Cuerpo y Alma

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Las dietas detox

Por: Marti Ostrander de Carney

La semana pasada, tres de mis amigas nos contaban que estaban en sus dietas detox y que por eso preferían no salir a cenar. Una hacía  la famosa Clean, que consiste en un programa de 21 días eliminando ciertos alimentos; las otras dos estaban en juicing, que consiste en solo tomar jugos por un período determinado de días.

Y es que estamos inundados y rodeados de dietas depurativas o detox, cleansing o limpiamientos. Unas nos dicen que si no eliminamos las toxinas de nuestro cuerpo vamos a sufrir de dolores de cabeza, cansancio, falta de energía, baja de defensas y hasta enfermedades gravísimas. Otras, que si no desayunamos un jugo de espinaca con manzana y fresas, nuestro cuerpo no va a funcionar adecuadamente el resto del día. Algunas nos indican que los alimentos sólidos son los que hacen que estemos lentos todo el día, y hasta existen regímenes dietéticos que mandan a guardar ayuno por 16 horas al día y solo comer ocho para aumentar el metabolismo. Como dicen por allí, hay de todo como en botica.

Pero, ¿cuál es la realidad? ¿De verdad es necesario que hagamos limpiezas periódicas de nuestro cuerpo? Carlos Rettally, reconocido gastroenterólogo con vasta experiencia, cuenta que para él, el detox es algo “dual… una opinión basada en evidencia, y otra conceptual”. Rettally asegura que hay muy poca evidencia para decir que el cuerpo está intoxicado, por lo que no debería necesitar una depurificación. En otras palabras, la idea de que uno puede eliminar  de su sistema las impurezas y dejar los órganos “limpios” no es cierta –los términos detox, o clean no están correctamente utilizados.

Sin embargo, y conceptualmente, opina Rettally, muchas personas sí se sienten mejor al pasar un tiempo eliminando alimentos no tan saludables de sus dietas diarias, como son los alimentos procesados, el gluten, y el colorante.

Así, utilizando el término comercial de detox, es un proceso “libre de efectos adversos… con beneficios variables, tendiendo a beneficiar más a aquellos individuos con mayor compromiso en su estado de salud”. Personas con padecimientos crónicos como fibromialgia intestinal irritable, migrañas, alergias y padecimientos inmunológicos pueden ver alguna mejoría, asegura.

Pero, ¿cuántas dietas detox hay, o cuáles son las más populares? Clean es una de estas. Clean, basada en el libro de Alejandro Junger, son 21 días de comidas sin procesar, donde el desayuno y la cena son batidos de vegetales o ciertas frutas con nutrientes o suplementos extra, y solamente el almuerzo es sólido. Los batidos deben contener ciertos ingredientes (por ejemplo, espinaca, higos frescos, kiwi, mango, melón, papaya) y ciertas leches (de almendra), y la comida sólida es natural y consiste en carnes de alta calidad, como pescados de aguas frías (anchoas, trucha, salmón) y carnes criadas sin aditivos, como visón, pollo orgánico, conejo, pavo o venado, por mencionar algunas.

En el sistema Clean hay comidas que no son aceptables, como el gluten, los lácteos, el azúcar procesado, el café y el alcohol. Se prefiere que todo sea fresco y orgánico. Un batido de desayuno, por ejemplo, puede consistir en ocho onzas de agua, dos manotadas grandes de espinacas, y un mango pelado y cortado. Se bate en batidora, con hielo, se añaden algunos suplementos nutricionales si desea, y ¡listo!

Otro detox popular es el juicing, o reboot, donde solamente se toma jugos por un determinado período de tiempo –de tres a siete días, dependiendo de la persona–. Usualmente, son ocho jugos al día, con diferentes combinaciones.

La nutricionista Etty Turgman cuenta que el juicing puede tener su aplicación para la buena salud “solo si hablamos de vegetales. Todas las frutas, a excepción de unas cuantas (digamos los frutos del bosque, el maracuyá y el limón), están llenas de azúcar y lo único que logrará tomando jugos ocho veces al día es hacer que su azúcar en sangre se dispare ocho veces al día y, por consiguiente, su páncreas tendrá que segregar insulina a cada rato, poniéndose en un perpetuo estado de acumulación de grasa”, cuenta.

Rettally opina que no hay evidencia científica de que el juicing funcione, “pero cambiar hojaldre con salchicha por un jugo natural de frutas y vegetales, es indudablemente favorable”.

¿Qué recomienda Rettally? Optar por una vida low-tox que va más allá de un vegetal milagroso o 10 días de jugos. En otras palabras, un estilo de vida que sea comer comida natural libre de procesados, descansar, pasar tiempo en familia y hacer ejercicio.

Siete pistas para descifrar el corazón de una generación

Por: Carlos A. Leiro P., Ph.D.

Facebook

No importa el nombre que se le quiera poner, es indudable que las personas que nacieron en las dos últimas décadas del siglo XX forman parte de una de las generaciones más estudiadas en la historia. Artículos, investigaciones, blogs, revistas y periódicos exploran frenéticamente los gustos, sueños, valores, formas de trabajar, comunicarse o relacionarse de la también llamada Generación Y, Millenials o Generación Peter Pan.

Perfilar el ethos de los millenials, que crecieron con computadoras, iPads, chats, Facebook y Snapchat entre las manos, es complejo. Probablemente, el mejor camino para entenderlos es comprender sus conductas y actitudes desde su propia realidad. Veamos…

Se dice que no respetan las jerarquías tradicionales…

Pista 1: En la economía digital las jerarquías son fluidas y las estructuras organizacionales son más planas o hasta en red. En ese nuevo orden social, la capacidad de la innovación y no solo la jerarquía, el rango o el poder económico son los que determinan la autoridad y el valor de las personas.

Se dice que confían tanto en sus propias capacidades que parecen engreídos…

Pista 2: ¿Podría ser que la facilidad y naturalidad con que aprenden nuevas tecnologías los hace sentir muy –justificadamente– confiados? ¿O que las múltiples veces que –con buena intención– sus padres  y otros adultos les hicieron creer que eran especiales les han dado esa confianza extra?

Se dice que requieren mucha atención y exigen feedback constante de los jefes…

Pista 3: Es que han crecido acostumbrados a recibir retroalimentación. La aprendieron en los videojuegos, en el celular, el chat y en la interacción en redes. Además, para ellos es habitual trabajar en un ambiente donde hay retroalimentación natural e inmediata. Quieren jefes-mentores que les señalen el camino, pero que además los dejen trabajar con autonomía.

Se dice que están obsesionados promocionando cada pequeño logro que obtienen…

Pista 4: Han crecido en un ambiente de redes sociales donde todos se promocionan para existir. Están conectados 6 y 7 horas al día viendo y viéndose unos a otros en el muro, el Twitter o el Snapchat. No es tanto promocionarse como compartir que existen.

Se dice que son inmaduros y están centrados en sí mismos…

Pista 5: El fenómeno sociológico de la adolescencia, ese tiempo de vida entre la niñez y la adultez, ha venido extendiéndose más y más durante los últimos años. Los millenials entran a trabajar más tarde, se casan más tarde… Ellos activamente buscan un balance para mantenerse conectados con sus familias, afectos e intereses. Quizás quieren evitar que les pase como a sus padres, que no disfrutaron parte de sus vidas en familia por estar tan enfocados en el trabajo.

Se dice que ese saltar de un trabajo a otro es signo de deslealtad e incapacidad de comprometerse con nada….

Pista 6: Lo cierto es que quieren trabajar haciendo lo que aman y están acostumbrados a asumir con naturalidad los cambios más drásticos. Se trata de una generación que quiere un ambiente laboral que les dé propósito y que vaya más allá de obtener un salario. Necesitan trabajos que capturen su atención, los reten constantemente y tengan sentido para ellos. Esta generación quiere trabajar en empresas que sean dignas de admiración, no solo porque son exitosas económicamente sino por los valores que demuestran.

Se dice que no quieren trabajar con el tesón y la persistencia como deberían…

Pista 7: ¿Será que las formas tradicionales de trabajar ya no son las únicas ni las mejores formas de añadir valor a una empresa? Ahora se trabaja y se produce en horarios distintos; en lugares distintos; en momentos distintos. Aun así, hiperconectados y con una concentración que es saltarina y selectiva, están dispuestos a concentrarse cuando hay que hacerlo. Les viene natural trabajar en cualquier momento o ambiente.

Quizás al descifrar con ojos frescos las actitudes y conductas de los millenials, y al movernos más allá del proverbial daltonismo generacional que tenemos unas generaciones hacia las otras, podamos descubrir que a todos, y particularmente a los pertenecientes a generaciones predecesoras, nos convendría ejercitar algunas de las tan particulares actitudes y características de los millenials.

 

 

 

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Carlos A. Leiro P.

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Marti Ostrander de Carney

Marti Ostrander de Carney

Colaborador de revista En Exclusiva