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Navegando sin ahogarse

El sitio web Malepregnancy.com nos cuenta cómo el señor Lee Mingwei logró quedar embarazado. Allí vemos a Mingwei posando con su barrigota en la portada de la revista TIME. Podemos hacer “clic” y ver, en tiempo real, una prueba de ultrasonido. Inclusive, podemos leer las opiniones de internautas masculinos que, cómo Mingwei, también desean quedar embarazados. “No existe nada más natural y bello en este mundo,” dice Mingwei en una entrevista.

Pero todo es una farsa, desde el personaje, los fotomontajes y videos, hasta el nombre del hospital. Malepregnancy.com es un buen ejemplo de lo fácil que es fabricar mentiras en Internet, y de lo fácil que puede ser confundirlas por verdades. Todos sabemos que los hombres no pueden quedar embarazados, pero ¿qué pasa cuándo la mentira no es tan obvia?

Supongamos que estamos buscando información sobre el héroe estadounidense Martin Luther King. La dirección más lógica por dónde empezar la búsqueda parecería ser: MartinLutherKing.org. Pero al mirar más de cerca, nos damos cuenta que este sitio web es otra farsa, creada nada menos que por enemigos del Dr. King que buscan dañar su reputación.

Cómo estos sitios hay miles más, y es muy divertido descubrirlos y asustar a nuestros amigos, pero ¿cómo evitamos que nos “agarren de congos”? Igual que en la vida real, la respuesta está en usar el sentido común.

En lugar de absorber la información sin cuestionarla, siempre debemos asegurarnos de que la misma proviene de una fuente confiable. En el caso de Malepregnancy.com, por ejemplo, si no le suena el nombre del hospital recurra a un buscador para obtener referencias adicionales. Si ingresa a CNN.com, por ejemplo, y hace una búsqueda del nombre Mingwei, no le aparecerá ningún resultado.

Otra buena forma de confirmar de dónde proviene la información de un sitio es visitando la sección llamada “sobre nosotros” (a veces también la llaman “quiénes somos” o algo por el estilo). La mayoría de los sitios la colocan en la parte inferior de la página, aunque algunos la incluyen dentro del menú principal. El punto es que, en muchos casos, es importante saber realmente quién está encargado del sitio, o quién lo está financiando.

Por ejemplo, si estamos buscando información sobre cámaras digitales, es preferible empezar por un sitio que no esté afiliado o patrocinado por ninguna marca en específico. Esto lo ayudará a tomar una decición más objetiva a la hora de hacer su compra. Una vez más: sentido común.

Sin embargo, hay que reconocer que, por lo general, las búsquedas en Internet pueden ser frustrantes. Cuando aparecen 500 mil resultados, ¿quién tiene tiempo para recorrerlos todos? Por eso, antes que nada, es importante encontrar un buscador con el que uno se sienta cómodo. Mientras mejor conozca su funcionamiento, más fácil se le hará encontrar lo que está buscando.

Es verdad que Yahoo y Alta Vista han existido desde la época de los módems de piedra, pero no por eso son necesariamente los mejores. Poco a poco, Google se ha convertido en el favorito de todos. Actualmente, responde a más de 100 millones de consultas al día, según el sitio web de la empresa, y cuenta con versiones en diez idiomas diferentes. Y no es difícil entender por qué.

Este buscador, que empezó como un proyecto de dos estudiantes de cómputo de la Universidad de Stanford, utiliza un método de búsqueda distinto al de los otros. Google utiliza la estructura natural de la Red como una herramienta de organización. Básicamente, el buscador interpreta los enlaces de una página a otra como “votos”; mientras más votos recibe una página, más “importante” es considerada, y más arriba aparecerá en el orden de los resultados. Y si el “voto” proviene de una página “importante”, tendrá mayor impacto sobre los resultados.

Pero, aparte de sus habilidades técnicas, una de las cosas que más diferencia a Google de los demás buscadores es su sencillez. Google no promete ni noticias, ni acceso a correo electrónico, ni compras en línea. Es exclusivamente un buscador. La página de inicio de Google no tiene propagandas. El único tipo de publicidad que permite este buscador son los enlaces patrocinados, que aparecen en la parte superior de la página con los resultados de nuestra búsqueda.

Y para terminar de echarle flores a Google, hay que mencionar el “Google Toolbar” (o la barra Google). Al instalar la barra Google, ya no tendrá que regresar a la página web de Google.com nunca más. La barra Google le permite acceso al buscador desde cualquier página web, ya que se instala dentro del Internet Explorer. ¡Es increíble la cantidad de tiempo que se ahorra!

Pero aunque Google sea nuestro buscador favorito, tampoco hay que serle fiel siempre. Hay situaciones en las que Yahoo nos brindará mejores resultados. Una de éstas es la búsqueda de noticias. Supongamos que queremos leer diferentes versiones de la misma noticia en diversos medios, Yahoo News nos permite hacer justamente eso (también tiene una versión en español, pero la de inglés es más eficiente).

Otro caso en el que es mejor utilizar Yahoo es cuando queremos obtener una lista de sitios dentro de una categoría específica. Por ejemplo, supongamos que necesitamos una lista de universidades en España, Yahoo nos facilita la vida. Ahora, si quisiéramos encontrar información sobre una universidad en específico, nos iría mejor en Google.

Sin embargo, por más que los buscadores nos ayuden en nuestra misión por información, la Red se multiplica cada segundo, y mientras más grande se vuelve, más difícil es navegarla. El sentido común es esencial, pero también se requiere paciencia, mucha paciencia. Y ancho de banda.

 

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Autores invitados

Marta Ferrer