks, una nueva tendencia que tiene muchos seguidores.

A su vez, Jaime Jácome, del food truck “El Primo”, también estacionado en Costa del Este, ve a estos medios de comida como un mecanismo más informal de ofrecer un buen servicio de comida al público. “Vivimos en una sociedad que vive apurada y exigimos mucho de lo que consumimos… los food trucks son una herramienta para poder suplir esta necesidad de comida rápida pero de calidad”, destaca.

Muchos food trucks en Panamá tienen una amplia oferta gastronómica, con sabores elaborados, ingredientes frescos y su toque creativo. Algunos, como “Esa Flaca Rica” y “El Primo”, se dedican a fusionar la gastronomía local con distintas corrientes del mundo, y otros se dedican a combinar ingredientes del patio con toques característicos que les dan modernidad a platos panameños, respetando siempre lo autóctono y las raíces de esos platos. Esto combina perfecto con la atmósfera eclética de los mercaditos.

Para ir a un mercado, hay que estar pendiente de las redes sociales, que es la manera más frecuente de cómo se anuncian.

Debe tener en cuenta que:

  • La mayoría permite la entrada con mascotas.
  • Los stands aceptan solamente dinero en efectivo.
  • Algunos cobran la entrada, otros no.

Algunos mercados que funcionan en Panamá:

  • Mercado Pop-Up (cuatro veces al año en Mi Pueblito)
  • Mercadito Urbano (Ciudad del Saber), el tercer sábado y domingo de cada mes
  • French Market (Ciudad del Saber)
  • Mercadito de Domingo (Casco Antiguo), todos los domingos
  • Paseo Urbano (Casco Antiguo)
  • Mercadito de Nina (Calle 54, Obarrio)

Fotos: Jorge Isaac López, Francisco Málaga y Susana Aramburú (@ptyology)

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Marti Ostrander de Carney

Marti Ostrander de Carney

Colaborador de revista En Exclusiva