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Cómo ganarle a la era de los fake news

Desde chicos nos enseñan a no mentir y cuando alguien nos engaña nos duele. Sin embargo, a diario somos víctimas e incluso muchas veces, sin pensarlo, formamos parte de un engaño colectivo que nos perjudica a todos. Aprenda cómo cortar la cadena y a no dejarse confundir.

El escenario se repite diariamente: recibimos una noticia por WhatsApp con un titular que nos deja indignados, enojados y llenos de rabia; nuestro grupo de WhatsApp familiar se activa y todos empiezan a opinar. Tres personas de ese chat, sin pensarlo, ya han reenviado esta noticia a sus grupos de amigos, vecinos, colegas de trabajo y a sus otros lazos familiares, quienes la reenvían de la misma forma.

Las noticias falsas se pueden categorizar en tres tipos: desinformación, información errónea e información maliciosa. Aunque diferentes, todas son dañinas.

Pasan cinco minutos y alguien en el chat familiar aclara que la noticia es falsa. El sitio de “noticias” es un blog personal anónimo creado para desinformar. Sin embargo, ya es muy tarde; la noticia está rondando por todos lados y, en solo dos o tres semanas, llegará a miles o millones de personas. Muchos nunca se enterarán de que era falsa.

Esta es la era de los mal llamados fake news y casi todos hemos creído algo que no es cierto o es una verdad a medias. La pandemia del COVID-19 nos ha puesto a prueba y, por lo que dicen los expertos, no la hemos superado.

Iniciemos con lo más básico: ¿Cómo definimos información falsa?

El término que usamos comúnmente en inglés, fake news, realmente no es correcto porque hay diversos tipos de información falsa. Según el documento publicado por la UNESCO en 2020, titulado “Periodismo, noticias falsas & desinformación: manual de educación y capacitación en periodismo” y que se puede accesar a través del link: https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000373349, las noticias falsas se pueden catalogar en tres categorías:

  1. Desinformación: Información que es falsa y fue creada deliberadamente para hacerle daño a una persona, un grupo social, una organización o un país.
  2. Información errónea: Información que es falsa, pero no fue creada a propósito para hacer daño. En este caso pensemos en las recomendaciones de remedios caseros que no tienen ningún sustento científico sobre su beneficio para la salud.
  3. Información maliciosa: Información que está basada en la realidad o en algo que es cierto, pero que se tergiversa para hacerle daño a una persona, grupo social, organización o país.

Por supuesto, que en el mundo de las noticias falsas, estas tres categorías se pueden combinar o incluso tienen variaciones; se puede publicar una información verdadera, pero con una fotografía errada para exagerar la noticia (pensemos en cuando se publican noticias de protestas, pero se ponen fotos de vandalismo en otros países para hacer ver que la protesta es más violenta de lo que es); también está el tema de grabar videos y sacar a las personas de contexto; o, incluso, editar videos tomando pedazos de incidentes que no tienen nada en común.

Aunque sabemos que el tema de promover información falsa no es nuevo, y existe desde los inicios de la civilización, el problema hoy día es que se difunde con una rapidez nunca antes vista y de formas nuevas, lo que nos presenta nuevos retos como sociedad.

 Amenazas latentes

¿Por qué este tema es tan importante actualmente? Como han explicado diversos expertos, la información falsa afecta la comprensión de la realidad por parte de los ciudadanos y nos quita la oportunidad de tener diálogos informados. Es sano y natural debatir en comunidad, tener diversos puntos de vista y llegar a consensos, pero cuando nuestra base es información falsa, todo se torna más complejo. Esto, por su parte, promueve la polarización de la sociedad, permite la manipulación y fomenta los discursos de odio.

Las noticias falsas atentan contra las democracias y promueven la polarización de la sociedad.

Por otro lado, las personas que se dedican a desinformar, buscan eliminar la confianza y legitimidad que tradicionalmente los ciudadanos tienen en los medios formales, que usualmente sí utilizan estándares de verificación de información. De esta forma se crea una narrativa que promueve la noción de que los medios no dicen toda la verdad.

Finalmente, está el daño que se le hace a las personas, grupos y empresas que son víctimas de cualquier información falsa. Esto va desde la persona que muere al tomarse un desinfectante para protegerse contra el COVID-19 porque lo leyó en un artículo, hasta la empresa que sufre una crisis de reputación por una información maliciosa que se hace en su contra.

Un componente más: los bots, los trolls y las cuentas falsas

Un componente importante del fenómeno de la información falsa son los bots o programas que hacen cosas automáticamente en internet y que se usan con objetivos buenos y malos. En las redes sociales, algunas personas o incluso grupos organizados los usan para pretender que son personas de verdad poniendo mensajes automáticamente en redes. Si usan muchos bots a la vez, es posible crear “ruido” sobre un tema, para que se ponga en la agenda de medios o de las personas.

Según una publicación de la empresa de seguridad informática McaaFee, Spot Fake News and Misinformation in Your Social Media Feed, la Universidad Carnegie Melon realizó un estudio en mayo de 2020, en donde analizaron más de 200 millones de tuits sobre el virus del COVID-19 y fue muy revelador. De los 50 retuits más influyentes, el 82% de ellos era producido por bots. ¿Qué estaban retuiteando? Los investigadores encontraron que todos los tuits giraban alrededor de unos 100 tipos de historias falsas que se basaban en teorías de la conspiración y curas milagrosas.

Por otro lado, están los llamados trolls, personas reales que crean cientos de cuentas falsas para responder e incomodar a personas públicas en internet, repetir información falsa y avanzar alguna agenda oculta. Según la investigación Robert Muller Investigation: What is a Russian Troll Farm? publicada en el USA Today, el 16 de febrero de 2018, por Mike Snider, en Rusia hay empresas que contratan hasta 200 y 300 personas para crear cientos de cuentas falsas que ayuden a propagar desinformación en Occidente. Son tan grandes estos grupos que les llaman “granjas de trolls”.

La redes sociales conectan a las personas de forma inmediata lo que hace que las noticias falsas se puedan viralizar en cuestión de horas.

A pesar de todo esto, la mayoría de la información falsa al final se vuelve viral por los seres humanos, quienes terminan compartiendo información que piensan que es verdadera, producida por personas malintencionadas.

Entonces, ¿cómo detectar información falsa? Ante todo, hay informaciones más importantes que otras. Algunos tipos de informaciones falsas podemos detectarlas rápida y fácilmente; otras requieren un poquito más de información y preguntas. Está en nosotros ser responsables.

  1. No se deje llevar por sus emociones. Si usted está navegando en Facebook o Twitter, por ejemplo, y ve un titular que realmente lo afecta, que le indigna, que le saca de sus casillas, hay altas probabilidades de que la noticia haya que leerla con más detenimiento y análisis porque no es cierta o es exagerada. Lo primero que debe preguntarse es: ¿La noticia apoya el titular o lo contradice? Muchas de estas noticias se les llama “clickbait” o una especie de “carnada” para “pescar” su clic y luego venderle algo.

    Las noticias falsas usualmente causan indignación, rabia o miedo.

  2. Identifique al autor y las fuentes. ¿Quién escribió esto? ¿Es alguien anónimo? ¿Por qué no da su nombre? ¿El autor es conocido por promover una agenda política o ideológica? ¿En qué contexto escribió esto el autor? ¿Sus fuentes son confiables? ¿Sus fuentes son universidades o centros de estudios reconocidos? Todo esto le ayudará a saber cómo tomar esta información y si es verdadera, falsa o una combinación de ambas.
  3. Identifique el medio de comunicación. ¿El sitio web que está visitando, es un medio legítimo? ¿Es un blog? ¿Es un medio con afiliación política? ¿Es un medio ruso, chino o africano que está hablando sobre Panamá? ¿La dirección web del medio es rara? ¿El look del sitio web es moderno, bien diseñado o se ve de mala calidad? Usualmente, los sitios con información falsa son construidos sin presupuesto y tienen pobres estándares de calidad.
  4. Busque otros artículos. Si la información es algo que realmente le interesa, busque más información. Investigue en sitios legítimos si esto es cierto o pregúntele a alguien en quien confíe. Por ejemplo, si es información de salud, consulte con su médico; si es sobre un tema político, busque en los medios; si es sobre una empresa, investigue en el sitio web de la misma; siempre vaya a la fuente original.
  5. Visite algún sitio web que verifique datos. Si usted no tiene tiempo para verificar algo que le interesa o quiere hacerlo rápidamente, en internet existen varios sitios web que lo hacen por usted. El más famoso es snopes.com, usted pone en el buscador qué tema quiere verificar y ellos usualmente ya lo tienen investigado. Trate y seguramente le avisará que esa última noticia o foto increíble fue tomada de un diario de 1903… así de locos son los fake news.
  6. Piense antes de compartir. ¿Cuántas veces ha compartido una noticia sin haberla leído, sin haber pensado cómo, al compartirla, afecta a las personas involucradas? ¿Cómo se sentiría si fuera usted el de la noticia falsa? ¿Cuántas veces ha compartido una nota de voz o foto burlesca sin pensar que alguien puede sufrir las consecuencias? Está en nosotros compartir con responsabilidad.
  7. Utilice el sentido común. A veces no hay que verificar nada, simplemente utilizar el sentido común. Por ejemplo, usted ve una noticia de que el presidente de una reconocida empresa le dirá cómo ser millonario en solo una semana. ¿Eso tiene sentido? ¿Alguien se puede hacer millonario en una semana? ¿No sería mejor no compartir esta supuesta noticia?
  8. No se abrume. A veces recibimos tanta información y noticias, que nos sentimos que no sabemos ni qué creer. Cuando eso pase, recuerde que no es necesario estar enterado de todo y que a veces es mejor tomarse un descanso de la era de la información y leer un periódico o conversar con amigos para enterarse de lo que está pasando. Analice, vea todas las partes y luego podrá tener una opinión informada.

Está en todos nosotros luchar contra la desinformación y por eso es importante educarnos y educar a los que están a nuestro alrededor. Es un tema que llegó para quedarse y debemos estar alertas ante los nuevos retos a los que nos enfrenta.

Fotos: Getty Images

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Jackie Souter

Gerente de Responsabilidad Social y Comunicaciones de Banco General. Licenciada en comunicaciones, Simon Fraser University. Fellow del Global Competitiveness Leadership Program, Georgetown University.