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LOS JÓVENES COMO AGENTES DE CAMBIO

Dado que la mitad de la población mundial tiene 27 años de edad o menos, múltiples organizaciones internacionales están redirigiendo sus esfuerzos hacia el empoderamiento de las nuevas generaciones, con la esperanza de que estas forjen cambios contundentes en la sociedad.

Luego de un entrenamiento intensivo de tres meses en la Universidad de Georgetown, los egresados panameños del Global Competitiveness Leadership Program (GCL) regresan para convertirse en agentes multiplicadores de cambio en nuestro país. De izquierda a derecha: Fernando Jaén, Raúl Rivera, Jacqueline Souter, Camila de Vengoechea, Yelitza Norse, Enibel Carrión, María Gabriela Sagel, Juan Carlos Williams y Raál Pérez Gurdián. Ausentes: Madelene López, Madelka McCalla, Madelaine de la Ossa y Gerardo Arias Tatis.

Si bien anteriormente se consideraba que tener experiencia era un factor crítico para poder ejercer liderazgo e implementar cambios en comunidades de tamaños considerables, las acciones de múltiples organizaciones internacionales demuestran que la tendencia está cambiando. Los jóvenes, se cree, presentan ventajas versus sus antecesores, pues no han estado tan expuestos a las malas influencias de muchos de los sistemas problemáticos dentro de cualquier sociedad dada. Además, al no haber sufrido desilusiones intentando -sin éxito- corregir lo que está mal, entran a la esfera del trabajo comunitario con energía, una perspectiva fresca y grandes ambiciones de poder cambiar el mundo. Por ende, muchas organizaciones están invirtiendo en la formación de los jóvenes, apostando a que estos puedan lograr cambios importantes en sus respectivas sociedades y así moldeen positivamente el futuro del mundo. Aunque cada organización lo ha hecho de forma distinta, ya que unas ofrecen entrenamientos, algunas brindan experiencia en el campo y, otras, un híbrido de ambos, lo cierto es que la mayoría busca el mismo objetivo: desarrollar las habilidades de liderazgo de los jóvenes con alto potencial.

El Latin American Board de la Universidad de Georgetown, a través del Global Competitiveness Leadership Program (GCL), por ejemplo, busca entrenar a jóvenes latinoamericanos con el fin de convertirlos en líderes de bien. La forma en que lo logran es a través de un programa de tres meses, para el cual los jóvenes seleccionados son becados con fondos locales y se mudan a la Universidad de Georgetown, en Washington, D.C., capital de Estados Unidos. Allá asisten a clases multidisciplinarias, con énfasis en América Latina, dictadas por profesores de esta prestigiosa institución y por figuras internacionales, aparte de realizar visitas a organismos y empresas que complementan su experiencia. Cada participante del programa debe idear un proyecto que implementará en su comunidad de origen una vez finalice el programa. De Panamá, desde el 2009 ya han participado trece jóvenes y cuatro más se estarán yendo en enero. Los proyectos que están siendo ejecutados por exalumnos del GCL en nuestro país incluyen, por ejemplo, uno denominado Jugando por la Paz, que promueve un concepto integral basado en el deporte y que además conjuga el bienestar y la alimentación de los más de 80 niños y jóvenes que participan semanalmente. Colón en Positivo es otro de los proyectos que empieza a despegar; este busca unir los esfuerzos de las distintas ONG establecidas en Colón, para crear sinergias y transformar la imagen de esta provincia a nivel nacional.


La Fundación Boliviana de Liderazgo para la Competitividad Global (Funbolíder) nació gracias a la participación de Alejandro Barja en el programa GCL en Washington, D.C. Su éxito ha sido tal, que ya ha entrenado a más de mil jóvenes bolivianos en temas de liderazgo, en una versión local del programa que se ofrece en cuatro ciudades de Bolivia.

Alejandro Barja, un exalumno de GCL, personifica el impacto y el éxito que pueden tener estos programas. Después de su experiencia en Washington, D.C., él decidió replicar GCL en Bolivia, su país de origen. Así nació, en agosto de 2007, la Fundación Boliviana de Liderazgo para la Competitividad Global (Funbolíder). Aunque también está avalada por Georgetown, esta fundación opera de manera independiente de

GCL. Su misión es formar a jóvenes sobresalientes y comprometidos con el desarrollo de su sociedad, para que alcancen su máximo potencial de liderazgo. Para lograr este objetivo, Funbolíder ofrece, en las cuatro ciudades de Bolivia en las que tiene presencia, distintos programas de entrenamiento enfocados principalmente en cuatro ejes: Liderazgo, Competitividad, Globalización y Gobernabilidad. Uno de estos programas, el de Liderazgo para la Competitividad Global (PLCG), replica a GCL y ya ha entrenado a más de mil jóvenes entre 24 y 34 años de edad. Los mejores alumnos de este programa a nivel local luego viajan a Washington a participar becados en GCL; ya hay trece graduandos del PLCG que son también exalumnos de GCL. Otro de los programas, el International Leadership Training Program (ILTP), consiste en dos semanas de entrenamiento: una en Bolivia y una en Georgetown. Con el fin de difundir el GCL en otras partes, Barja, presidente ejecutivo de Funbolíder, está trabajando con el Latin American Board y con el Georgetown Club of Panama para evaluar la implementación de un programa como este en Panamá, que les permita a ejecutivos de toda la región recibir clases dictadas por profesores de Georgetown. Los participantes pasarían una semana en Panamá y una en Washington, D.C.


El programa GCL busca sacar el mayor provecho al potencial de los jóvenes que asisten.

Los efectos de esta tendencia se extienden incluso a nivel global. En palabras de Klaus Schwab, fundador y presidente ejecutivo del Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés), cada día se hace más evidente que “las soluciones a los retos globales tienen que incluir activamente a la juventud a todo nivel -local, regional, nacional y globalmente-“. Por esto, el WEF ha creado el concepto de los Global Shapers, grupos de jóvenes ambiciosos, con edades que oscilan entre 20 y 30 años, y con gran potencial de ocupar, en un futuro, roles de liderazgo en la sociedad. Estos grupos, establecidos en más de 170 ciudades del mundo, unen a jóvenes de afinidades y profesiones diferentes con el propósito de que, juntos, desarrollen cada año un proyecto local que mejore algún aspecto de la sociedad en la que

viven. El capítulo de la ciudad de Panamá, que está operando desde marzo y tiene catorce miembros, ha escogido atacar algunos de los retos del sistema educativo del país. Aunque el proyecto concreto aún está en la fase de planificación, para los Shapers panameños es muy importante que el diseño final sea replicable pues, como grupo, buscan tener un impacto profundo a nivel nacional. Otro ejemplo de este tipo de esfuerzos es AIESEC. Con más de 85,000 miembros, y presencia en más de 110 países, AIESEC es la organización más grande a nivel mundial de las dirigidas por estudiantes. El enfoque de AIESEC es ofrecer una plataforma para el desarrollo del liderazgo juvenil. Para esto, seleccionan a cientos de jóvenes a nivel mundial, y les dan la posibilidad de desarrollar su potencial a través de entrenamientos y/o roles de liderazgo en proyectos específicos. Luego, cada uno de estos jóvenes es asignado a una pasantía internacional, a través de la cual puede poner en práctica las habilidades que haya aprendido y también mejorar su entendimiento del mundo de negocios. AIESEC tiene una presencia importante en Panamá, tanto en términos de estudiantes locales que participan en pasantías internacionales como de estudiantes internacionales que hacen pasantías en Panamá.


AIESEC selecciona a jóvenes en Panamá y alrededor del mundo y los ayuda a desarrollar su potencial a través de entrenamientos y participación en proyectos específicos. Esta organización tiene una presencia importante en nuestro país, tanto para enviar estudiantes al exterior como para recibir a jóvenes de otros países.

El fenómeno de liderazgo juvenil no se limita únicamente a asociaciones internacionales o a las Américas. En otras regiones del mundo han surgido programas similares, como el Bangladesh Youth Leadership Center (BYLC). Concebida originalmente en la Universidad de Harvard, en Estados Unidos, esta organización tiene como visión “construir un Bangladesh libre de pobreza, manejado por la nueva generación de líderes criados y preparados localmente”. Esto lo logran cerrando las brechas en la sociedad al unir a jóvenes de distintos ámbitos sociales, equiparlos con herramientas de liderazgo, solución de problemas y trabajo en equipo, e involucrarlos en el servicio a la comunidad y la ciudadanía activa. Su programa insignia, Building Bridges through Leadership Training (BBLT), tiene una duración de cuatro meses y se le ofrece a estudiantes universitarios de distintos sistemas educativos de Bangladesh. Durante el primer mes, los estudiantes reciben entrenamiento para adquirir las herramientas de comunicación y liderazgo necesarias para lograr un impacto positivo en la sociedad. Durante los siguientes tres meses, los estudiantes se dedican a implementar proyectos en distintas comunidades necesitadas del país, poniendo en práctica lo aprendido en las clases. Además de este programa, el BYLC ofrece otras actividades que cumplen con el propósito de la organización, como conferencias regionales e internacionales y otros talleres de liderazgo juvenil.

Como los mencionados anteriormente podemos encontrar un sinfín de ejemplos alrededor del mundo. Esto demuestra que las generaciones mayores les están dando a los jóvenes un gran voto de confianza, invirtiendo dinero, tiempo y esfuerzo en entrenarlos y desarrollarlos como líderes. Sin embargo, al aceptar estos beneficios, la juventud asume también grandes responsabilidades. Como dice el proverbio: “A quien mucho se le da, mucho se le exige”; a las nuevas generaciones se les está dando hoy todo lo que necesitarán para construir un mundo mejor mañana. Con las esperanzas de la sociedad en sus hombros, los jóvenes deben seguir accionando a favor de cambios positivos en sus comunidades, incluso después de los programas de liderazgo en los que participen. Solo de esta manera, contribuyendo su granito de arena durante muchos años consecutivos, lograrán eventualmente cumplir con las expectativas de quienes originalmente confiaron en ellos.

Fotos:
Tito Herrera
PFunbolíder
AIESEC

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Ana Sofía Alemán

Ana Sofía Alemán

Panameña de 27 años. Estudios: licenciatura en antropología y mandarín de la universidad de Princeton; maestría en administración de empresas de la universidad de Duke. Carrera: Gerente de Alianzas en Copa Airlines hasta el año 2012; desde entonces, Gerente de Estrategia y Mercadeo en Alcogal. Hobbies: viajar; su meta es visitar 100 países antes de cumplir 30 años (ha visitado 88).