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Ciudad del Saber alza vuelo

Hoy, una parte importante de las 120 hectáreas cedidas en patrimonio a la Ciudad del Saber se han convertido en templos de investigación científica y desarrollo tecnológico. Superada la primera década de la promulgación del decreto ley que le dio vida, aspira a consolidar su posición de modelo regional y convertirse en una ciudad verde.

Ni la más acertada pitonisa hubiera podido adivinar el éxito que tendría la Ciudad del Saber cuando abrió sus puertas en diciembre de 1999. Alberga 34 organismos internacionales, 29 programas académicos y 63 empresas afiliadas al Tecnoparque, una de las áreas más valiosas en términos de innovación de ideas y proyectos. Además, desde el punto de vista financiero ya ha logrado su punto de equilibrio (no hay ganancias ni pérdidas), y las 120 hectáreas, que durante casi un siglo ocuparon los militares estadounidenses, se han quedado chicas para albergar la creciente y ecléctica lista de inquilinos que solicitan establecerse en la Ciudad del Saber.

Está asentada en la antigua base militar de Clayton, uno de los principales bastiones que tenía el Comando Sur en Panamá. Y aunque hay iniciativas parecidas en la región y en otras partes del mundo, ninguna aglutina bajo un mismo techo la cantidad de organismos internacionales que allí hay. De hecho, en el primer año de operaciones lograron un gol: UNICEF y otros tres organismos internacionales establecieron su sede regional para Latinoamérica y el Caribe allí. A partir de ese momento, la lista de inquilinos aumentó con la llegada de organizaciones no gubernamentales e instituciones multilaterales y bilaterales de cooperación, que en conjunto suman 48, y que se han dejado seducir por los incentivos fiscales, migratorios y laborales que les otorga la Ciudad del Saber.

Todas estas organizaciones han hecho que la Ciudad del Saber se convierta en un verdadero Centro Humanitario integrado por organizaciones de lo más variopintas: ALAS (movimiento dedicado a los niños latinoamericanos y fundada por los artistas, intelectuales y líderes empresariales más influyentes de América Latina), CARE International y las sedes de Naciones Unidas para América Latina del Programa Mundial de Alimentos (PMA), el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), la FAO y la Federación Internacional de la Cruz Roja (IFRC) decidieron plantar bandera en la Ciudad del Saber. Es más, la NASA decidió establecer allí el primer centro de monitoreo fuera de Estados Unidos, que cubre desde el sur de México hasta el norte de Colombia.

La envidiable cartera de organismos internacionales le valió a la Ciudad del Saber, en el 2006, un reconocimiento por parte de las Naciones Unidas al designarla el primer hub interagencial a nivel mundial para el continente americano. No sorprende, pues, que en su primera visita a Latinoamérica, en 2007, su secretario general, Ban Ki-moon, decidiera conocer la Ciudad del Saber, lugar donde se está consolidando el gran centro regional de la ONU en América Latina y el Caribe. Pero no ha sido el único. Presidentes de universidades de Estados Unidos y Europa, y jefes de Estado como Tabaré Vásquez, de Uruguay, Luiz Inácio Lula da Silva, de Brasil, y Leonel Fernández, de República Dominicana, también han sido atraídos a la Ciudad del Saber, entre muchas otras personalidades e intelectuales de Latinoamérica, Estados Unidos y Europa.

Retos y logros
La fama que ha adquirido la Ciudad del Saber como “modelo regional” se ha esparcido y delegaciones de Colombia, Puerto Rico y México viajan con frecuencia a Panamá para conocer nuestra experiencia, explica Jorge Arosemena, director ejecutivo de la entidad. Fue precisamente él quien, en diciembre de 1999, se convirtió en el primer inquilino de la Ciudad de la Saber junto a otras siete personas. Cuando llegaron se encontraron con un patrimonio de 200 mil metros cuadrados de construcción, en su mayoría barracas y dormitorios que debían acondicionar, y sin un centavo para costear los gastos de mantenimiento. El dinero fue llegando poco a poco. Los mayores aportes los ha recibido de la Unión Europea y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID); aunque también han extendido su mano el Banco Mundial, la UNESCO, la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y la Agencia Canadiense de Desarrollo Internacional. En total, la Ciudad del Saber ha recibido 18 millones de dólares en concepto de donaciones. También gozaron hasta el 2005 de un subsidio del Gobierno y mantienen actualmente líneas de préstamos con bancos locales, préstamos internacionales y cooperación internacional no reembolsable, que les ha permitido realizar inversiones en mejoras y equipamiento por valor de 6.5 millones de dólares desde que abrieron sus puertas a la fecha. Pero las inversiones no las ha hecho en solitario la Ciudad del Saber. Los usuarios también han destinado 50 millones de dólares en infraestructura, instalaciones y servicios.

“Los estudios indicaban que cuando cumpliéramos diez años deberíamos estar ocupando el 60% de los terrenos entregados”, dice Arosemena. La realidad, por fortuna, es que la Ciudad del Saber tiene un porcentaje de ocupación del 88% y el 12% restante ya está comprometido. Y todo indica, según el vertiginoso crecimiento de áreas ocupadas en los últimos meses, que el paso siguiente es ocupar más terrenos. “Estamos solicitando tierras adicionales”, confirma Arosemena. Pidieron 70 hectáreas, las cuales se están tramitando a través del Ministerio de Economía y Finanzas.

Actualmente, Ciudad del Saber maneja un presupuesto anual de 13.3 millones de dólares y buena parte de lo que se destina a operaciones (incluyendo inversiones) se financia con el pago de los alquileres de sus instalaciones y las concesiones comerciales que operan dentro de sus terrenos.

La Ciudad del Saber no solo ha desafiado todos los pronósticos sino que consiguió lo que inicialmente se propuso: reemplazar armas y soldados por libros y estudiantes. Sus terrenos albergan algunas de las entidades educativas de mayor prestigio internacional, como el consorcio universitario canadiense McGill-Laval-Quebec y de Estados Unidos: Florida State University y University of South Florida. Más recientemente, la Universidad de Barcelona, próxima a instalar en la Ciudad del Saber su sede para América Latina, desde donde ofrecerá programas educativos y además realizará investigaciones. A este selecto grupo se suman las mundialmente conocidas Texas A&M, Cornell, Lehigh, Iowa State University, St. Louis University, University of Miami, University of Virginia y The Scholar Ship; que desarrollan programas de pasantía y estadías de investigación en Panamá.

Además, la Ciudad del Saber ha apostado al establecimiento del Tecnoparque, su proyecto más grande y ambicioso y que ha desarrollado a puro pulso con la Unión Europea desde el primer día. El Tecnoparque, que no es más que el brazo empresarial de la Fundación Ciudad del Saber, comenzó a operar en 2004 al recibir una inyección económica de la Unión Europea de 9.9 millones de dólares. En sus instalaciones se genera un espacio para que las empresas enfocadas en la innovación puedan hacer una transferencia de conocimiento y tecnología.

El conglomerado de 63 empresas que opera dentro del Tecnoparque se dedica al desarrollo de software, productos para la web, multimedia, comercio electrónico y almacenamiento de datos. En los últimos meses, sin embargo, se han enfocado en el sector de biociencias, en donde sus promotores dicen que está el mayor potencial del Parque.

Otro de los ejes clave de la Ciudad del Saber es el Acelerador de Empresas de Panamá (AEP) don Alberto Motta, una incubadora de empresas de alta tecnología cuyo concepto es relativamente nuevo en Panamá, pero de vieja data en Estados Unidos, con su ejemplo más visible: Silicon Valley. En la incubadora de la Ciudad del Saber se han evaluado mil proyectos y creado 35 empresas en los últimos ocho años. Actualmente, hay poco más de una decena de proyectos en fase de incubación. El AEP ha sido respaldado por el BID y el Banco Mundial como un programa piloto para la región.

Este año, además, se sumó un nuevo inquilino a la Ciudad del Saber: el Holiday Inn, que alberga el Panama International Hotel School, con doce salas y laboratorios especializados, que espera convertirse en un referente en la formación de profesionales en el sector hotelero de América Latina.

A futuro
Conscientes del gran crecimiento que ha tenido, la Ciudad del Saber comenzó entre 2004 y 2006 a desarrollar el Plan Maestro de desarrollo urbano, con la colaboración de la Unión Europea. Definidos los puntos, la junta de síndicos de la Ciudad del Saber aprobó en 2007 el plan de expansión, el cual ya se está ejecutando y tiene previsto desarrollarse totalmente en un periodo de 20 años. Se pretende que el terreno ocupado se convierta, al término del plan, en un modelo urbanístico con aporte científico y académico internacional. Se calcula que la construcción de los complejos necesitará una inversión de diez millones de dólares.

“En el nuevo plan maestro se protege cada metro cuadrado de área verde”, advierte Arosemena. Y es que han decidido apostar al verde. “Estamos en un proceso de convertir a la Ciudad del Saber en lo que denominamos una ciudad verde, en donde no solo se respete el balance de la naturaleza sino que se introduzcan prácticas de reciclaje, de utilización de generación de formas de energía limpia, para crear un modelo visible de cómo convivir con la naturaleza y que pueda ser imitado en el resto del país”, recalca. Todo indica que esto, como las demás metas trazadas, será una realidad.

Fotos:
Silvia Grunhut / Space 67
Cortesía de la Ciudad del Saber

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