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Europa Central

Europa Central está formada por los países miembros del Grupo de Visegrado (República Checa, Eslovaquia, Hungría y Polonia) y los países alpinos (Alemania, Austria, Liechtenstein y Suiza).

Le brindamos un recorrido excepcional por lugares realmente ricos en historia, cultura y belleza. Acompáñenos a recorrer ocho países de encanto que lo cautivarán.

Europa Central es, sin lugar a dudas, una de las regiones más hermosas e inspiradoras de Europa. Castillos y bosques de cuentos de hadas, montañas y picos nevados de postal, y una historia y cultura rica e interesantísima. Las naciones que componen Europa Central hoy en día han sido influenciadas por el Imperio romano germánico, austro-húngaro, ruso y otomano, por los mongoles y por la supremacía alemana. La Guerra Fría marcó profundamente esta región, pero desde entonces estos estados han logrado avanzar significativamente en los índices de desarrollo. De hecho, su progreso humano, educativo, económico, turístico y cultural son envidiables, y en menos de dos décadas han alcanzado a sus vecinos occidentales.

Es importante comenzar por definir exactamente qué es Europa Central y cuáles son los estados que componen la región. Muchos académicos e historiadores difieren en cuanto a esto principalmente por las evidentes diferencias étnicas y divisiones que las guerras del siglo XX lograron. Sin embargo, el consenso es que los estados que pertenecen a la región son aquellos países miembros del Grupo de Visegrado (República Checa, Eslovaquia, Hungría y Polonia) y los países alpinos (Alemania, Austria, Liechtenstein y Suiza).

Un paseo por esta región no es algo de dos semanas. Cada uno de los países que conforman Europa Central tiene suficientes ciudades, parques nacionales, festivales y actividades para hacer un largo viaje en cada uno de ellos. Sin embargo, maravillas naturales como los Alpes o el río Danubio nos permiten explorar esta rica región a profundidad.

Suiza nos presenta un escenario de maravillosos paisajes que nos deleitan con su inigualable belleza. Es una de las ciudades con mayor calidad de vida del mundo.

Este recorrido por la región puede comenzar por los países alpinos, encabezados por Suiza. Con cuatro idiomas oficiales y regiones con identidad propia, este país es uno de los más diversos y ricos de Europa. Suiza es conocida por sus paisajes, montañas, chocolate, relojes, bancos, navajas y queso. Ginebra es la ciudad que más organismos internacionales alberga en el mundo, incluyendo oficinas de las Naciones Unidas y la Cruz Roja. Es también una de las ciudades con mayor calidad de vida del planeta, así como una de las más caras del mundo, y su principal idioma es el francés. Zúrich, el motor económico de Suiza, es una hermosa ciudad construida junto al lago de Zúrich (Zürisee). Su idioma es el alemán y, además de su poder financiero, es un centro cultural con festivales como el Sechseläuten, o Festival de Primavera, y el Zürcher Festspiele, que se celebra en junio y julio con shows de ballet, ópera y conciertos. Otro de los atractivos turísticos de este país son los Alpes suizos, los cuales ocupan más del 60% del territorio nacional y donde durante el verano se pueden disfrutar sus lagos y praderas, y durante el invierno algunas de las mejores pistas de esquí del mundo. Algunas son Gstaad, St. Moritz, Zermatt, Davos-Klosters, Crans Montana, Verbier y Jungfrau.

El Principado de Liechtenstein es el sexto país más pequeño del mundo. El Castillo de Vaduz resalta por su imponente localización.

Entre Suiza y Austria se encuentra el Principado de Liechtenstein, el sexto país más pequeño del mundo con un área de solo 160 kilómetros cuadrados y en el que habitan menos de 40,000 personas. Su soberano es Luis de Liechtenstein, luego de que su padre, su alteza serenísima, el príncipe soberano de Liechtenstein Juan Adán II, abdicara. La capital de este estado es Vaduz, a la orilla del río Rin, donde resaltan el Castillo de Vaduz y el Schalun, el Museo Nacional de Liechtenstein, el Kunstmusem con su arte moderno y Städtle, el centro histórico. La ciudad más poblada es Schaan.

Del otro lado de los Alpes está Austria, uno de los países más maravillosos del mundo, y cuna de algunas de las historias más famosas del mundo. Su capital es Viena, donde vive un cuarto de la población del país. Es una de las ciudades con mayor calidad de vida, según El Economista. Esta ciudad tiene algunas curiosidades históricas, como la primera máquina de coser, el primer zoológico del mundo (Tiergarten), el domo de nieve y las primeras postales. Algunos de los monumentos, edificios y eventos más famosos de esta ciudad son: la Catedral de San Esteban, el palacio Schonbrunn, donde vivieron el emperador Franz Joseph y la emperatriz Sissi, el Hofburg y el Belvedere, y el área de Museumsquartier, un espacio con ocho museos y galerías. Los Niños Cantores de Viena tienen sede aquí; de hecho, Wolfgang Amadeus Mozart trabajó con este coro de más de 100 niños, que data de 1498, y que todavía usan el uniforme de marineros. En Viena son famosos los cafés, donde ir a leer y filosofar es todavía un pasatiempo local. El plato más famoso es el schnitzel, una chuleta de ternera apanada que se sirve con

Austria es un lugar mágico, inesperado, maravilloso. Su territorio brinda, al mismo tiempo, vistas inigualables de los Alpes, una riqueza cultural como pocas y, por si fuera poco, curiosidades históricas que no todos conocemos.

papas al escalope. Austria es más que su capital: aunque La novicia rebelde no sea algo muy popular aquí, los von Trapp vivían en Salzburgo. El centro de esta ciudad es considerado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad, y vale la pena visitar el Palacio de Mirabell, sus jardines y la Fortaleza de Hohensalzburg. Otra de sus ciudades principales es Innsbruck, destino importante para practicar deportes de invierno.

A 60 kilómetros de Viena, en las orillas del Danubio, está Bratislava, la capital de Eslovaquia. Antes fue parte de Checoslovaquia hasta su ruptura en 1993, iniciada por la Revolución de Terciopelo de 1989. El 40% del territorio eslovaco está cubierto por bosques, y sus montañas son populares para esquiar en invierno. Bratislava es una ciudad vibrante, especialmente la Ciudad Vieja, en donde resaltan el estilo barroco, renacentista, María Teresa, gótico, Art Nouveau y moderno. De un lado del río conectado por el Novy Most o Puente Nuevo está el moderno Kamzík TV Tower, la cual vigila el hermoso Castillo de Bratislava, situado a 85 metros encima de la ciudad. El plato nacional de Eslovaquia es el “Bryndzové halušky”, un tipo de gnocchi con queso de oveja parecido al queso feta.

Hungría es uno de los países más antiguos de Europa. Budapest, su capital, es la ciudad más importante y más poblada del país.

Navegando el Danubio —el cual mide 2,850 kilómetros y pasa por Alemania, Austria, Eslovaquia, Hungría, Croacia, Serbia, Rumania, Bulgaria, Moldavia y Ucrania hasta el mar Negro— hay hermosas ciudades, pero pocas tan maravillosas como Budapest, la capital húngara. Hungría es uno de los países más antiguos de Europa. Fue fundado en 897, antes que Francia, Alemania y los reinos anglosajones. Se dice que los húngaros descienden de Atila el Huno, y este de los mongoles, quienes atravesaron 10,000 km para llegar desde Mongolia a Hungría. Los húngaros tienen una reputación por su perspicacia y capacidad de salirse con la suya. Un chiste local cuenta que, si juntas a tres húngaros en una mesa, formarán cuatro partidos políticos. Son personas educadas y que disfrutan expresar su opinión. El goulash es quizás el plato nacional más famoso; es una sopa roja con carne de res, cebollas, pimiento y pimentón. De hecho, la paprika es un condimento muy popular en la cocina húngara. Aquí también disfrutan sus licores: palinka es un tipo de destilado, y el vino de Tokaji fue conocido como el “vino de reyes” —especialmente el Essencia. Budapest es la ciudad más importante, más poblada y la capital de Hungría. Históricamente eran dos ciudades: Buda, al oeste del Danubio, y Pest, al este, y se unieron en 1873. Resaltan el edificio del Parlamento, el tercero más grande del mundo, el Castillo de Buda, la avenida Andrássy, la Plaza de los Héroes, la Basílica de San Esteban, el Széchenyi Bridge o Puente de las Cadenas, y el Metro del Milenio —el segundo más antiguo del mundo. Si visitas Budapest, no olvides tu traje de baño: los baños termales de Széchenyi son uno de los sitios más populares de Europa.

Llegar a Praga, la capital de la República Checa, es como entrar a un cuento de hadas. Con sus hermosos parques, extraordinarios museos y exquisita arquitectura, esta ciudad sin duda es una de las más fascinantes de Europa. Chequia, el nombre alternativo de este país, tiene más de 200 castillos, incluyendo al más grande del mundo, el Castillo de Praga, un complejo de 70,000 metros cuadrados que incluye la Catedral de San Vito. Una visita en Praga no está completa sin una vuelta por el barrio judío, el Parque Kampa, donde está el famoso muro de John Lennon, de The Beatles, caminar por el río Vlatva hasta el Dancing House, la Iglesia de Nuestra Señora en frente del Týn y admirar su estilo gótico, cruzar el puente Carlos para llegar al barrio antiguo de la ciudad y ver el bello reloj de 600 años que la adorna. Praga, además de ser el hogar de renombrados personajes como Franz Kafka y Sigmund Freud, es reconocida también por su cultura de cerveza. Fuera de la maravillosa capital, en la República Checa está Cesky Krumlov, la ciudad más pintoresca del país, un pequeño pueblo con muchas cervecerías. Brno, la segunda ciudad más grande, ofrece un mercado de Navidad admirable, y no puede faltar una visita al castillo Špilberk ni a sus coffeeshops.

Polonia es un país que ha emergido exitoso luego de guerras y conflictos políticos que estremecieron al mundo. Visitarlo, hoy en día, nos da la oportunidad de admirar su belleza y remontarnos a épocas de esplendor como pocas.

Colindando con el mar Báltico está Polonia, un país que ha sido azotado por guerras y tragedias, pero que recientemente ha renacido para convertirse en uno de los destinos europeos más populares. El barrio antiguo de Cracovia, uno de los primeros sitios inscritos en la lista de patrimonio mundial de UNESCO, tiene calles de piedras que llevan a plazas medievales muy bien conservadas y la Basílica de Santa María. Con dos días basta para conocer esta ciudad, y se debe caminar el parque Planty, visitar el castillo Wawel, tomar una cerveza en los barcos atracados flotando sobre el río Vistula, probar el pierogi en un milkbar y salir a los bares y tomar vodka como lo haría un polaco. Se debería visitar Gdánsk, la ciudad que mira el mar Báltico, en julio para participar de la Feria de Santo Domingo, establecida en el año 1260 por el Papa Alejandro IV, el Festival de Sonidos del Norte y el Festival de Shakespeare. En la visita, hay que caminar el Royal Way y ver el Golden Gate, la casa de la tortura, la torre de la prisión y la fuente de Neptuno. La capital, Varsovia, es el centro cultural e intelectual de Polonia. El Trakt Królewski o Ruta Real es la parte más bella de la ciudad, y se encuentran la Iglesia de Santa Ana, el monumento a Nicolás Copérnico, y el Parque Real Łazienki. Empezar el día en el mercado de desayuno, ir al Museul del Alzamiento, luego un almuerzo en la calle Nowy Świat, una visita al palacio real y al Palacio de la Cultura y la Ciencia, y finalizar en el distrito de Praga. Hay muchas otras ciudades por visitar en Polonia como Gdyna, Worclaw, Łódź y Auschwitz (conocida por ser sede de uno de los campos de concentración de los nazis). Antes de ir, aprende algunas palabras en polaco: ¡los locales lo aprecian muchísimo!

El último país de la lista es sin duda el más conocido y visitado de la región: Alemania. Cada región de este país rico en historia daría para un artículo. En Bavaria está el Castillo Neuschwanstein, del cual Disney se inspiró para el castillo de la Bella Durmiente y el Schloss Herrenchiemsee; el Muro de Berlín, la isla de los museos, la Puerta de Brandemburgo, Checkpoint Charlie, el Parlamento y el Erholungspark Marzahn; el Parque Nacional Berchtesgaden; el castillo Burg Eltz en Rhineland-Palantinate; la residencia de Wurzburg; la Catedral de Colonia (Köln); el museo de BMW en Múnich y Oktoberfest; el Monasterio de Maulbronn, la cervecería Schlenkerla en Bamberg, los edificios de Fráncfort, el puerto de Hamburgo, las vistas de Mainz, Regensburg, Potsdam, Quedlinburg, Weimar, Trier… ¡y mucho más!

Antes de visitar Europa Central es importante conocer la historia de esta región y no confundirlos con Europa del Este o pensar que son estados que siguen bajo algún tipo de régimen socialista que no permite su progreso, como sus vecinos occidentales. Europa Central está llena de historia, monumentos y sitios naturales que llenan el alma e inspiran a seguir viajando. Un viaje por las capitales de esta región quizás sirva para marcar países de la lista, pero en cada uno de estos estados, por pequeño o grande que sea, vale la pena salir de la ciudad y conocer algo más auténtico y menos conocido.

Un poco de historia:

• 962-1806: El Sacro Imperio Romano Germánico dominaba la región desde Alemania.
• 1618-1648: La sangrienta Guerra de los Treinta años que culminó con la Paz de Westfalia.
• 1867: El Compromiso Austrohúngaro entre el emperador de Austria y el rey de Hungría creó un imperio con una monarquía dual.
• 1914-1918: Primera Guerra Mundial.
• 1939-1945: Segunda Guerra Mundial y el Holocausto.
• 1949: Creación la Organización del Tratado del Atlántico Norte – OTAN (bloque capitalista occidental).
• 1955: Firma del Pacto de Varsovia (bloque comunista del Este).
• 1957: Creación de la Comunidad Económica Europea.
• 1947-1991: La Guerra Fría.• 1989: Caía del Muro de Berlín.
• 1991: Disolución de la Unión Soviética.
• 1993: Creación de la Unión Europea.