Historia

Historia, leyenda y belleza natural

Su cercanía a la ciudad, hermosas playas y atractivos históricos, hacen de Portobelo un destino interesante y divertido para el turista local e internacional.

“Portobelo se me parece mucho al lugar del capitán Jack Sparrow, y cada vez que voy me imagino la clase de vida que hubo en ese lugar, con visitas de piratas reales y mucho oro”. Así describe Vecky Dreyfus, una joven que practica el buceo en Portobelo, su percepción del lugar. Y es que hay algo en el aire de este pueblo –con alrededor de tres mil habitantes– que sabe a historia, oro, piratas y leyendas lejanas… y solo basta con abrir un libro para darse cuenta de la increíble riqueza cultural, arqueológica e histórica que guarda.

La bahía de Portobelo fue descubierta por Cristóbal Colón en su cuarto viaje en 1502 y por su gran belleza él la llamó Porto Bello (puerto bello en italiano). Pero la ciudad no fue fundada hasta casi un siglo después, en 1597, por Francisco Valverde y Mercado, quien la llamó San Felipe de Portobelo en honor a Felipe II de España. Portobelo surgió para reemplazar a la ciudad de Nombre de Dios, que no tenía buenas condiciones naturales para defenderse de ataques piratas.

El puerto se tornó próspero, ya que todo el oro proveniente de las colonias españolas en Suramérica, especialmente del Perú, era depositado y reembarcado hacia España en Portobelo, después de ser transportado en mulas por el Camino de Cruces. El oro y otras mercancías, incluyendo esclavos, se intercambiaban aquí, y así surgieron las famosas ferias de Portobelo, que tenían una duración de 40 días y donde se movilizaban anualmente millones de pesos de oro. Según la Enciclopedia Hutchinson, por 200 años y hasta el siglo XVIII, Portobelo fue el principal puerto de los españoles en el Caribe centroamericano.

Y, por esta misma razón, los españoles tuvieron que fortificar Portobelo. Fue blanco de múltiples intentos de ataque de parte de piratas como Drake –quien se dice murió y está enterrado en Portobelo–, William Parker y Henry Morgan. Por su rica historia, numerosas fortificaciones y edificios coloniales, Portobelo fue declarado Conjunto Monumental Histórico por ley en 1976.

¿Qué hay para el turista?
El Conjunto Monumental Histórico incluye varios sitios para visitar. Uno de los más especiales es el edificio de La Aduana o Contaduría, construido entre 1630 y 1634, y que tuvo varias funciones en la época colonial como almacén, oficina fiscal, residencia del gobernador, depósito de cajas reales, entre otros. Hoy, el turista puede encontrar aquí un museo arqueológico que expone artículos de la época española y un audiovisual histórico. Según Alberto Barrera, encargado del museo, los turistas que llegan, más que nada en la temporada de cruceros, quedan “encantados” con la visita no solo por la arquitectura del lugar, sino también por los artefactos expuestos.

Allí mismo hay otra exhibición del Cristo Negro de Portobelo, donde se exponen vestidos y otros artículos alusivos a esta gran fiesta religiosa que se realiza anualmente el 21 de octubre. Para esta fecha, miles de peregrinos se congregan en el pueblo, incluso algunos caminan desde la ciudad de Panamá y del interior cargando cruces o de rodillas para darle gracias por algún milagro concedido. Hay muchas leyendas sobre cómo llegó este Cristo a Portobelo, pero la realidad quedará en el misterio. Lo que sí sabemos es que la Iglesia de San Felipe, también parte del Conjunto Monumental Histórico y que alberga al Cristo Negro, fue construida en 1814, en el mismo lugar donde estaba la Iglesia Mayor, en la época colonial. Vale la pena visitar, aunque sea una vez, esta fiesta.

Otra opción para el turista es hacer un recorrido por todas las ruinas de las edificaciones de defensa como: Fuerte Santiago de la Gloria, Fuerte Santiago, Fuerte de San Felipe, Fuerte de San Fernando, el Castillo San Jerónimo, la Batería Santiago, la Casa Fuerte Santiago y el Baluarte Tres Cruces. En el Museo de La Aduana se puede contratar un guía para visitar todas estas fortificaciones y conocer más a fondo el sistema de defensa desarrollado por los españoles. El Conjunto es completado por las ruinas de la Iglesia Hospital San Juan de Dios, que también se puede visitar.

Otra de las grandes atracciones turísticas de Portobelo son los Diablos y Congos, una tradición cultural riquísima, creada por los esclavos negros en la época colonial y conservada hasta nuestros días. Esta era una forma de expresión que utilizaban los esclavos traídos de África para recordar sus orígenes y manifestar su odio hacia los que los oprimían, declarándoselos a través de música, danza, vestidos y actuación, todo envuelto en el uso de “doble sentido”, lo cual les permitió conservarlo hasta nuestros días. La fiesta de los Diablos y Congos comienza todos los 20 de enero y culmina el Miércoles de Ceniza, con el “bautizo” de los Diablos. También, cada dos años se realiza el Festival de Diablos y Congos de Portobelo, un espectáculo digno de visitar y que ha acaparado atención a nivel nacional e internacional.

Aunado a todas estas atracciones, está el hermoso mar, que se presta para actividades como la pesca y el buceo. En Portobelo hay empresas que ofrecen hospedaje, equipos y todas las facilidades para practicar el buceo, ya que hay aguas claras, excelentes arrecifes y buenas condiciones para el deporte. Casi todos los principiantes hacen su primer buceo en Portobelo.

La gastronomía de la costa caribeña también es excelente. “Me gusta el pulpo en leche de coco con arroz”, comenta Juan Alfaro, otro practicante del buceo que visita mucho Portobelo. Se puede encontrar pescado y mariscos en abundancia, cocinados con ese toque especial de la costa caribeña. Algunos buenos restaurantes incluyen Los Cañones, Coco Plum, Scubapanama y Don Quijote.

Portobelo es un pueblo pequeño, sin muchas comodidades lujosas u operadores de turismo en el área, sin embargo, ése es precisamente el encanto del lugar. Desde la ciudad de Panamá, el viaje a Portobelo toma entre una hora y 30 minutos y dos horas. En el pueblo hay dos hoteles cómodos: ScubaPortobelo y Coco Plum. Ambos ofrecen tours y salidas al mar en lancha, un buen punto de partida para cualquier turista. Otra opción es ir por el día, llegar temprano para visitar el museo, los sitios históricos, comer y conocer el pueblo a pie, para regresar en la tarde.

Para los que son un poco menos aventureros, lo mejor es hospedarse en Isla Grande, donde hay hoteles más grandes y más comodidades, y quedarse unas horas en Portobelo a la ida o vuelta, ya que está en el camino.

¿Qué pasó con Portobelo?
Luego de perder muchos tesoros en manos de piratas, los españoles cambiaron su sistema de comercio y empezaron a utilizar más flotas de pocos barcos que salían desde diferentes puertos, así como a utilizar otras rutas comerciales. Esto propició el deterioro de las ferias y la pérdida de Portobelo como un centro de comercio e intercambio.

Hoy, Portobelo es un pueblo de pescadores, mayormente descendientes de los esclavos negros. Su belleza natural sigue impresionando a locales y extranjeros, igual que hace más de 500 años impactó a Cristóbal Colón, y su cercanía a la ciudad lo hacen un destino perfecto para visitar.

Fotos: Alfredo Máiquez

Datos de interés
  • El Museo de la Real Aduana en Portobelo tiene un horario de martes a sábado de 9:00 a.m. a 4:00 p.m. y la entrada general tiene un costo de 75 centavos para los adultos y 25 centavos para los niños.
  • La carretera hacia Portobelo tiene tramos un poco difíciles para autos pequeños, considere esto a la hora de escoger su transporte.
  • Desde Portobelo puede visitar otras playas como La Guaira, Isla Grande y María Chiquita.
  • Información de contacto:
    Hotel Coco Plum: Tel. 448-2101
    o cocoplum@centrodereservas.net
    Hotel ScubaPortobelo: Tel. 261-384
    o info@scubapanama.com
    IPAT: Tel. 526-7000.
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Jackie Souter

Gerente de Responsabilidad Social y Comunicaciones de Banco General. Licenciada en comunicaciones, Simon Fraser University. Fellow del Global Competitiveness Leadership Program, Georgetown University.