Cultura y Gastronomía

La historia completa del Biomuseo

En el Biomuseo están trabajando a toda máquina para la apertura en el primer trimestre de 2019, de sus tres nuevas salas. Las exhibiciones estarán acompañadas de dos nuevos jardines y serán el motivo de mucho aprendizaje para todos los visitantes.

Caminar por las nuevas exhibiciones del Biomuseo promete ser una experiencia llena de conocimiento sobre los ecosistemas que nos rodean. Dar a conocer nuestra biodiversidad para poder cuidarla mejor es la meta de quienes trabajan a diario en las instalaciones del museo. Así nos explicó Roberto Maduro, coordinador de Desarrollo Institucional del Biomuseo: “La idea es dar a conocer la diversidad de especies marinas, plantas y animales terrestres, para que las personas que vienen las amen y las protejan”. Este trabajo de ampliación, que comenzó en mayo de este año, está compuesto por tres nuevas salas y dos nuevos jardines.

La entrada al recorrido comenzó por el higuerón, en el Jardín de la Interdependencia y su plataforma inaugurada a comienzos de este año. Este nuevo jardín marcó el comienzo de los trabajos de ampliación del Biomuseo. El imponente árbol que tiene alrededor de 100 años es también uno de los protagonistas en una de las nuevas salas del Biomuseo ampliado.

Un enorme higuerón de alrededor de 100 años es el protagonista principal en el Jardín de la Interdependencia.

“La ampliación consiste en tres galerías nuevas: Océanos Divididos, La Red Viviente y Panamá es el Museo. Cada una tiene su razón de ser para enseñar a cuidar la biodiversidad”, explicó Deyanira Álvarez, asistente de Comunicación del Biomuseo. Historias como las que cuentan los guías a los visitantes cuando entran por el Jardín de la Evolución son las que contarán a lo largo de las nuevas salas y jardines. “En este jardín contamos que las zamias son una de las primeras especies de plantas que aparecieron en la Tierra y le mostramos a los visitantes cuáles son. Estas plantas no florecen, no se reproducen a través de la polinización normal, sino que los conitos sueltan unas semillas que se dispersan con el viento y logran la polinización. Nuestra idea es que esto se convierta en un bosque en sucesión, que es cuando la naturaleza hace de las suyas y va poblando un área con vegetación”, comentó Deyanira.

Las tres galerías que actualmente están en construcción cuentan con el trabajo de manos expertas, como la empresa Blue Rhino Studio, de Minneapolis, Minnesota, quienes hicieron la exhibición de la galería El Gran Intercambio y ahora están encargados de la construcción de la escultura del higo estrangulador de La Red Viviente. A su vez, Tellart, de Providence, Rhode Island, desarrolla la galería Panamá es el Museo y todos los elementos audiovisuales e interactivos de Océanos Divididos y de La Red Viviente.

Océanos Divididos es la primera nueva galería. En la actualidad, ya están terminando las paredes de las peceras monumentales e imponentes que decorarán la sala.  Como nos comentó Deyanira, habrá dos enormes estanques de peces y otros dos, más pequeños, de manglares y corales. “El propósito es que los dos tanques centrales muestren la vida en el Caribe y el Pacífico. Es una vista a los diferentes estilos de vida en cada océano. Debo aclarar que esto es una muestra representativa, por lo que no vamos a tener especies en peligro de extinción, ni especies grandes”, comentó Álvarez.

En La Red Viviente, la segunda sala de la ampliación, el higuerón es el protagonista. En el centro de la sala con un techo alto y vidrieras que dejan entrar la luz de los jardines del Biomuseo estará el imponente árbol y varias otras especies que viven junto a él. Esta exhibición está formada por una escultura de 15 metros de altura, traída desde Estados Unidos, a través de la cual se contarán 9 historias de interdependencia entre las diversas especies, todo alrededor del árbol.

Al final del recorrido los visitantes encontrarán Panamá es el Museo, una galería digital interactiva con tecnología de punta y sensores en el techo que permitirán que a lo largo del recorrido se proyecten diferentes imágenes de destinos de Panamá. A su vez, la sala contará con unos quioscos donde las personas podrán obtener más información de los destinos que se proyecten ese día en la galería y podrán aceptar o no uno o varios de los 75 retos que se les presenta para visitarlos. Como nos comentaron Deyanira y Roberto esta sala tendrá vida propia y estará en constante movimiento: “Queremos que esta galería sea el punto de inicio de tu aventura por Panamá, para que conozcas el país, vayas a la playa, al Festival de la Mejorana, y que comas tortilla con lechona en Las Tablas. La idea es que cuando entras haces un recorrido de diferentes lugares en el Istmo. La galería va a cambiar continuamente”.

Por último, en el exterior de estas nuevas salas, se encuentran dos nuevos jardines en el Parque de la Biodiversidad que rodea el Biomuseo. En el Jardín de la Supervivencia, que consiste en una pared de piedra, la idea es que las plantas que van creciendo, nativas y exóticas, llenen la pared para que los visitantes observen cómo las plantas crecen hasta en los lugares más inhóspitos. El otro es el Jardín del Agua, donde se puede comprobar la importancia de los ecosistemas acuáticos. El 60% del agua del estanque, punto central del jardín, es agua de lluvia.

Como compartió Deyanira, en cuanto llenaron el estanque de agua el jardín se empezó a poblar y empezaron a llegar aves que no habían visto antes. Crecen ranas que luego se comen a los mosquitos. Hay plantas que dan alimento a las abejas. Las libélulas se comen los bichitos y las aves a las libélulas. Es un sinfín de detalles apasionantes tanto para los más expertos como para niños y adultos dispuestos a aprender más sobre la naturaleza. En un área en la que antes solo había barro rojo, en cuestión de tres años el panorama ha cambiado completamente: “Hay momentos del día en que el estanque está lleno de libélulas de diferentes colores; la vez pasada vimos una fucsia. Animales a los que antes quizás no les había prestado atención ahora se notan. Muchos árboles han crecido. Se han identificado más de 280 especies de mariposas. Los animales, insectos y aves vienen solos porque encuentran aquí un lugar seguro donde vivir, donde consiguen alimento”, explicó Deyanira respecto a cómo han logrado crear ecosistemas en el parque que rodea el Biomuseo.

Con este apasionante recorrido que acerca a la naturaleza y biodiversidad de nuestro país, todos los ansiosos por conocer las nuevas salas del Biomuseo podrán hacerlo durante el primer trimestre de 2019. Siguiendo sus redes sociales tendremos acceso a las últimas noticias y a la fecha que marcará la apertura de estas nuevas exhibiciones, las cuales nos mostrarán una nueva cara del Biomuseo y terminarán de completar su fascinante historia, que a la vez es la historia de nuestro querido Panamá.

 

Foto de fachada del Biomuseo: Getty Images

Fotos del dibujo de La Red Viviente y Panamá es el Museo: Cortesía del Biomuseo 

Fotos La Red Viviente, Océanos Divididos, el Jardín de la Supervivencia, Mariposas: Francisco Málaga

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Juliana Valderrama

Juliana Valderrama

Periodista y escritora apasionada, trabaja como freelance para diferentes publicaciones donde escribe de temas variados. A lo largo de su carrera se ha destacado por disfrutar las entrevistas y conocer personajes interesantes de quienes descubre detalles que enriquecen las historias.