Editorial

De ejemplos, talento y dedicación…

Este mes le rendimos honor a nuestra patria y el país se llena de jóvenes marchando con orgullo tras meses de mucha práctica. Nuestra bandera se hace presente y nos recuerda la responsabilidad que como panameños tenemos de proveer a estas nuevas generaciones de las herramientas necesarias para salir adelante y superarnos con creces. Ellos merecen contar con estándares de primer mundo, no solamente medidos a base de índices económicos y a la altura de los edificios que se han construido en el país durante la última década. Me refiero a enseñarles con el ejemplo cómo se deben comportar; qué deben y no deben hacer y aceptar; el significado de la decencia; así como cuáles valores y principios son esenciales y no negociables. Eso es hacer patria: trabajar juntos por mejorar su educación y eliminar la corrupción en todos los niveles, logrando borrar las líneas grises y el juega vivo que tanto daño nos hacen. Afanarnos en abrirles puertas para que el talento sea aprovechado y la mediocridad abandonada debe ser tarea urgente.

Mientras trabajaba en esta edición, varios temas llamaron mi atención. Primero, fue un privilegio conocer a tres jóvenes panameños que se han abierto paso en el extranjero para poder alcanzar sus sueños, no solamente por la gran perseverancia y aplomo que han demostrado, sino porque están haciendo uso de su talento para beneficio de otros a su alrededor. Andrea Profili está despertando la fibra musical e inspirando un cambio de vida en pequeños marginados y sus familias; Gina Della Togna está buscando una solución para evitar la extinción de las ranas doradas, con repercusiones directas para nuestro país y el mundo entero; y Sebastián Calderón está abriendo las mentes de muchos jóvenes que asisten a sus clases de teatro en NYU.

Después, también me alegró el espíritu saber que el chef panameño Mario Castrellón tiene ya un año y medio trabajando, junto con Nutrehogar, en el adiestramiento de treinta mujeres emprendedoras en Kankintú, comarca Ngöbe-Buglé, para sacarlas de la pobreza a través de la panadería Amor. Han sido varios viajes de interminables horas a esta recóndita comunidad, muchos seminarios, la compra de un horno de excelente calidad y la cooperación de todas las partes para que, finalmente, el sueño se hiciera realidad. Las historias de otros chefs que se salen de su camino para dejar una huella en nuestra sociedad también son motivadoras.

Y si de amor a Panamá hablamos, George Scribner nos sorprendió positivamente al saber que pese a tener un excelente trabajo como director y productor creativo en Disney World, ha renovado sus raíces panameñas y ha logrado sacar tiempo de su apretada agenda para ligar su talento a Panamá, mientras trabaja documentando la ampliación del Canal en sus lienzos, lo que nos quedará a todos en el país.

Pase la página y disfrute de estas y muchas otras historias y recorridos interesantes. Ponga su imaginación a volar y alimente su espíritu con buenas noticias. ¡Le deseo que al culminar este año 2014 haya logrado todas las metas que se propuso y que el 2015 le brinde mucha salud, bienestar y progreso!

Artículo anterior

No estamos locos… ¡somos celíacos!

Próximo artículo

Oferta cultural a la carta

Gladys Navarro de Gerbaud