Cuerpo y Alma

¿Por qué envejecemos?

El envejecimiento es un conjunto de modificaciones morfológicas y fisiológicas que aparecen como consecuencia de la acción del tiempo sobre los seres vivos. Esto se traduce en disminución de la capacidad de adaptación en cada uno de nuestros órganos y de respuesta a los agentes lesivos que inciden en el individuo.

Envejecemos porque las macromoléculas que componen nuestro organismo (ácidos nucleicos, proteínas y lípidos) van acumulando daños que provocan pérdidas en sus funciones. Debido a estas alteraciones, el funcionamiento normal de las células se modifica, lo cual trastorna el funcionamiento de los diferentes órganos.

Nuestro organismo es un sistema dinámico, en estado de degradación y reparación permanente. El envejecimiento resulta cuando se rompe el equilibrio; es decir, cuando la acumulación de daños sobrepasa la capacidad de reparación.

Factores que favorecen el envejecimiento
Las influencias genéticas y ambientales pueden modificar este proceso. Los mecanismos de degeneración están principalmente relacionados con la generación de radicales libres o compuestos moleculares inestables que alteran todos los componentes celulares. Estas moléculas las adquirimos tanto de fuentes internas como externas (humo de cigarrillo, luz solar, radiaciones ionizantes, drogas, estrés y algunos alimentos).

Otro mecanismo de degeneración es la glicación de proteínas, básicamente una reacción entre los azúcares y aminoácidos de proteínas del organismo que altera la estructura y función celular. Este fenómeno se ve implicado en enfermedades como diabetes, cataratas, Alzheimer, arterosclerosis, entre otras.

El envejecimiento, eso que a todos nos preocupa, está estrechamente relacionado a la muerte celular. Nuestras células somáticas normales tienen una capacidad proliferativa limitada y, a medida que envejecemos, la capacidad de división celular es menor. Este fenómeno está asociado al acortamiento de telómeros o extremos de los cromosomas que se encargan de la división celular y funcionan como un reloj biológico: a medida que avanza la edad los mismos se van acortando, hasta que la célula ya no se puede dividir más y muere.

Un dato de interés es que investigaciones recientes han logrado prolongar la vida de ratones en un 24% inyectándoles un gen que alarga los telómeros y retrasa el reloj biológico, la primera terapia antienvejecimiento en teoría susceptible a ser aplicable en humanos, que actúa directamente sobre los genes sin aumentar el riesgo de cáncer.

¿Cuándo empezamos a envejecer?
Desde que nacemos, pero los mayores cambios inician alrededor de los 30 años, es aquí cuando empieza a deteriorarse nuestro programa genético, las células pierden su capacidad de replicación e inician los cambios fisiológicos en cada órgano.

A los 30 años, el sistema músculo-esquelético sufre cambios, como la disminución de masa muscular, densidad mineral ósea y, también a esta edad, nuestros riñones inician la disminución de su capacidad de filtración.

A partir de los 40 y 50 años, se acentúan cambios en el sistema cardiovascular, las arterias se hacen menos elásticas y más régidas. Después de los 50, nuestro cerebro empieza a perder masa cerebral, disminuye la síntesis de neurotransmisores, como la acetilcolina, directamente relacionado con la memoria. La velocidad del pensamiento y razonamiento disminuyen. Nuestro sistema inmune va decayendo haciéndonos más vulnerables a infecciones y enfermedades como el cáncer. Nuestra piel pierde capacidad de absorber colágeno trayendo como consecuencia arrugas, lo que se intensifica de acuerdo al tiempo de exposición al sol durante la vida.

Recomendaciones básicas para envejecer mejor

  • La restricción calórica sin malnutrirnos ha demostrado mejorar longevidad. Se recomienda una dieta baja en calorías, rica en antioxidantes naturales, como las frutas, verduras y alto contenido de Omega-3 (salmón, atún y otros pescados de profundidad).
  • Practicar ejercicio físico a cualquier edad es recomendable, en especial ejercicios aeróbicos y con cierto grado de resistencia, con el objetivo de mantener y mejorar masa muscular, con la supervisión de algún facultativo en terapia física.
  • Eliminar los hábitos tóxicos como el tabaquismo, abuso del alcohol y drogas.
  • Siempre mantener una actitud optimista ante la vida, realizar gimnasia cerebral, por ejemplo mucha lectura y aprender nuevos idiomas, han demostrado retrasar el envejecimiento cerebral.
  • Evitar la exposición excesiva de luz solar, ya que favorece el envejecimiento prematuro.
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Dr. Ramón Alfredo Zarak Altamiranda

Dr. Ramón Alfredo Zarak Altamiranda

Especialista en Geriatría