Historias Humanas

De oruga a mariposa

Visión. Curiosidad intelectual. Sentido de responsabilidad. Estos son solo algunos de los factores que veremos en la historia de éxito de Dianisbeth Acquie, una joven con raíces panameñas que nos comprueba que “al que madruga, Dios lo ayuda” y que “el que persevera, alcanza”.

 

Con solamente once años de edad, Dianisbeth representó al estado de Nueva York en el programa de televisión americana Jeopardy, el cual escoge a los estudiantes más sobresalientes de los Estados Unidos para concursar.

Con solamente once años de edad, Dianisbeth representó al estado de Nueva York en el programa de televisión americana Jeopardy, el cual escoge a los estudiantes más sobresalientes de los Estados Unidos para concursar.

El éxito no es un punto fijo en el horizonte; no es un caldero de oro detrás de un arcoíris que todos podemos alcanzar siguiendo la misma línea recta. El éxito lo define cada quien con base en sus respectivos intereses y ambiciones. Asimismo, dependiendo de cuál sea la meta, los peldaños por subir varían en tipo y magnitud. Dicho eso, sabemos que quienes alcanzan el éxito tienen denominadores comunes. La historia de Dianisbeth Acquie, una joven de origen panameño que acaba de obtener los máximos honores en su graduación de una de las universidades más prestigiosas del mundo, además de llenarnos de orgullo, nos da luces para entender ciertos factores que les permiten a algunos convertir sueños muy grandes en realidades tangibles.

Dianis, como todos la llaman, es la hija de inmigrantes panameños en Brooklyn, Nueva York, donde ella nació. De inmediato impresiona por su humildad y profundidad. La conversación con ella comenzó por su infancia. Con una sonrisa radiante, nos contó sobre su fascinación por los libros desde muy temprana edad: “Soy hija única. Los libros fueron mis primeros amigos; mundos paralelos a los que podía escapar para no aburrirme nunca”. Su gusto por la palabra escrita evolucionó rápidamente y la inspiró, a los 6 o 7 años de edad, a escribir sus primeros cuentos de ficción, pasatiempo que mantuvo durante toda su juventud. Nos cuenta también que siempre le gustaron los retos. Un día, por ejemplo, a sus escasos 4 o 5 años, estaba viendo Jeopardy junto a sus padres cuando les comentó que algún día participaría en ese programa. A sus 11 años, tras un largo y selectivo proceso, fue escogida para aparecer en el programa, en el cual por cierto le fue muy bien.

Para Dianisbeth, cada prueba se convertía en un reto personal. A sus doce años de edad, concursó y ganó una medalla de matemáticas a nivel de los colegios intermedios.

Para Dianisbeth, cada prueba se convertía en un reto personal. A sus doce años de edad, concursó y ganó una medalla de matemáticas a nivel de los colegios intermedios.

Para Dianis la educación siempre fue una prioridad. En kínder la subieron de grado, pues ya había leído todos los libros asignados; en segundo grado, se cambió a una primaria más competitiva. Sobre su experiencia en secundaria, nos cuenta que sus profesoras la exhortaban constantemente a tener metas ambiciosas. Dianis siempre se destacó como una alumna excepcional. En francés, por ejemplo, tenía un nivel tan avanzado que crearon una clase para ella sola. “Ma petite Dianisbeth”, le decía su profesora, “tengo sueños grandes para ti”. También obtuvo dos veces un puntaje perfecto en el examen nacional de latín. Si bien su fuerte siempre fueron las letras, Dianis también quiso retarse en las ciencias. En quinto año tomó el examen de química del estado de Nueva York y fue la primera persona en la historia de su escuela en obtener una calificación perfecta.

Fue por aquellas épocas cuando Dianis conoció al hijo de un compañero de trabajo de su mamá, quien estaba en Princeton, otra universidad de la prestigiosa Ivy League, y consideró que tal vez ella también podría, algún día, aspirar a una institución como esa. Sin embargo, sentía mucho miedo incluso de postularse. Decidió ir a conocer Harvard y ahí empezó a saborear la posibilidad, pero sentía que el nombre era más grande que ella. “I think I can, I know I can”, le cantaba repetidamente su madre para llenarla de confianza. Dianis se convenció de que era posible, se trazó la meta y trabajó aún más duro para alcanzarla. Pronto se convertiría en la primera graduanda de su escuela en ser admitida en Harvard.

En una visita a Panamá el mes pasado, Dianis visitó la galería El Gran Intercambio, en el Biomuseo, lo cual le trajo muy buenos recuerdos relacionados con su tesis sobre Panamá, donde pasaba todos sus veranos.

En una visita a Panamá el mes pasado, Dianis visitó la galería El Gran Intercambio, en el Biomuseo, lo cual le trajo muy buenos recuerdos relacionados con su tesis sobre Panamá, donde pasaba todos sus veranos.

Dianis recuerda con emoción el día en que la aceptaron. “El e-mail de aceptación me había llegado al spam”, nos cuenta, por lo que lo recibió más tarde de lo esperado. Para toda la familia, esa noticia representó muchísima alegría y orgullo, aunque también gran preocupación puesto que habían tenido gastos médicos muy elevados y no sabían de dónde sacarían el dinero para pagar lo que la beca no cubriera. Para la mamá, su enfermedad no facilitaba las cosas, pues se preguntaba constantemente si lograría ver a su hija graduarse. Al final, los Acquie decidieron apoyarse en su fe. Todavía se maravillan al recordar cómo, cada vez que se acercaba la fecha límite de un pago, surgía alguna oportunidad que les permitía recaudar el dinero que faltaba. “No hubiésemos disfrutado igual el triunfo si el camino hubiese sido fácil”, nos cuentan al reflexionar sobre esos momentos de estrés. “No puedo creer que, a pesar de tantas vicisitudes, lo hemos logrado”, añadió la mamá entre lágrimas.

Al llegar a Harvard, Dianis pensó que estudiaría Gobierno y Ciencias Políticas e incluso contempló una carrera en el servicio exterior. Sin embargo, al final decidió enfocarse en lo que realmente le apasionaba: la redacción creativa. Sabía que, para su tesis, quería escribir algo relacionado con Panamá, pues sus orígenes tenían un significado muy profundo para ella. Tras meses de investigación, decidió hacer un compendio de cuentos que narran la vida de una familia en paralelo a sucesos críticos de nuestra historia, como la fundación de la República, la construcción del Canal, el episodio de la tajada de sandía y la invasión, entre otros. La protagonista, con quien Dianis se identifica a pesar de la diferencia de edad, es una emigrante panameña de 70 años, radicada en Estados Unidos, quien les relata estas historias de su familia a sus dos nietas americanas que nunca han visitado Panamá.

Para su ceremonia de graduación en Harvard, Dianis mandó a confeccionar en Panamá una estola de molas con motivos de mariposas y los colores de nuestra patria. Se siente muy orgullosa de sus orígenes panameños y de los estrechos vínculos que ha mantenido a través de los años.

Para su ceremonia de graduación en Harvard, Dianis mandó a confeccionar en Panamá una estola de molas con motivos de mariposas y los colores de nuestra patria. Se siente muy orgullosa de sus orígenes panameños y de los estrechos vínculos que ha mantenido a través de los años.

Dianis tituló su tesis: “Abundancia de Mariposas”, en referencia al origen del nombre de Panamá y, principalmente, al símbolo de la enfermedad de su madre. Además, nos comenta que ella se identifica mucho con las mariposas por ser tan fuertes como para cruzar continentes, pero tan débiles que cualquiera las puede aplastar. Su trabajo se lo dedicó a sus padres, quienes considera le dieron las alas y el carácter para lograr lo que se propusiera. La tesis tuvo una acogida sin igual entre sus profesores: uno llegó a compararla con las obras de F. Scott Fitzgerald; mientras que otro le sugirió que buscara una casa editorial que se la publicara. Dianis obtuvo el más alto honor académico, Summa Cum Laude, junto a otros 75 estudiantes de más de 1600 que se graduaron con ella. También fue invitada a formar parte de Phi Beta Kappa, la más prestigiosa organización de excelencia académica en el mundo.

Dianis dio el discurso de graduación para todos los latinos, junto al orador invitado Julián Castro, ministro de Vivienda de los Estados Unidos. “Estoy aquí y he tenido éxito porque soy latina, porque ser latina me ha enseñado a ser resistente, inteligente, valiente y amable. Me ha enseñado el valor de lo que son las comunidades y mi propio valor. Me ha enseñado todo lo que he aprendido en Harvard, pero que nunca ha aparecido en el expediente de mis notas y que no veré en mi diploma”, dijo, portando una estola de molas y mariposas con los colores de nuestra patria, ante un público conmovido con su discurso, el cual rápidamente se volvió viral en las redes sociales  y fue traducido y publicado por Univisión. Jorge Ramos, periodista de este canal, incluso lo mencionó en varios de sus programas y contactó a Dianis para felicitarla y evaluar la posibilidad de entrevistarla.

Pero no todo fue color de rosas para Dianis en Harvard. Siempre sintió una conexión muy fuerte con Panamá; “comía arroz con pollo, admiraba las polleras y venía de visita cada año”, nos comenta. Además, escuchaba música de Rubén Blades y conversaba largos ratos por teléfono con sus tías y abuelitos que estaban acá. Cuando venía a visitarlos, pedía ir a El Valle de Antón y a las playas. Sin embargo, en Nueva York nadie resaltaba su “latinidad”, por lo que para ella no era un diferenciador. Al llegar a Harvard, sin embargo, algunos compañeros quisieron hacerle creer que la habían aceptado solo porque representaba una minoría étnica cuya cuota la universidad debía llenar. Esto la hizo sentirse marginada, por primera vez en su vida. Nos cuenta que se apoyó mucho en los otros pocos latinoamericanos de la universidad y que empezó a participar activamente en múltiples organizaciones latinas en el campus. Pronto empezó a valorar aún más sus antecedentes y a querer resaltar, cada vez con mayor frecuencia y fervor, sus orígenes panameños. Además, se aferró a la idea de que su mejor defensa era su éxito y decidió trabajar “el doble de duro” para combatir estas percepciones.

En sus padres, Isabel Navarro y Roderick Acquie, Dianis ha encontrado el apoyo necesario para salir adelante, demostrándonos que las oportunidades están ahí para quien quiera aprovecharlas.

En sus padres, Isabel Navarro y Roderick Acquie, Dianis ha encontrado el apoyo necesario para salir adelante, demostrándonos que las oportunidades están ahí para quien quiera aprovecharlas.

Al reflexionar sobre su futuro, Dianis nos cuenta que, a corto plazo, piensa intentar publicar su tesis. En septiembre empezará a trabajar en mercadeo y tecnología, pues le apasiona la idea de encontrar más maneras de utilizar la tecnología para el bien común. En unos años, quisiera regresar a estudiar, posiblemente Derecho o Administración Pública. Más a largo plazo, Dianis nos cuenta que quiere hacer algo concreto por sus dos hogares: Nueva York y Panamá. Además, haga lo que haga, sabe que siempre seguirá escribiendo. En las palabras ha encontrado“felicidad, confort y solidaridad” y ha visto de primera mano el poder que tienen las palabras para cambiar actitudes. También nos cuenta que seguirá trabajando en pro de identificar y empoderar a individuos talentosos, sobre todo latinos, que no tienen los medios para lograr una educación como la suya.

Isabel Navarro 83

La familia de Dianis por parte de su madre es de Los Santos. Quizás el hecho de estar lejos de Panamá la hizo valorar con creces nuestras tradiciones y costumbres.

Dianis transmite, más allá de sus títulos y reconocimientos, que son muchos más de los que podemos mencionar en este artículo, una profunda calidad humana. De esta historia de vida emana la sensación de que las oportunidades están ahí para quien quiera aprovecharlas. Encarna la importancia de tener visión, curiosidad intelectual y sentido de responsabilidad. Demuestra el efecto del empoderamiento. Representa el resultado de buscar nuevos retos y de, ante la adversidad, engrandecerse en lugar de rendirse. En fin, Dianis simboliza la posible historia de miles de personas en nuestro país y en el mundo entero que, extrapolando algunos de estos factores comunes del éxito, podrían aspirar a logros que solo consideran viables en películas, pero que podrían cambiarles la vida.

Para leer el discurso completo, puede acceder al siguiente link:

http://www.univision.com/noticias/universidades/lea-el-hermoso-y-conmovedor-discurso-de-graduacion-de-esta-latina-en-harvard

Fotos: Francisco Málaga, Ricardo Aca y Estudio Textar Color

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Ana Sofía Alemán

Panameña de 27 años. Estudios: licenciatura en antropología y mandarín de la universidad de Princeton; maestría en administración de empresas de la universidad de Duke. Carrera: Gerente de Alianzas en Copa Airlines hasta el año 2012; desde entonces, Gerente de Estrategia y Mercadeo en Alcogal. Hobbies: viajar; su meta es visitar 100 países antes de cumplir 30 años (ha visitado 88).